El Arrebatamiento de la Iglesia; por el Ps. Miguel Rosell. De Centro Rey Madrid Espa√Īa


  • Introducci√≥n
  • 1. El cristianismo de los primeros siglos en cuanto a escatolog√≠a
  • 2. Algunos autores a trav√©s de los siglos
    • Victorino, obispo de Pettan
    • Efra√≠n de Nisbis
    • Joseph Mede
    • Morgan Edwards
    • John Gill
  • 3.Consideraciones y comentarios de Mateo 24ss
    • La abominaci√≥n desoladora y la desaparici√≥n de la Iglesia
    • A) La segunda venida en Mateo 24
    • Un rapto que no es el Rapto
  • 4. Israel es la clave
  • 5. Principales diferencias entre el Arrebatamiento y la Segunda Venida
  • 6. Concluyendo

Introducción

La doctrina de los acontecimientos futuros, t√©cnicamente se llama “Escatolog√≠a B√≠blica”, y es importante, no s√≥lo para tener una informaci√≥n en la cabeza, sino para poder vivir la vida cristiana conforme a esa informaci√≥n que la Palabra nos brinda.

Ha de tenerse en cuenta que la interpretaci√≥n prof√©tica requiere de un esmero especial y quiz√°s sea √©sta el √°rea de estudio b√≠blico que precisa de la utilizaci√≥n m√°s cuidadosa de la ex√©gesis, la s√≠ntesis, la hermen√©utica y la teolog√≠a sistem√°tica. Quiz√° por este c√ļmulo de razones, tantos descuidan este importante don de Dios. Pero no hay excusa.

1. El cristianismo de los primeros siglos en cuanto a escatología

‚ÄúNo te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas t√ļ a la ra√≠z, sino la ra√≠z a ti. Pues las ramas, dir√°s, fueron desgajadas para que yo fuese injertado. Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero t√ļ por la fe est√°s en pie. No te ensoberbezcas, sino teme. Porque si Dios no perdon√≥ a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonar√°. Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera t√ļ tambi√©n ser√°s cortado. Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, ser√°n injertados, pues poderoso es Dios para volverlos a injertar. Porque si t√ļ fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¬Ņcu√°nto m√°s √©stos, que son las ramas naturales, ser√°n injertados en su propio olivo?‚ÄĚ (Romanos 11: 18-24)

El cristianismo de los primeros siglos, sin lugar a dudas, era premilenarista y pretribulacionista, tal como los ap√≥stoles ense√Īaron.

Premilenarista, ya que cre√≠an que el Se√Īor regresar√° glorioso a esta tierra para instaurar el reino milenial prometido a Israel (Is. 2: 1-3; Hchs 1: 6), reino este todav√≠a no establecido en este mundo el cual sigue bajo el maligno (1 Jn. 5: 19). Pretribulacionista, porque la Iglesia necesariamente tendr√° que ser sacada de aqu√≠ antes del advenimiento de la Bestia y de su breve periodo de nefasto gobierno mundial, as√≠ como antes de que todo Israel sea salvo (Ro. 11: 25, 26).

En cuanto a los segundo, la Iglesia primitiva creía que Dios iba a obrar en relación a Israel para su salvación, pero el Espíritu Santo por medio del apóstol Pablo, se anticipó al hecho de que la iglesia gentil se olvidaría de esa promesa, como así fue, de ahí la admonición del apóstol Pablo de que nosotros, los gentiles, no debíamos ser arrogantes en cuanto a nosotros mismos, sino proceder sin jactancia en la pura bondad de Dios.

Lamentablemente, lo contrario ha ocurrido. Lo que com√ļnmente llamamos hoy en d√≠a iglesia, es m√°s reemplacista (*) de lo que muchos piensan.

(*) El Reemplacismo es herej√≠a doctrinal que ense√Īa que Israel ya ha desaparecido de los planes de Dios, y que todas las promesas y bendiciones de Dios han sido dadas a la Iglesia.

El periodo m√≠nimo de tiempo para que Dios produzca el resultado final,¬† en cuanto a la salvaci√≥n prometida a Israel, es de siete a√Īos (Dn. 9: 27)

Los creyentes de los tres primeros siglos habían recibido la doctrina apostólica, y conocían acerca de estas cosas.

