“Oro de tontos” por Luis Rodas Y Verónica Vilugrón


Oro de los tontos

Existe un mineral al que se le ha denominado “oro de tontos”, también llamado “Pirita”.
Este ha ilusionado a muchos que pensaban haber encontrado oro verdadero y ya se imaginaban abundando en riqueza, pero que al llevarlo a algún experto descubrían que no tiene el más mínimo valor.

En esta época donde tanto se habla de prosperidad y abundancia dentro de la Iglesia, en realidad todo lo que han hecho es confundir “oro de tontos” con el oro verdadero.
Hablan de tener y tener y tener, pedir, pedir y pedir.
Pero entre tanto desear, pedir, codiciar y decretar han perdido la perla de gran precio, el tesoro permanece escondido para ellos. Han cambiado el oro genuino por minerales falsos (1 Timoteo 6:6-10).

No te confundas
Alguien puede confundirse y pensar que no nos interesa la prosperidad, la abundancia, el oro….
¡No te equivoques!
Amamos todo eso y vivimos por ello.
Pero NO la prosperidad, la abundancia y el oro de este mundo.
¡Buscamos cosas mucho mayores y excelentes!.
Buscamos “tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan” (Mateo 19-21). “Bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote” (Lucas 12:33).

El que ha resucitado con Cristo, busca las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios… NO las de la tierra (Colosenses 3:1,2).
El ha comprendido por la gracia de Dios que es de sabios “estimar todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús” (Filipenses 3:8), y lo tiene “TODO por basura” (Filipenses 3:8).
Y en su análisis sabio está seguro que Moisés tenía razón. Hebreos 11:26 dice que él tuvo “por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios”.

El lo ha entendido: “LOS TESOROS DE LOS EGIPCIOS” ES “ORO DE TONTOS“.

Nuestra gran búsqueda es que SU MISERICORDIA SEA SOBRE NOSOTROS.
¿Qué más?
Bajo Su bondad estaremos plenos de todo lo necesario y todo lo que nos estorba será quitado.
No necesitamos ni más ni menos.
No necesitamos proclamar, decretar ni establecer a gritos.
Solo necesitamos refugiarnos bajo el abrigo del Altísimo.
Allí la CONFIANZA quieta en el Dios que nos ha amado y que alimenta a las aves del cielo y viste a los lirios del campo (Mateo 6:26-30), alaba al “Padre celestial que sabe de qué cosas tenemos necesidad” (Mateo 6:32).

¡Oh precioso Señor, que sublime es reposar en ti!……

Tomado de: Cristianismo Radical

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