Sobre la ense√Īanza de Guillermo Maldonado – Ps. Miguel Rosell Carrillo


SOBRE LA ENSE√ĎANZA DE GUILLERMO MALDONADO

Otro mal fruto de la llamada ‚ÄúNueva Reforma Apost√≥lica‚ÄĚ

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† (Extra√≠do del art√≠culo ‚Äú¬ŅSalvaci√≥n o‚Ķ reputaci√≥n?)

‚ÄúHermanos m√≠os, no os hag√°is maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibir√©is mayor juicio‚ÄĚ (Santiago 3: 1)

SOBRE LA ENSE√ĎANZA DE GUILLERMO MALDONADO

Introducción

Hoy en d√≠a, muchos se est√°n levantando inquiriendo a voz en cuello que disponen de la √ļltima revelaci√≥n de Dios para el pueblo de Dios; que ellos son los nuevos portavoces de Dios, y que sin ellos el pueblo de Dios no puede avanzar en el camino del Se√Īor como debiera ser.

Uno de ellos es Guillermo Maldonado, porque él dice así:

‚ÄúDios nos ha llamado a nosotros, los ap√≥stoles, para que traigamos toda esta reforma a cabo, implant√°ndola dentro de la Iglesia…para poder estar en el filo cortante de lo que Dios est√° haciendo hoy, tenemos que pegarnos a los ap√≥stoles, porque los ap√≥stoles tienen el acceso a la abundante revelaci√≥n del Esp√≠ritu de Dios‚ÄĚ (1)

Maldonado asegura que son los actuales ‚Äúap√≥stoles‚ÄĚ (como √©l mismo) los que tienen ‚Äúel acceso‚ÄĚ a la abundante revelaci√≥n del Esp√≠ritu de Dios. Ser√≠an los muy escogidos para recibir el tesoro del Cielo y administrarlo a los dem√°s.

Pero esto no es nuevo. Esa manera de hacer posible la perfecta relación entre la gente de Dios, con Dios, por mediación de ungidos especiales, ha sido desde el principio la táctica manipuladora y controladora de la jerarquía romana y papista sobre las multitudes (Ap. 17:1). Es el mismo espíritu y obra de la Gran Ramera.

Cuando se dice que Dios requiere de hombres ‚Äúespeciales‚ÄĚ, entonces se manifiesta una diferencia entre unos creyentes y otros, haciendo a Dios mentiroso, cuando √Čl dice de forma enf√°tica y contundente que no hace acepci√≥n de personas, y que todos nosotros (los verdaderos creyentes) tenemos la unci√≥n del Santo, y conocemos todas las cosas (Deut. 10: 17; Ef. 6: 9; 1 Jn. 2: 20, 21)

‚ÄúMaldonado haciendo los cuernos en diferentes ocasiones. Ese es un signo sat√°nico‚ÄĚ

‚ÄúMaldonado haciendo los cuernos en diferentes ocasiones. Ese es un signo sat√°nico‚ÄĚ

 

‚ÄúMaldonado haciendo los cuernos en diferentes ocasiones. Ese es un signo sat√°nico‚ÄĚ

“Cash Luna también haciendo los cuernos"

“Cash Luna también haciendo los cuernos.
¬ŅEs eso una ‚Äúmoda‚ÄĚ, una mala costumbre,
u obedece a algo mucho m√°s siniestro?

Clar√≠simamente la Biblia ense√Īa que todos los miembros del cuerpo de Cristo (que es la Iglesia), somos sacerdotes ‚Äď de hecho, somos real sacerdocio 1 Pr. 2: 9. Un verdadero sacerdote es aquel que tiene y mantiene una verdadera comuni√≥n con Dios, y por tanto, recibe luz sobre la Palabra en la medida en que se dispone a estudiarla con fe.