2. Algunos autores a través de los siglos

Victorino, obispo de Pettan

En el siglo III, Victorino, obispo de Pettan, escribi√≥ un comentario sobre Apocalipsis cap√≠tulo 11. En ese comentario, ese hombre de Dios que muri√≥ como m√°rtir por su fe en Cristo en el a√Īo 304 d. C. bajo el emperador romano Diocleciano, vio un per√≠odo de tres a√Īos y medio en el que los dos Testigos ministrar√≠an, seguido de un per√≠odo similar con el reinado de la Bestia Anticristo, sumando entonces un total de siete a√Īos. Eso es lo que √©l escribi√≥.

Comentando acerca de las plagas de ese tiempo de la tribulaci√≥n que todav√≠a est√° por llegar a este mundo, dijo: ‚ÄúEsto suceder√° en los √ļltimos tiempos, cuando la Iglesia haya sido quitada de en medio‚ÄĚ. ¬†

Clarísimamente Victorino enfatizó el hecho de que previamente la Iglesia iba a ser quitada de en medio.

Escribe Tim LaHaye al respecto: ‚ÄúSin discusi√≥n, el obispo Victorino de Pettan, brillante maestro de la Biblia que vivi√≥ en el siglo tercero, vio que la iglesia partir√≠a antes de las plagas que vendr√≠an durante el tiempo de la ira de Dios, que seg√ļn su comentario sobre Apocalipsis 11 durar√≠an siete a√Īos”. Su manera de describir el rapto fue: ‚Äú(Ellos) habr√°n salido de en medio‚Ä̬†

Lamentablemente, a√Īos m√°s tarde, fue la ense√Īanza de Agust√≠n de Hipona (354-430) al respecto, muy influenciada por Or√≠genes (s. III) que hizo que a los cristianos profesantes del siglo V en adelante,¬† se les ense√Īara el amilenarismo¬† con tintes postmilenaristas, tan t√≠pico todo de la iglesia cat√≥lico romana que m√°s tarde surgir√≠a.

El amilenarismo niega el futuro reino milenial en esta tierra, o en todo caso asegura que el reino es ahora, y de ah√≠ el postmilenarismo que ejerce un √©nfasis tremendo en esta √ļltima cuesti√≥n, llegando a la conclusi√≥n de que la Iglesia reina de facto en este mundo, sin el Rey presente. Por otra parte, una estupidez.

Esa doctrina, parte del entendimiento cat√≥lico romano, y para s√≠ es una de sus dos teatrales columnas, el llamado ‚Äúpoder temporal‚ÄĚ. Como decimos, esto parti√≥ de Agust√≠n de Hipona, llamado com√ļnmente San Agust√≠n, en el siglo V.

Por ello, durante muchos siglos, y a partir de Agustín, la cristiandad fue básicamente amilenarista/postmilerista; prácticamente todo el tiempo de la influencia nefasta del catolicismo romano.

Efraín de Nisbis

En cuanto al pretribulacionismo, es decir, el Arrebatamiento de la Iglesia antes de la Tribulaci√≥n que ha de venir sobre este mundo, previa a la venida gloriosa del Se√Īor para establecer su Reino Milenial prometido a Israel, hay que destacar que en el siglo IV, un tal Efra√≠n de Nisbis (306-373 d. C), conocido tambi√©n como Efra√≠n el Sirio, que fuera uno de los principales te√≥logos de la primitiva Iglesia Oriental Bizantina, prol√≠fico escritor, por cierto, declar√≥ lo siguiente: ¬†

‚ÄúPorque todos los santos y elegidos de Dios est√°n reunidos antes de la Tribulaci√≥n que ha de venir, y son llevados al Se√Īor antes que vean la confusi√≥n que llenar√° al mundo‚Ķ‚ÄĚ

Aunque no fuera espec√≠fico en cuanto al n√ļmero de los a√Īos que la Biblia nos dice durar√° la tribulaci√≥n, y que en su conjunto son siete, correspondi√©ndose con la √ļltima shab√ļa (Dn. 9: 27), es suficientemente claro Efra√≠n, al decirnos que el Rapto ser√° antes de la tribulaci√≥n, es decir, ser√° pretribulacional.

Es evidente que esa confusión que llenará el mundo a la que se refiere Efraín el Sirio no puede ser sino la que traerá el gobierno infame de la Bestia Anticristo y sus consecuencias.

