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¿Existe alguna forma de terminar con los pastores deshonestos? por Jack Fleming


¿Existe alguna forma de terminar con los pastores  deshonestos que usando el nombre del Señor, han acumulado indebidamente bienes materiales trasquilando el rebaño que Dios les ha confiado? ¿Qué se puede hacer? ¿O son realmente ellos los “intocables”, los “ungidos” del Señor?

RESPUESTA

Lo he dicho antes y lo vuelvo  a repetir, cada iglesia tiene el pastor (o los líderes) que se merecen. Es  imposible que una congregación espiritual y apegada a las Sagradas Escrituras,  pueda tener un líder libertino y amante de las riquezas materiales, porque se  excluyen mutuamente.
Así como la carnalidad tiene un magnetismo muy especial  para atraer a otros de esa misma condición, también la espiritualidad puede  polarizar solamente a los que son espirituales, pero la carnalidad y la  espiritualidad se rechazan recíprocamente.

En consecuencia, si uno ve  que el pastor de una iglesia es una persona carnal, tenga la plena seguridad que  esa es una congregación carnal. ¿Qué se debe hacer en tal caso? ¿Intentar  arreglar las cosas? Esa es una utopía que muchos creyentes han intentado  vanamente realizar, para después de muchas desilusiones y amarguras tener que
inclinarse y aceptar que lo que ordena el Señor es lo más sabio:

2Cor.
6: 17 “Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor”.

Ap. 18: 4
“Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus  pecados”.

2 Ts. 3: 6 “os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro  Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande  desordenadamente”.

1 Tim.6: 5 “disputas necias de hombres corruptos de  entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de  ganancia; apártate de los tales”.

Cuando un pastor de esas  características llega al liderazgo, lo que hará es lo que han hecho todos  aquellos que buscan la vanagloria y los bienes materiales. Se preocupará
solamente de hacer crecer en número su iglesia, porque de esta manera dispondrá  de más diezmadores y mayores ingresos.

¿Y cual es la forma más efectiva  de hacer crecer numéricamente una congregación? ¿Buscar que la Palabra de Cristo  more en abundancia en ella como manda el Señor (Col.3: 16)? ¿Predicar de la  Santidad, la Justicia, la Soberanía de Dios?

Obviamente que no, porque  esa Luz divina encandilaría los ojos a una congregación carnal, así que tendrán  que hacer lo mismo que han hecho todos aquellos que han escogido el camino de Balaam (2Pd. 2:15).

Para atraer gente, deben necesariamente abrir las  puertas al mundo y entregarles lo que el mundo ama: Música, coros, danzas,  cantantes populares que entonen los ritmos de moda en el mundo, congresos y  seminarios con predicadores “estrellas”, cruzadas de “milagros” con algún  curandero de turno, actividades sociales y deportivas. Y todo eso amenizado con  gran jolgorio de aplausos, gritos y saltos para poder vender de una forma más  efectiva las entradas, casetes, rifas, comida y todo aquello que pueda  convertirse en dinero, porque para eso son como el “rey Midas”, todo lo que  tocan se transforma en dinero.

He tenido la oportunidad de conocer  lamentablemente muchos de esos “negocios” que estos comerciantes de la fe  realizan, y a todos ellos les añaden el apellido de “cristiano” para captar a  los incautos que llenan esas iglesias: Discotecas cristianas, Centros  vacacionales cristianos, Salón de eventos cristianos, Financieras cristianas,  Agencias de viajes cristianos, Buses cristianos, Inmobiliarias cristianas,  Constructoras cristianas, Supermercados cristianos, Radios y TV cristianas,  Funerarias cristianas.

Pero quizás lo más bizarro es lo que se ha  extendido rápidamente porque ha resultado muy rentable: Cementerios cristianos. Conocí uno que le pusieron el pomposo nombre de “Cementerio Nueva Jerusalén”  porque así lo conectan con las moradas celestiales, y les venden un espacio allí  que pueden pagar en cómodas cuotas mensuales. Qué insulto a los santo y divino  que significa ese lugar para el verdadero cristiano, donde no entrará la muerte,  pero ellos venden un lugar en ese cementerio que naturalmente está lleno de  muertos. El Señor ha mandado: “No os hagáis tesoros en la tierra” pero ellos  insisten en hacer lo contrario.