Pero esos ‚Äúungidos‚ÄĚ, imaginariamente apartados de forma especial para el Esp√≠ritu Santo, y √Čste para ellos, niegan eso, toda vez que se levantan como los que tienen el ‚Äúacceso a la abundante revelaci√≥n del Esp√≠ritu de Dios‚ÄĚ.¬†

Maldonado dice as√≠: ‚ÄúLos ap√≥stoles son los edificadores del reino. Son los que tienen los dise√Īos del discipulado, alabanza y adoraci√≥n, evangelismo. Los ap√≥stoles reciben abundante revelaci√≥n de Dios, es decir, cosas que est√°n en la Biblia pero por causa de las tradiciones nuestras no las vemos, entonces Dios toma esas verdades y se las revela al ap√≥stol para que las de a conocer al pueblo‚ÄĚ (2)¬†

Estas aseveraciones de Maldonado ineludiblemente llevarían al pueblo de Dios a la dependencia de él y de sus comparsas; y eso, hermanos, no es más que idolatría.

Ya no es el Esp√≠ritu Santo hablando directamente al creyente a trav√©s de la Palabra, tanto como el bendito Esp√≠ritu Santo haci√©ndolo a trav√©s de ‚Äúsus intermediarios‚ÄĚ, como supuestamente en la iglesia cat√≥lico romana, en la cual Dios habla al fiel a trav√©s del papa de turno cuando habla ex cathedra.

‚ÄúMaldonado asegura que, √©l como ‚Äúap√≥stol‚ÄĚ, es el que tiene junto a sus correligionarios,‚ÄĚ el dise√Īo del discipulado, alabanza y adoraci√≥n, evangelismo‚ÄĚ

‚ÄúMaldonado asegura que, √©l como ‚Äúap√≥stol‚ÄĚ,
es el que tiene junto a sus correligionarios,‚ÄĚ
el dise√Īo del discipulado, alabanza y adoraci√≥n, evangelismo‚Ä̂Ķ
¬°qu√© megaloman√≠a!‚ÄĚ

1. ¬ŅNuestro nombre escrito en los cielos, o en el libro de la vida?

‚ÄúHermanos m√≠os, no os hag√°is maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibir√©is mayor juicio‚ÄĚ (Santiago 3: 1)

A menudo, esa ‚Äúabundante revelaci√≥n de Dios‚ÄĚ, Maldonado la ‚Äúobtiene‚ÄĚ de la misma Biblia, pero usando el texto seg√ļn su propio contexto (el de Maldonado); es decir, seg√ļn su propia interpretaci√≥n. Recordemos sus mismas palabras:

‚ÄúDios nos ha llamado a nosotros, los ap√≥stoles‚Ķ tenemos que pegarnos a los ap√≥stoles, porque los ap√≥stoles tienen el acceso a la abundante revelaci√≥n del Esp√≠ritu de Dios”

En su disertaci√≥n ‚ÄúTomando las llaves del Reino‚ÄĚ (1¬™ parte) (3), Guillermo Maldonado, en su extravagante estilo al que ya tiene acostumbrado su auditorio, se dirige a la porci√≥n de Lucas 10: 20, y empieza a repetirla. Pero queriendo probar a su audiencia, en vez de leer ‚Äúque vuestros nombres est√°n escritos en los cielos‚ÄĚ, dice: ‚Äúque vuestros nombres est√°n escritos en el libro de la vida‚ÄĚ (4)

Acto seguido, Maldonado les interpela a ver si eso es as√≠, pregunt√°ndoles que d√≥nde est√° escrito el nombre de ellos, a lo que la mayor√≠a, de manera natural, responde que ‚Äúen el libro de la vida‚ÄĚ.¬† El entonces les dice que sus nombres est√°n escritos en los cielos. Eso, en ese momento, confunde a sus oyentes‚Ķ

Maldonado en ese mismo instante hace una diferenciación en cuanto a que el nombre del creyente esté escrito en los cielos, o en el libro de la vida, y eso lo hace ex profeso para intentar probar su teoría particular, la cual veremos a continuación.