A pesar de la negación de la escatología bíblica (y de muchas otras doctrinas, muchas de ellas vitales en cuanto a la fe) por causa de la influencia directa y atroz de la gran ramera de Roma, paulatinamente algunos escritos de tiempo en tiempo llegaron hasta nuestras manos.

Joseph Mede

Tal es el caso de Joseph Mede (1586- 1638), quien siglos m√°s tarde, escribiera:

“‚Ķla resurrecci√≥n de aquellos que durmieron en Cristo, y el rapto de aquellos que queden vivos junto con ellos en los aires‚Ķ‚ÄĚ

Si bien este autor no especific√≥ cuando iba a producirse el Arrebatamiento, si antes o despu√©s de la Tribulaci√≥n, su declaraci√≥n doctrinal al respecto fue asombrosamente novedosa, por cuanto lo que se ense√Īaba en aquellos d√≠as sobre escatolog√≠a era absolutamente nada, debido a la influencia de siglos y siglos de oscurantismo medieval.

Morgan Edwards

Pasó el tiempo, y llegamos al siglo XVIII. Morgan Edwards (1722-1795), pastor bautista, escribió en su libro Millenium, Last Days, una argumentación acerca del regreso de Cristo para buscar a su Iglesia, antes de la Tribulación. El dijo lo siguiente en su libro, escrito en 1788:  

‚ÄúLos santos muertos ser√°n levantados, y los santos vivos ser√°n transformados en el momento en que Cristo aparezca en el aire (1 Ts. 4: 17); y esto acontecer√° como tres a√Īos y medio antes del Milenio, como veremos a continuaci√≥n: pero ¬ŅEstar√°n √Čl y ellos todo el tiempo en el aire? No: Ellos ascender√°n al para√≠so, o a alguna de las muchas moradas de la casa del Padre, y as√≠ desaparecer√°n durante el consabido periodo de tiempo. La raz√≥n de esa retirada y la desaparici√≥n ser√° para juzgar a los resucitados y transformados santos‚Ķ‚ÄĚ

Aunque su posicionamiento es m√°s bien, lo que llamar√≠amos actualmente ‚Äúmid-tribulacionista‚ÄĚ, est√° claro que para Morgan Edwards (1788), el Arrebatamiento es antes de la Gran Tribulaci√≥n. En cuanto a la raz√≥n que expone Edwards de llevar el Se√Īor a los suyos fuera de este mundo, es para ser juzgados en el tribunal de Cristo (Ro. 14: 10; 2 Co. 5: 10), y para ocupar las moradas de la casa del Padre.

¬ŅD√≥nde ir√° la Iglesia resucitada y transformada? Pues la Palabra nos lo dice con claridad:

‚Äú‚Ķjuntamente con √©l nos resucit√≥, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jes√ļs‚ÄĚ (Efesios 2: 6)

Esto se corresponde con lo que la misma Palabra de Dios asegura: ‚Äú‚Ķy as√≠ estaremos siempre con el Se√Īor‚ÄĚ (1 Ts. 4: 17)

La Iglesia una vez arrebatada no desciende con el Se√Īor cuando √Čl viene a buscarla (1 Ts. 4: 17), sino que van al cielo, que es su Patria, y despu√©s de un corto tiempo desciende ‚Äď parte de ella (Ap. 19: 14) ‚Äď con el Se√Īor a instaurar el reino milenial.

John Gill

Cuarenta a√Īos antes del escrito de Morgan Edwards, el famoso te√≥logo bautista de ese siglo XVIII, John Gill, public√≥ su comentario del Nuevo Testamento en el a√Īo 1748. ¬†

En su comentario sobre el pasaje de 1 Tesalonicenses 4: 15-17, al inicio del mismo, se expresa así:

‚ÄúEl ap√≥stol (Pablo) tiene algo nuevo y extraordinario que ense√Īar, concerniente a la venida de Cristo, la primera resurrecci√≥n o la resurrecci√≥n de los santos, la transformaci√≥n de los santos vivos, y el arrebatamiento de ambos, los resucitados y los vivos en las nubes, para encontrarse con Cristo en el aire‚Ķaqu√≠ Cristo se detendr√° y ser√° visible a todos‚Ķmas sin embargo no descender√° a la tierra porque no est√° lista para recibirle...‚ÄĚ

John Gill, creía en un Arrebatamiento anterior a la venida en gloria de Cristo junto con sus santos, como hemos visto.

