5 Errores del evangelio de la prosperidad por David Jones


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Hace m√°s de un siglo, hablando a la que entonces era la congregaci√≥n m√°s grande de toda la Cristiandad, Charles Spurgeon dijo: ‚ÄúCreo que es anticristiano e imp√≠o, para cualquier cristiano, vivir con el objetivo de acumular riquezas. Usted dir√°, ‘¬ŅNo se supone que debemos esforzarnos todo lo que podamos por conseguir tanto dinero como podamos?’ Pudieras hacerlo. No me cabe duda que, al hacerlo, usted puede servir a la causa de Dios. Pero lo que dije¬†es que vivir con el objetivo de acumular riquezas, es anticristiano‚ÄĚ.‚Ä™

Al pasar de¬†los a√Īos, el mensaje que se predica en algunas de las iglesias m√°s grandes del mundo ha cambiado. De hecho, hay un nuevo evangelio que se predica hoy d√≠a. A este mensaje se le han adscrito muchos nombres, tales como evangelio de ‚Äúdecl√°ralo y rec√≠belo‚ÄĚ, el evangelio de ‚Äúp√≠salo y arreb√°talo‚ÄĚ, el evangelio de ‚Äúla salud y las riquezas‚ÄĚ, el ‚Äúevangelio de la prosperidad‚ÄĚ y ‚Äúla teolog√≠a de la confesi√≥n positiva‚ÄĚ.

‚Ä™Sin importar cu√°l sea el nombre utilizado, la esencia del mensaje es la misma. En pocas palabras, este ‚Äúevangelio de la prosperidad‚ÄĚ ense√Īa que Dios quiere que los creyentes sean sanos f√≠sicamente, ricos materialmente, y felices personalmente. As√≠ lo dice¬†Robert Tilton: ‚ÄúCreo que es la voluntad de Dios que todos prosperen, porque as√≠ lo veo en la Palabra, y no porque lo haya visto funcionar poderosamente en otra persona. No pongo mis ojos en los hombres, sino en Dios que me da el poder para hacer riquezas‚ÄĚ. Los maestros del evangelio de la prosperidad animan a sus seguidores a orar¬†‚Äďincluso a demandar a Dios‚Ästun florecimiento¬†material.

‪Cinco errores teológicos

‚Ä™Russell Woodbridge y yo escribimos un libro titulado ‚ÄúHealth, Wealth and Happinness‚ÄĚ (‚ÄúSalud, riqueza y felicidad: ¬ŅHa eclipsado el evangelio de la prosperidad el evangelio de Cristo?‚ÄĚ)¬†con el objetivo de examinar las afirmaciones de los defensores del evangelio de la prosperidad. Aunque el libro abarca demasiado como para resumirlo aqu√≠, en este art√≠culo voy a tratar de revisar cinco doctrinas que se cubren en el mismo, doctrinas donde el evangelio de la prosperidad defiende el error. Mientras discernimos estos errores con respecto a doctrinas claves, espero que podamos ver claramente los peligros de este falso evangelio.

‪1. El pacto de Abraham es un medio para el derecho material.

‪El pacto de Abraham (Génesis 12, 15, 17, 22) es una de las bases teológicas del evangelio de la prosperidad. Es bueno que los teólogos de la prosperidad reconozcan que gran parte de las Escrituras son un registro del cumplimiento del pacto con Abraham, pero es malo que no mantengan una visión ortodoxa de este pacto. Ven de forma incorrecta el inicio del pacto, y, más significativamente, ven incorrectamente la aplicación de dicho pacto.

‚Ä™En su libro ‚ÄúSpreading the Flame‚ÄĚ (Esparciendo la llama), Edward Pousson expuso la visi√≥n de la prosperidad sobre la aplicaci√≥n del pacto Abrah√°mico: ‚ÄúLos cristianos son los hijos espirituales de Abraham, y los herederos de las bendiciones de la fe‚Ķ Esta herencia de Abraham se desarrolla principalmente en t√©rminos de derechos materiales‚ÄĚ. En otras palabras, el evangelio de la prosperidad ense√Īa que el prop√≥sito principal del pacto con Abraham era su bendici√≥n material por parte de Dios. Como ahora los creyentes son hijos espirituales de Abraham, hemos heredado esas bendiciones financieras. Como Kenneth Copeland escribi√≥ en su libro de 1974 ‚ÄúThe Laws of Prosperity‚ÄĚ (Las leyes de la prosperidad):¬†‚ÄĚComo el pacto de Dios ha sido establecido, y la prosperidad es una provisi√≥n de este pacto, ¬°usted tiene que tomar conciencia de que la prosperidad ahora le pertenece!‚ÄĚ.

Para apoyar esta afirmaci√≥n, los maestros de la prosperidad apelan a G√°latas 3:14, que se refiere a ‚Äúla bendici√≥n de Abraham que viene sobre los gentiles en Cristo Jes√ļs‚ÄĚ. Es interesante, sin embargo, que en sus apelaciones a G√°latas 3:14 estos maestros ignoran la segunda mitad del vers√≠culo: ‚Äúpara que recibi√©ramos la promesa del Esp√≠ritu mediante la fe‚ÄĚ. Claramente, Pablo est√° recordando a los G√°latas las bendiciones espirituales de la salvaci√≥n, no la bendici√≥n material de las riquezas.