‚ÄúMaldonado asegura que los ‚Äúap√≥stoles‚ÄĚ ‚Äď como √©l - reciben abundante revelaci√≥n de Dios"

‚ÄúMaldonado asegura que los ‚Äúap√≥stoles‚ÄĚ ‚Äď como √©l –
reciben abundante revelación de Dios, que son cosas
que est√°n en la Biblia pero que no las vemos los dem√°s‚ÄĚ

2. ¬ŅReputaci√≥n‚Ķo salvaci√≥n?

¡Maldonado dice que el que los nombres de los creyentes estén escritos en los cielos (Lc. 10: 20), no tiene que ver con la salvación, sino con la reputación! Dice él así textualmente:

‚ÄúSu nombre est√° escrito en los cielos, y la palabra nombre en el idioma griego literalmente significa ‚Äďescuche ‚Äď ‚Äúhacerse de mucha reputaci√≥n‚ÄĚ. La palabra que se usa para nombre es la palabra que se usa para reputaci√≥n. La palabra nombre significa alguien con gran reputaci√≥n. Escuchen lo que Cristo dice: ‚ÄúNo se regocijen por que los demonios se sujetan, regoc√≠jense porque su nombre ya tiene reputaci√≥n en los cielos‚ÄĚ (5) (√©nfasis nuestro)

Nos preguntamos, ¬ŅEs eso verdad? ¬ŅCristo hablaba de la reputaci√≥n en los cielos de los disc√≠pulos por haber echado fuera demonios, cuando dec√≠a que sus nombres estaban escritos en los cielos? Respuesta: ¬°No!

Cristo dijo lo que quer√≠a decir y dijo: que no se regocijaran tanto por el hecho de echar fuera demonios, m√°s que por el hecho de que eran personas salvas. De ese modo el m√©rito era de Cristo – porque √Čl es el Salvador y el propiciador de la expulsi√≥n de los demonios (Lc. 10: 17) – y no de ellos, meros art√≠fices de Su obra.

Jes√ļs les ven√≠a a decir a los disc√≠pulos que hab√≠an estado echando fuera demonios, que eso no era m√°s importante que el hecho de que sus nombres estaban escritos en los cielos, es decir, en el libro de la vida y en el libro del Cordero

No obstante, Maldonado dice todo lo contrario, que lo importante aquí es que por el hecho de echar fuera demonios, es grande la reputación del cristiano, en los cielos y en el infierno.

Lo que dice Maldonado, es todo lo contrario a lo que pretend√≠a ense√Īar el Se√Īor.

John MacArthur lo aclara contundentemente:

‚ÄúEn lugar de quedar maravillados con las manifestaciones extraordinarias como el poder sobre los demonios, y la capacidad de obrar milagros, debieron darse cuenta de que la maravilla m√°s grande de todas es la realidad de la salvaci√≥n, que es el prop√≥sito mismo del mensaje del Evangelio, y el asunto central al que apuntaban los milagros‚ÄĚ (6) (√©nfasis nuestro)

Rotundamente Matthew Henry lo borda así:

‚ÄúCristo puede referirse a esta inscripci√≥n de nuestros nombres en los cielos, porque es en el libro de la vida del Cordero donde est√°n escritos (v. Ap. 13: 8; 17: 8). El poder de llegar a ser hijos de Dios (Jn. 1: 12, 13) y alcanzar as√≠ la ciudadan√≠a en los cielos, ha de ser valorado muy por encima del poder de expulsar demonios, pues leemos en Mt. 7: 21-23 de los que echan fuera demonios, pero son unos desconocidos para Cristo‚ÄĚ (7) (√©nfasis nuestro)

Pero Maldonado para intentar probar su espuria teoría, hace una diferenciación entre estar escrito el nombre del creyente en los cielos o en libro de la vida, pero esa diferenciación es inexistente.