John Gill en su comentario, no describe la venida gloriosa de Cristo, sino la venida en los aires para llevarse a su Iglesia, la cual no puede considerarse parte de su literal segunda venida, la cual acontecer√° m√°s tarde, como venimos diciendo.

La venida gloriosa de Cristo no es la venida en los aires para llevarse a su iglesia. El Se√Īor vendr√° a buscar su iglesia. Su iglesia le ir√° a recibir en el aire donde El quedar√°, y de ah√≠ iremos al lugar de destino: la nueva Jerusal√©n. All√≠, en nuestra patria se celebrar√° el juicio del Tribunal de Cristo, y se celebrar√°n las bodas del cordero mientras en la tierra se producir√°n los juicios de Dios contra esta humanidad perversa.

Claramente Gill asegura en su escrito que Cristo no descender√° a la tierra (como as√≠ ser√° cuando venga en gloria poniendo sus pies sobre el Monte de los Olivos). La raz√≥n que da es que la ‚Äútierra no estar√° lista para recibirle‚ÄĚ. Esto es correcto, porque antes deber√°n pasar todos los juicios de la Tribulaci√≥n descritos en el libro de Apocalipsis.

El hecho de estar el Se√Īor en el aire (1 Ts. 4: 17) para recoger Su Iglesia, implica que ser√° visto de todos, (o todos podr√°n ver algo fuera de lo normal), lo cual no contradice Mateo 24: 30, que describe su venida gloriosa, donde leemos que todos ‚Äúver√°n al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria‚ÄĚ. Por tanto en ambos eventos de aproximaci√≥n, el Se√Īor y todo lo que conlleva dichos eventos, ser√° visto por todos, como no puede ser de otro modo, dadas las circunstancias absolutamente espectaculares.

De hecho, en 2 Tesalonicenses, nos da detalle la Palabra acerca del aspecto de Jes√ļs cuando vuelva en gloria: ‚Äú‚Ķcuando se manifieste el Se√Īor Jes√ļs desde el cielo con los √°ngeles de su poder, en llama de fuego‚Ķ‚ÄĚ (2 Ts. 1: 7, 8)

Lo que los hombres ver√°n, no ser√° un hombre o figura humana o similar, sino ¬°una llama de fuego! Y por supuesto, todo ojo le ver√°.

La venida de Cristo en el aire a por su Iglesia no será secreta ni silenciosa, sino que será muy notoria. La Palabra así lo describe:

‚ÄúPorque el Se√Īor mismo con voz de mando, con voz de arc√°ngel, y con trompeta de Dios, descender√° del cielo; y los muertos en Cristo resucitar√°n primero‚ÄĚ (I Ts. 4: 16)

‚Äúen un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocar√° la trompeta‚Ķ‚ÄĚ (1 Corintios 15: 52)

No ser√° un Rapto secreto o silencioso, sino r√°pido y muy contundente. Esto es lo que la Escritura ense√Īa.

3.Consideraciones y comentarios de Mateo 24ss

‚ÄúCuando Jes√ļs sali√≥ del templo y se iba, se acercaron sus disc√≠pulos para mostrarle los edificios del templo.¬† 2 Respondiendo √©l, les dijo: ¬ŅVeis todo esto? De cierto os digo, que no quedar√° aqu√≠ piedra sobre piedra, que no sea derribada. Y estando √©l sentado en el monte de los Olivos, los disc√≠pulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¬Ņcu√°ndo ser√°n estas cosas, y qu√© se√Īal habr√° de tu venida, y del fin del siglo?‚ÄĚ(Mt. 24: 1-3)

Cuando el Se√Īor se sent√≥ en el Monte de los Olivos (Mt. 24), se estaba dirigiendo en primera instancia a una audiencia jud√≠a que cre√≠a en √Čl (V. 3). A resultas de las preguntas de sus disc√≠pulos, todos ellos jud√≠os (la Iglesia todav√≠a no hab√≠a surgido como tal), el Maestro les narra toda una serie de acontecimientos prof√©ticos, que es menester ordenar con cuidado.