En Sudamérica conocí un dicho popular  que dice: “La culpa no la tiene el cerdo, sino el que le da la comida”. Esto  expresa no solamente el ingenio popular, sino que una verdad que resulta muy  evidente. Los máximos responsables de estos sistemas corruptos, son aquellos que  lo sostienen económicamente, porque ninguno de ellos se interesaría si no les  pusieran la “zanahoria” del diezmo que ha resultado tan atrayente para los  comerciantes de la fe y prostituyó el púlpito.

Nunca la iglesia fue más  pura y consagrada al llamamiento divino, que cuando no se cobraba el diezmo y  los siervos del Señor vivían modestamente y dedicados a la obra únicamente con  las ofrendas voluntarias que los hijos de Dios les entregaban de corazón.

Los estudiantes de la Biblia recordarán no solamente a los apóstoles  durante el período Neotestamentario, que está registrado en las Sagradas Escrituras para nuestro ejemplo, sino a muchos santos hombres de Dios que han  iluminado la gran galería de los héroes de la fe, que vivieron austeramente y  sus vidas brillaron para guiar a muchos hacia el camino de la vida eterna: David  Livingstone, Hudson Taylor, el hno. Andrés y muchos otros que ofrendaron sus  vidas para llevar el evangelio a los países comunistas, al África, Sudamérica,  las islas del Pacífico, la India, China y otros lugares hostiles a la Palabra de  Dios.

Es lógico sentir una santa indignación por el comercio que hoy  hacen en la casa de Dios, que “debería ser casa de oración, y la han convertido  en cueva de ladrones” (Lc.19: 46). Pero no debería sorprendernos, porque es algo  que el Señor en Su Gracia nos había anticipado que sucedería al final de los  tiempos.

2Tm.3: 1-5 “También debes saber esto: que en los  postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí  mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad
(estarán dentro de las iglesias) pero negarán la eficacia de ella; a éstos  evita”.

2Tm.3: 13 “los malos hombres y los engañadores  irán de mal en peor, engañando y siendo engañados”.

2Tm.4: 3-4 “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros  conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se  volverán a las fábulas”.

2Pd. 2: 2-3 “y MUCHOS seguirán  sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será  blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas”.

Con justa razón Dios los define como “traficantes de almas” (Ap. 18: 13). Su pregunta es qué podemos hacer frente ante tanta corrupción y si  ellos son “los intocables”.

El Señor en Su Misericordia y Soberanía  divina, ha determinado que la cizaña crezca juntamente con el trigo hasta el fin  de los tiempos en este período de la Gracia. Pero eso no significa que ellos  escaparan al juicio de Dios, aunque sus propias mentiras los envolverán en sus  mismos engaños, de tal manera que cuando venga el Señor, confundidos
preguntarán:

Mt. 7: 22-23 “MUCHOS me dirán en aquel día: Señor,  Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y  en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: NUNCA os conocí;  apartaos de mí, hacedores de maldad”.

En aquel día el Señor  limpiará Su casa, como lo hizo en dos ocasiones durante Su ministerio terrenal. Lc. 19: 46 “Mi casa es casa de oración; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones”.

No nos corresponde a nosotros enfrentarnos a estos elementos, porque Cristo es el Señor de Su casa. Nuestra responsabilidad hoy en día es apartarnos de ellos para no hacernos cómplices de sus actos,  predicar la verdad conforme a las Sagradas Escrituras, y abrir los ojos de los  ciegos con el poder de Dios y Su Santa Palabra.

http://www.estudiosmaranatha.com/

Y nos llegó vía Facebook a través de Elmo Monje, a quién todavía no conocemos personalmente!

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