Hermanos, lo digo de otro modo y con letras may√ļsculas:

QUERIDO HERMANO, QUE SU NOMBRE O EL M√ćO EST√ČN ESCRITOS EN LOS CIELOS (Lc. 10: 20), O EN EL LIBRO DE LA VIDA (Fil. 4: 3) ES EXACTAMENTE LO MISMO.

¬°Los nombres inscritos en los cielos o en el libro de la vida, es lo mismo!
Para mayor abundamiento, veamos lo que nos ense√Īa la Palabra:

(Hebreos 12: 22, 23) ‚Äúsino que os hab√©is acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusal√©n la celestial, a la compa√Ī√≠a de muchos millares de √°ngeles, a la congregaci√≥n de los primog√©nitos que est√°n inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los esp√≠ritus de los justos hechos perfectos‚ÄĚ

(Lucas 10: 20) ‚ÄúPero no os regocij√©is de que los esp√≠ritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres est√°n escritos en los cielos‚ÄĚ

(Filipenses 4: 3) ‚ÄúAsimismo te ruego tambi√©n a ti, compa√Īero fiel, que ayudes a √©stas que combatieron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente tambi√©n y los dem√°s colaboradores m√≠os, cuyos nombres est√°n en el libro de la vida‚ÄĚ

(Apocalipsis 3: 4) ‚ÄúEl que venciere ser√° vestido de vestiduras blancas; y no borrar√© su nombre del libro de la vida, y confesar√© su nombre delante de mi Padre, y delante de sus √°ngeles‚ÄĚ

En estas porciones escriturales vemos que el estar nuestro nombre escrito (o inscrito) en los cielos, o estarlo en el libro de la vida, es sinónimo.

‚ÄúMaldonado asegura que el estar nuestro nombre escrito en los cielos, significa ‚Äúreputaci√≥n‚Ä̂Ķ ¬Ņqu√© reputaci√≥n?‚ÄĚ

“Maldonado asegura que el estar nuestro nombre escrito en los cielos,
significa ‚Äúreputaci√≥n‚Ä̂Ķ ¬Ņqu√© reputaci√≥n?‚ÄĚ

3. ¬ŅCristo quiso decir por ‚Äúnombre‚ÄĚ, ‚Äúreputaci√≥n‚ÄĚ?

Ahora bien, ¬Ņpor qu√© hace Maldonado un √©nfasis tan rotundo en que el nombre del creyente est√© inscrito en los cielos? Traemos de nuevo aqu√≠ sus p√ļblicas palabras:
‚ÄúSu nombre est√° escrito en los cielos, y la palabra nombre en el idioma griego literalmente significa ‚Äďescuche ‚Äď ‚Äúhacerse de mucha reputaci√≥n‚ÄĚ. La palabra que se usa para nombre es la palabra que se usa para reputaci√≥n. La palabra nombre significa alguien con gran reputaci√≥n. Escuchen lo que Cristo dice: ‚ÄúNo se regocijen por que los demonios se sujetan, regoc√≠jense porque su nombre ya tiene reputaci√≥n en los cielos‚ÄĚ (8) (√©nfasis nuestro)

Maldonado confunde a su audiencia, utilizando ese versículo, con la aparente simple intención de decir algo que no tiene que ver con la intención de las palabras del Maestro.

Primeramente, la palabra que del griego se traduce por nombre es ‚Äúonomatos‚ÄĚ, y no significa: ‚Äúhacerse de mucha reputaci√≥n‚ÄĚ como dice Maldonado, sino que tiene el mismo sentido que en el idioma castellano, o en el idioma ingl√©s; sencillamente significa ‚Äúnombre‚ÄĚ.

Por supuesto que un nombre acarrea una reputaci√≥n, pero ‚Äď insistimos – ese NO era el sentido de las palabras de Jes√ļs.

Jes√ļs no les hablaba de la reputaci√≥n de ellos, sino de ellos como personas. De que ellos, como personas pertenec√≠an a la Nueva Jerusal√©n, la Celestial (Fil. 3: 20), as√≠ como cada uno de los creyentes verdaderos, ¬°sea que echemos muchos demonios, pocos, o ninguno!