Tres son las preguntas base que ellos le formulan:

  • a) Cuando iba a ser destruido el templo.
  • b) Se√Īales de su venida.
  • c) Se√Īales del fin de esta era.

En Lucas 21: 20ss Jes√ļs describi√≥ la destrucci√≥n del templo de Jerusal√©n, la cual se produjo en el a√Īo 70 D.C.

En Mateo 24: 4ss el Se√Īor les previno en contra de ser enga√Īados, ya que se iban a levantar diferentes falsos ungidos. Uno de ellos fue Bar Kobja (el hijo de la Estrella), quien se autoproclam√≥ el Mes√≠as, y en el a√Īo 135 D.C. condujo a Israel a la derrota definitiva y a su desaparici√≥n como naci√≥n.

Varias se√Īales coment√≥ antes del fin (entendiendo por fin, el fin de esta dispensaci√≥n de la gracia): guerras, rumores de guerras, levantamientos naciones contra naciones, enfermedades, pandemias, hambruna, terremotos. Todo ello diciendo ser√≠a principio de dolores de parto.

Habló también de persecución, incluso a muerte, y esto tanto se puede atribuir a judíos, como a cristianos.

Se iban a levantar falsos profetas, lo cual también se atribuye tanto a judíos como a cristianos, etc. etc.

La abominación desoladora y la desaparición de la Iglesia

Una de las se√Īales claras y espec√≠ficas, la vemos en v. 15, donde nos habla del lugar santo, y en √©l la abominaci√≥n desoladora, de la cual habl√≥ Daniel. Esto es clave. En el a√Īo 168 a. C. Ant√≠oco Ep√≠fanes hizo quitar el sacrificio continuo, e hizo sacrificar una cerda en el lugar Sant√≠simo del templo de Jerusal√©n (ver Daniel 11: 31). Esto mismo, o similar deber√° volver a ocurrir, como lo predijo el Se√Īor.

Esto nos traslada inmediatamente a 2 Tesalonicenses 2, donde leemos:

‚Äú‚Ķse manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdici√≥n, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haci√©ndose pasar por Dios‚ÄĚ (2 Ts. 2: 3b, 4)

La abominación desoladora no será un cerdo esta vez, sino el mismísimo Anticristo cuando se siente en su lugar.

Ahora bien, el templo ya hace siglos que no existe, no obstante Israel volvió a ser de nuevo nación, y ¡en un solo día! (Is. 66: 8). Sólo es menester que pase poco tiempo antes que levanten de nuevo el templo.

En Daniel 9: 27 vemos que una vez empezada la √ļltima shab√ļa (la √ļltima semana de a√Īos: siete a√Īos), a la mitad de ese tiempo, se producir√° de nuevo la abominaci√≥n desoladora. Este es el evento predicho por el Se√Īor en Mateo 24: 15, y obviamente va dirigido a los jud√≠os que creer√°n en √Čl en aquel tiempo.

¬ŅPor qu√© el Se√Īor se est√° dirigiendo ahora en Mt. 24 al Israel creyente en √Čl y no a la Iglesia como tal? Pues porque en el tiempo de la abominaci√≥n desoladora, la Iglesia ya no estar√°.

Déjenme decirles algo que es importante: no puede coexistir en la tierra en este tiempo de gracia, por una parte la Iglesia, y por otra parte el Israel salvo (Ro. 11: 25, 26).

Si un jud√≠o se salva ahora, viene a ser parte de la Iglesia, pero en el tiempo de la Tribulaci√≥n, cuando Dios est√© derramando en su momento la doble lluvia sobre Israel, y si la Iglesia est√° todav√≠a presente, ese jud√≠o ¬Ņd√≥nde pertenecer√≠a, a Israel o a la Iglesia? ¬ŅSer√≠a entonces la Iglesia Israel‚Ķ o ser√≠a Israel la Iglesia? No.

Israel no es la Iglesia, y la Iglesia no es Israel.

El tiempo de la dispensación de la gracia se corresponde con la Iglesia. El tiempo de la dispensación del reino, se corresponde con Israel.

Es para m√≠ evidente, que los postulantes del postribulacionismo, son mayormente reemplacistas, lo sepan o no. Si no se tiene en cuenta a la Palabra cuando asegura que en un momento dado ‚Äútodo Israel ser√° salvo‚ÄĚ (Ro. 11: 25, 26), entonces no se puede entender la Palabra en su cabalidad, y consecuentemente se produce el error.

