El tesoro más sagrado de Israel – El Espectador


Visita al Santuario del Libro del Museo de Israel en Jerusalén

______________________________________________________________________________________________________________ El argentino Adolfo Roitman, guardián del hallazgo arqueológico más importante del siglo veinte, le mostró a El Espectador los manuscritos, que dentro de cinco años estarán en internet. ______________________________________________________________________________________________________________

Foto: AdrianaSantuario del Libro del Museo de Israel

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Esta es la imagen de los 900 manuscritos de los Rollos del Mar Muerto,
los textos en hebreo más antiguos que se conocen hasta ahora.
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Con texto de Adriana Cooper
 Para llegar a la joya más custodiada de Israel es necesario atravesar una puerta inadvertida dentro del Santuario del Libro, en el renovado Museo de Israel en Jerusalén. Mientras un grupo de turistas observa copias de los rollos en urnas de cristal, un hombre vigila la pequeña entrada. Para lograr su apertura se necesitan dos cosas: una clave de seguridad y otra que sólo conocen Adolfo Roitman, el guardián del hallazgo más importante del siglo 20, y sus dos asistentes o dos personas del laboratorio. El resto de los seres tiene el acceso negado.
  
El curador aparece, la entrada se abre y es posible ver una bóveda que, con otra clave, conduce a un pasillo de paredes blancas. Al fondo hay un cuarto pequeño con microscopios, mesas de metal, guantes de látex y el mismo frío que se siente en las morgues. Esta habitación al fondo del pasillo tiene otra puerta que es abierta por Roitman, quien retira unos cartones blancos que protegen de la luz un largo fragmento del llamado Rollo del Templo, de más de dos mil años de antigüedad. El texto está escrito en hebreo y en él se habla de leyes de pureza y de cómo debería ser el templo ideal de acuerdo con las leyes dadas por Dios.
 
Aunque conoce bien los rollos, la emoción de Adolfo es evidente cuando tiene tan cerca los manuscritos y explica por qué para el Estado de Israel son su principal tesoro. “El pueblo de Israel es llamado el ‘Pueblo del Libro’ por haber dado al mundo el máximo best-seller de la humanidad: la Biblia”. Para los académicos e interesados en arqueología, los rollos ofrecen información que permite entender la vida de las comunidades judías y los orígenes del cristianismo, ya que se calcula fueron escritos entre el año 150 y el año 70 antes de esta era.
 
Un hallazgo y un aviso
 

Cuevas.

Los manuscritos fueron encontrados un día del año 1947 cuando Juma, un pastor beduino, buscaba una de sus cabras en las colinas de piedra de Qumrán, a orillas del Mar Muerto. Para llamar la atención del animal, el joven lanzó una piedra, lo cual produjo un sonido inesperado que lo sorprendió: “¡Que más podía haber en esas cuevas que un tesoro!”.
 
Al otro día regresó al lugar con sus primos Khalil y Mohammed, que se aventuraron a explorar las cuevas. Cuando entraron al lugar sólo encontraron unas vasijas y algunos pergaminos amarrados con trapos y verduzcos por el tiempo. Juma los vendió a un comerciante de antigüedades en Belén, quien a su vez vendió tres de ellos al profesor judío Eleazar Sukenik. Los cuatro rollos restantes fueron vendidos a Mar Samuel, un integrante de la Iglesia ortodoxa siria, quien viajó con ellos a los Estados Unidos.
 
Años después, una mañana de 1954, cientos de lectores en Estados Unidos abrieron la sección de clasificados en el diario The Wall Street Journal y vieron un modesto aviso en el que se ponían a la venta cuatro manuscritos del Mar Muerto. “Sería un regalo ideal para una institución educativa o religiosa, un individuo o grupo”, se leía en el recuadro.
 
Uno de los líderes judíos del aún no creado Estado de Israel le pidió a Yigael Yadin comprarlos. Este hombre era hijo de Eleazar Sukenik un profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén, quien antes de morir logró adquirir tres de los rollos. Después de pagar US$250.000, Yadin los regresó a Jerusalén.
 
A mediados de 1956 ya habían sido identificados varios manuscritos: libros bíblicos del Antiguo Testamento y otros propios de la comunidad de los esenios, una secta judía, cuyo origen se remonta al hijo adoptivo de Moisés, llamado Esén. Los primeros permitirían acceder a las más antiguas transcripciones conocidas hasta el momento de libros bíblicos, como las profecías de Isaías, Levítico y Salmos, entre otros. El contenido de los restantes aportaría elementos para profundizar en el conocimiento de la vida religiosa antes del cristianismo.
 
Preocupación de muchos
  
Desde 1994, Roitman se convirtió el curador y guardián del Santuario del Libro en Jerusalén. Este hombre, de 53 años, es una de las personas que más saben del tema. Es padre de tres hijos, rabino y antropólogo. Y sus estudios explican el porqué terminó cuidando el tesoro más importante para Israel: tiene una maestría en Religiones Comparadas, un doctorado en Literatura y Pensamiento Judío Antiguo y un doctorado honoris causa del Rock Mountain College de Estados Unidos.
Roitman se alista para salir a una gira y a un recorrido por varios lugares en el que, además de hablar de los rollos, presentará su nuevo libro, Biblia, exégesis y religión, publicado por la editorial española Verbo Divino y en el que hace una lectura “crítico-histórica” del judaísmo. En el texto, el curador se pregunta si el Diluvio Universal es una leyenda o una verdad histórica, si el éxodo de Egipto fue mito o realidad, habla del milagro del mar en el que se partieron las aguas y la importancia de los libros para el pueblo de Israel.
Este curador, que se declara hincha del Barcelona, dice que “es importante que no se desvirtúe y se tenga en cuenta el contexto del texto bíblico”.
Para llevar su conocimiento a otras personas, sueña con crear el Instituto Internacional para la Enseñanza de los Rollos del Mar Muerto, para que personas no especializadas en el tema, como periodistas, políticos o artistas puedan estudiar los contenidos de los rollos y compartir con otros este tesoro cultural, porque como dice, “los temas de la Biblia mueven a millones de personas en el mundo, porque hablan de temas de la vida que han preocupado a lo largo de los siglos”.
El sueño de Roitman se hará realidad, más de 60 años después de que los 900 rollos de 2.000 años de antigüedad fueran descubiertos. En cinco años, calculan los expertos, estos documentos estarán disponibles en internet. Google y la Autoridad de Antigüedades de Israel (AAI), que conserva los manuscritos, están digitalizando todos y cada uno de los 3.000 fragmentos que componen la versión de textos bíblicos más antigua que se conserva.
  
La versión 2.0 de los manuscritos
 
 El martes 19 de octubre, el departamento de Antigüedades israelí selló un acuerdo con Google gracias al cual, en un plazo de cinco años, millones de internautas podrán acceder a la totalidad de los 900 Manuscritos del Mar Muerto. Israel se ocupará de tomar las imágenes en alta definición de los manuscritos y para ello hará uso de una tecnología multiespectral desarrollada por la NASA. La idea es que en la medida en que se vaya digitalizando cada uno de los documentos, se vayan publicando en internet gracias al uso de una base de datos aportada por Google. “Estamos marcando un hito histórico al conectar progreso y pasado con el objeto de preservar esta herencia única para futuras generaciones”, aseguró en un comunicado la directora general de la Autoridad de Antigüedades, Shuka Dorfman.

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