4. Mensajes que exaltan la carne y el ego del creyente

¡Aquí está el quid de la cuestión! Es evidente que esas palabras de Maldonado fomentan una exaltación del creyente, pero jamás la Biblia, que es la Palabra de Dios, nos concede el más mínimo atisbo de una exaltación del hombre, ni aun del creyente, por sus propios méritos, sino todo lo contrario.

La Biblia nos habla de la realidad del hombre como de un ser caído, absolutamente necesitado de Dios y de Su misericordia; y del creyente, como dependiente de la gracia de Dios, por la fe. Por lo tanto, todo mensaje que eleve al hombre a causa de sus propios supuestos méritos y obra, contradice el mensaje bíblico en su espíritu y letra, y sólo consigue inflar la carne y el ego del que se presta a escuchar ese tipo de mensajes, llevando al oyente a una irrealidad y fantasía.

‚ÄúNos constri√Īe en gran manera el ver el coraz√≥n de muchos que se difumina, absolutamente cautivado por el esp√≠ritu, glamour, carisma, y enga√Īo de los falsos maestros actuales‚ÄĚ

‚ÄúNos constri√Īe en gran manera el ver el coraz√≥n de muchos que se difumina, absolutamente cautivado por el esp√≠ritu, glamour, carisma, y enga√Īo de los falsos maestros actuales‚ÄĚ

Tengamos muy presente que la Biblia no exalta al creyente, exalta a Cristo, el √ļnico Hombre digno de ser exaltado, por el Cual el creyente es creyente.

De todos es sabido que el cristiano que es usado por el Se√Īor, porque se mueve en fe y obediencia es conocido en el cielo y en el infierno, pero jam√°s olvidemos que la gloria es para el Se√Īor, y no para el individuo. El punto aqu√≠ en referencia a las palabras del Se√Īor es el hecho que por los m√©ritos de Jes√ļs, el cristiano tiene su lugar en el cielo, y como consecuencia, hace la obra de Cristo, en ese orden. (Ef. 2: 8-10)

Concluyendo

Seg√ļn lo veo, hermanos, es muy triste y lamentable que haya tantos creyentes que ciega e ignorantemente sigan el dicho de hombres que se exaltan a s√≠ mismos por encima de los dem√°s, con la argucia de poseer el ‚Äúacceso a la abundante revelaci√≥n del Esp√≠ritu de Dios‚ÄĚ, cuando la Biblia dice algo muy diferente a eso:

‚ÄúPero vosotros ten√©is la unci√≥n del Santo, y conoc√©is todas las cosas. No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino porque la conoc√©is, y porque ninguna mentira procede de la verdad‚ÄĚ (1 Juan 2: 20, 21)

Dejemos toda ignorancia, por leer y estudiar la Sagrada Escritura a la luz del Espíritu Santo, el Cual todo verdadero creyente tiene.
Dios les bendiga.
¬© Miguel Rosell Carrillo, pastor de Centro Rey, Madrid, Espa√Īa.
www.centrorey.org
Diciembre 2010

Citas:

  1. Ap√≥stol Guillermo Maldonado; Conferencia Apost√≥lica 2006 en Santo Domingo ‚Äď Rep√ļblica Dominicana.
  2. Ibidem
  3. http://www.youtube.com/watch?v=ew0hY7RE4JI&feature=related
  4. Ibídem
  5. Ibidem
  6. John MacArthur Bible Commentary
  7. Comentario al texto bíblico de Matthew Henry
  8. http://www.youtube.com/watch?v=ew0hY7RE4JI&feature=related
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2 comentarios sobre “Sobre la ense√Īanza de Guillermo Maldonado – Ps. Miguel Rosell Carrillo

  1. solo puedo decirles, que tristeza de ver la realidad que estamos viviendo y no por nosotros sino los que siguen las falsas doctrinas mil bendiciones Moritza

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