A) La segunda venida en Mateo 24

En Mateo 24: 29ss leemos acerca de lo que ocurrir√° inmediatamente despu√©s de la Tribulaci√≥n (la cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habr√° V. 21). En el v. 30, el Se√Īor explica acerca de Su venida gloriosa.

Antes de proseguir, es menester hacernos la gran pregunta, ¬ŅPor qu√© no vemos con claridad en todo este relato del Monte de los Olivos, comentario acerca del Arrebatamiento de la Iglesia? La respuesta es sencilla, porque todo este relato va dirigido en primera instancia a Sus disc√≠pulos jud√≠os vivos en aquel momento, y al Israel que ser√° salvo; en este orden.

¬ŅQuieren m√°s prueba de ello? Sencillo. F√≠jense que en el contexto consabido de la abominaci√≥n desoladora, la cual se producir√° en el nuevo santuario que todav√≠a ha de levantarse, el Se√Īor aconseja a que se huya a los montes de Judea, y a que oren para que esa huida no se produzca en invierno, ni en un d√≠a de reposo‚Ķ ¬ŅQu√© tiene que ver esto con la Iglesia? Nada. Pero s√≠ con Israel:

  • S√≥lo los residentes en Jerusal√©n pueden huir a los montes de Judea, los jud√≠os.
  • En invierno hace fr√≠o en Israel (no en la rep√ļblica del Salvador, por ejemplo)
  • El guardar el s√°bado s√≥lo lo han de hacer los jud√≠os.

Pero volviendo al relato de Mateo 24: 29ss,¬† ah√≠ vemos que el Se√Īor nos est√° hablando de Su segunda venida, la gloriosa, la cual se producir√° despu√©s de la Tribulaci√≥n: ‚ÄúE inmediatamente despu√©s de la tribulaci√≥n de aquellos d√≠as‚Ķ‚ÄĚ, con las se√Īales que ocurrir√°n en los cielos (V. 29, 30)

Un rapto que no es el Rapto

‚ÄúY enviar√° sus √°ngeles con gran voz de trompeta, y juntar√°n a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro‚ÄĚ (Mateo 24: 31)

Aqu√≠ el Se√Īor describe lo que pareciera ser el Arrebatamiento de la Iglesia, este es el texto en el que se basan los postribulacionistas para intentar demostrar su doctrina, pero no es el Rapto de la Iglesia; es otro rapto. ¬ŅPor qu√© no lo es? Por dos razones:

  • a) Recordemos que todo este p√°rrafo va dirigido a jud√≠os creyentes en √Čl.
  • b) Este evento es previo al juicio sobre los ethnos de Mateo 25: 31ss.

¬†En ese evento, la Iglesia har√° alg√ļn tiempo que habr√° sido glorificada y reinar√° juntamente con Cristo. Luego desciende con √Čl (Mt. 25: 31(*) para juzgar a las gentes que hayan quedado en esta tierra despu√©s de los horrores de la Tribulaci√≥n.

(*) La versi√≥n Reina Valera traduce la palabra en griego por ‚Äú√°ngeles‚ÄĚ, pero su traducci√≥n tambi√©n es ‚Äúenviados‚ÄĚ.

Lo primero que har√° el Se√Īor ser√° reunir ante √Čl a todos sus escogidos. N√≥tese que no dice Su Iglesia, sino ‚Äúsus escogidos‚ÄĚ. Esos escogidos ser√°n los salvos vivos de la Tribulaci√≥n, los cuales pondr√° a su derecha, para que hereden el reino milenial (Mt. 25: 32, 34). Los escogidos en ese contexto, son los santos de la tribulaci√≥n, tambi√©n se les llama el resto de la descendencia de la mujer de Ap. 12: 17.

El reposo prometido a la Iglesia, despu√©s que esta ha pasado por la tribulaci√≥n de este mundo a lo largo de su existencia sobre el mismo, ser√° visible a todos los presentes en esta tierra cuando se manifieste el Se√Īor Jes√ļs desde el cielo en gloria, cuando venga en aquel d√≠a para ser glorificado en sus santos y ser admirado en todos los que creyeron (2 Ts. 1: 6, 7)

En ese momento sublime, a ojos de todos, se realizar√° la manifestaci√≥n gloriosa de los hijos de Dios (ver Romanos 8: 18, 19). Esto ser√° previo al Reino Milenial, y seguramente en ese momento se producir√° la resurrecci√≥n de los m√°rtires de la tribulaci√≥n para que reinen por mil a√Īos (Ap. 20: 4, 5).

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4. Israel es la clave

‚ÄúY luego todo Israel ser√° salvo‚ÄĚ (Romanos 11: 26)

El planteamiento postribulacionista (el Arrebatamiento después de la Tribulación) no puede sostenerse ante la futura realidad de Israel viniendo a ser cabeza de las naciones de cara al reino milenial.

Dicho de otro modo, el postribulacionismo necesariamente ha de ser reemplacista. Ve√°moslo.

La Biblia de forma muy clara y espec√≠fica nos ense√Īa que todav√≠a quedan unos a√Īos determinados sobre Israel y Jerusal√©n para que sean salvos (Ver Daniel 9: 24). En concreto son siete a√Īos (Dn. 9: 27). De esta manera se cumplir√°n las palabras prof√©ticas neotestamentarias: ‚ÄúY luego todo Israel ser√° salvo‚ÄĚ (Romanos 11: 26)

Ese tiempo de siete a√Īos que restan de los 483 ya cumplidos (Dn. 9: 24-26) coincide con el tiempo de la tribulaci√≥n que ha de venir, y que empezar√° con la confirmaci√≥n del pacto con muchos (Israel y sus vecinos), que ha de realizar el que visiblemente llegue a ser la Bestia Anticristo (Dn. 9: 27).

A la mitad de esos siete a√Īos, empezar√° la Gran Tribulaci√≥n, y durar√° tres a√Īos y medio (la segunda mitad de esos a√Īos).

Necesariamente la Iglesia deber√° ser sacada de este mundo, coincidiendo con el fin del endurecimiento en parte de Israel, y con el fin de la entrada de la plenitud de los gentiles [en la Iglesia] (Ro. 11: 25), para que Dios empiece de nuevo con Israel de manera que el Israel nacional sea salvo, y herede el reino prometido (Hchs. 1: 6)

Escribe John McArthur en relaci√≥n a ‚Äúel entrar la plenitud de los gentiles‚ÄĚ:

‚Äú‚ÄĚHasta‚ÄĚ se refiere a un periodo espec√≠fico en el tiempo, ‚Äúplenitud‚ÄĚ se refiere al cumplimiento total; ‚Äúhaya entrado‚ÄĚ, es la traducci√≥n de un verbo griego que se emplea para referirse a alcanzar la salvaci√≥n. El endurecimiento espiritual de Israel que comenz√≥ con su rechazo de Jes√ļs como Mes√≠as, durar√° hasta que se hayan salvado todos los gentiles elegidos‚ÄĚ

Imaginar la coexistencia aqu√≠ en la tierra de la Iglesia con un Israel salvo, es una incongruencia. As√≠ que, la Iglesia deber√° partir a recibir su promesa, siempre de corte celestial (Ef. 3: 20), mientras Israel reciba su promesa de corte terrenal (Is. 2: 1-3)¬† Porque ‚Äúirrevocables son los dones y llamamiento de Dios‚ÄĚ (Ro. 11: 29).

Por tanto, una de las razones principales del Arrebatamiento previo a los √ļltimos siete a√Īos relatados, es justamente para que Dios se ocupe de Israel, como prometi√≥ iba a hacer.

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5. Principales diferencias entre el Arrebatamiento y la Segunda Venida

El Arrebatamiento es el traslado y remoción de todos los creyentes. La Segunda venida es la manifestación de Jesucristo.

El Arrebatamiento se refiere a los santos arrebatados en el aire. La segunda venida al regreso de Cristo a la tierra.

En el Arrebatamiento, Cristo viene a buscar a su Esposa. En la segunda venida la Esposa viene con El.

El Arrebatamiento conduce al tiempo de la Tribulación. La segunda venida al establecimiento del Reino Milenial.

El Arrebatamiento es inminente. La segunda venida es precedida por muchas se√Īales.

El Arrebatamiento tiene un mensaje de consuelo. La segunda venida est√° acompa√Īada por juicio.

El Arrebatamiento tiene que ver con el programa de la Iglesia. La segunda venida con el programa para Israel y el mundo.

El Arrebatamiento es un “misterio”. La segunda venida est√° anunciada en el Antiguo Testamento.

El Arrebatamiento da paso a un juicio para creyentes. La segunda venida ser√° previa al juicio para Israel y las naciones.

El Arrebatamiento deja la creación inalterada. La segunda venida envuelve un cambio en la creación.

En el Arrebatamiento los gentiles no ser√°n afectados. En la segunda venida ser√°n juzgados.

En el Arrebatamiento los pactos con Israel no se cumplen. En la segunda venida se cumplen todos.

En el Arrebatamiento no hay relación con el programa de Dios con respecto al mal. En la segunda venida el mal será juzgado.

En el Arrebatamiento sólo participan creyentes. En la segunda venida se verán involucrados todos los hombres.

El Arrebatamiento tendrá lugar antes del día de la ira. La segunda venida será al final de ese día.

El Arrebatamiento abre para la Iglesia un encuentro con Cristo. La segunda venida abre la implantación del Reino de Dios en la tierra.

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6. Concluyendo

Los que niegan el Rapto pretribulacional argumentan diciendo que esa doctrina hace que los creyentes no se preparen para pasar por la Gran Tribulaci√≥n‚Ķ pero yo les digo lo siguiente: ¬ŅC√≥mo habr√≠a uno que prepararse para pasar por la Gran Tribulaci√≥n? ¬ŅDe qu√© estamos hablando?¬†

Les puedo fehacientemente asegurar que si la Iglesia verdadera fuera a quedarse durante la Gran Tribulaci√≥n, no quedar√≠a <span>ni uno</span> de nosotros con vida para recibir al Se√Īor en las nubes, especialmente los fieles al Se√Īor‚Ķ ¬ŅRealmente no creen que la gente del Nuevo Orden Mundial nos conoce, y tiene todos nuestros datos al detalle, sabe d√≥nde encontrarnos, y que no dudar√≠a ir a por nosotros para cortarnos la cabeza en el mismo minuto en que sea quitado el que al presente detiene al Inicuo, que es el poder del Esp√≠ritu Santo? (2 Ts. 2: 6, 7). ¬°Razonemos!

Lo √ļnico que pueden esos inicuos hacer ahora mismo al respecto, es hacernos dudar de la Bendita Esperanza, y no amar la venida del Se√Īor, para de ese modo intentar que no seamos dignos de escapar de las cosas que han de venir (Lc. 21: 36)

Paradójicamente, estos que niegan el Rapto le siguen el juego a nuestros verdaderos enemigos.

Una cosa es clara: hasta que el poder del Esp√≠ritu Santo no sea llevado de nuevo al cielo, no se puede levantar el Anticristo (2 Ts. 2: 7, 8), con la consiguiente Tribulaci√≥n. La pregunta entonces es simple, amado fiel a Cristo, ¬ŅSe puede imaginar usted en este mundo sin la llenura y el poder del Esp√≠ritu Santo? Pues seg√ļn los detractores del Rapto usted y yo seremos despose√≠dos de la presencia poderosa del Esp√≠ritu Santo para que se pueda manifestar el Inicuo‚Ķ ¬°menudo sin sentido!

¡Lo que Dios nos dio, no nos lo va a quitar, y esto es el poder del Espíritu Santo! (Hchs. 1: 8)

Dios ha dicho cosa muy diferente: la Iglesia nada tiene que ver con el Anticristo, sino con Cristo, y ¬°√Čl viene a por Su amada! ¬ŅEst√° preparado?

Dios les bendiga.

¬© Miguel Rosell Carrillo, pastor de Centro Rey, Madrid, Espa√Īa.

Diciembre 2010

www.centrorey.org

Bibliografía:

Aviso Final……………………………………………………..Grant. R. Jeffrey
Apocalipsis sin velo……………………………………………Tim La Haye
Morgan Edwards: Another Pre-Darby Rapturist………………..Thomas Ice
Comentario del Apocalipsis…………………………………….John Gill 

 

El Rapto de la Iglesia

 

Ps. Miguel Rosell

DOCTRINA DEL ARREBATAMIENTO DE LA IGLESIA

An√°lisis de la verdad revelada del Arrebatamiento o Rapto de la Iglesia

¬†¬†¬†√ćndice del estudio

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