‚Ä™2. La expiaci√≥n de Jes√ļs se extiende hasta el ‚Äúpecado‚ÄĚ de la pobreza material.

‚Ä™En su art√≠culo en Biblioteca Sacra ‚ÄúA Theological Evaluation of the Prosperity Gospel‚ÄĚ (Una valoraci√≥n teol√≥gica del evangelio de la prosperidad), el te√≥logo Ken Sarles observa c√≥mo el evangelio de la prosperidad reclama que ‚Äútanto la salud f√≠sica como la prosperidad financiera, han sido provistas en la expiaci√≥n‚ÄĚ. Esta observaci√≥n parece ser acertada a la luz de la afirmaci√≥n de Copeland de que ‚Äúel principio b√°sico de la vida cristiana es saber que Dios ha puesto nuestro pecado, malestar, enfermedad, tristeza, angustia y pobreza sobre Jes√ļs en el Calvario‚ÄĚ. Este mal entendimiento del alcance de la expiaci√≥n surge de dos errores que cometen los defensores del evangelio de la prosperidad.

En primer lugar, muchos de los que defienden la teolog√≠a de la prosperidad tienen un concepto err√≥neo fundamental sobre la vida de Jes√ļs. Por ejemplo, el profesor John Avanzini proclam√≥ en un programa de TBN¬†que Jes√ļs ten√≠a ‚Äúuna casa bonita‚ÄĚ, ‚Äúuna casa grande,‚ÄĚ ‚ÄúJes√ļs estaba manejando grandes cantidades de dinero‚ÄĚ, e incluso que ‚Äúllevaba ropa de dise√Īador‚ÄĚ. Es f√°cil ver c√≥mo esa visi√≥n deformada de la vida de Cristo¬†podr√≠a llevar a un error igualmente deformado sobre la muerte de Cristo.

‚Ä™Un segundo error¬†que conduce a una visi√≥n err√≥nea de la expiaci√≥n es malinterpretar 2 Corintios 8:9, que dice: ‚ÄúPorque conocen la gracia de nuestro Se√Īor Jesucristo, que siendo rico, sin embargo por amor a ustedes se hizo pobre, para que por medio de Su pobreza ustedes llegaran a ser ricos‚ÄĚ. Aunque una lectura superficial de este vers√≠culo podr√≠a llevarnos a creer que Pablo estaba ense√Īando sobre un aumento en la riqueza material, la lectura en su contexto revela que, de hecho, estaba ense√Īando el principio opuesto. En realidad, Pablo estaba ense√Īando a los corintios que ya que Cristo realiz√≥ tanto por ellos a trav√©s de la expiaci√≥n, deber√≠an vaciarse de sus riquezas en el servicio del Salvador. Esta es la raz√≥n de que, solo cinco vers√≠culos m√°s tarde, Pablo inste a los corintios a dar sus riquezas por los hermanos necesitados, escribiendo: ‚ÄúEn el momento actual la abundancia de ustedes suple la necesidad de ellos‚ÄĚ, 2 Corintios 8:14.

3. Los cristianos dan para ganar una compensación material de Dios.

‚Ä™Una de las caracter√≠sticas m√°s llamativas de los te√≥logos de la prosperidad es su aparente fijaci√≥n con el dar. Se nos insta a dar generosamente y se nos confronta con declaraciones piadosas como: ‚ÄúLa verdadera prosperidad es la capacidad de utilizar el poder de Dios para satisfacer las necesidades de la humanidad en cualquier √°mbito de la vida‚ÄĚ, y¬†‚ÄúHemos sido llamados para financiar el evangelio al mundo‚ÄĚ. Mientras que tales declaraciones pueden parecer loables, este √©nfasis en el ofrendar se basa en motivos que son todo menos filantr√≥picos. La fuerza que impulsa esta ense√Īanza sobre el dar es a lo que el maestro de la prosperidad Robert Tilton se refiri√≥ como ‚ÄúLey de la compensaci√≥n‚ÄĚ. De acuerdo con esta ley, supuestamente basada en Marcos 10:30, los cristianos deben dar generosamente a los dem√°s, porque cuando lo hacen, Dios les devuelve m√°s a cambio. Esto, a su vez, conduce a un ciclo de cada vez mayor prosperidad, que nunca se detiene.

Como Gloria Copeland expuso en su libr√≥ de 2012 ‚ÄúGod‚Äôs Will is Prosperity‚ÄĚ (La voluntad de Dios es la prosperidad): ‚ÄúSi da¬†10 d√≥lares recibir√° 1.000, si da¬†1.000 recibir√° 100.000 … En resumen, Marcos 10:30 es un muy buen negocio‚ÄĚ. Es evidente, por tanto, que la doctrina del dar del evangelio de la prosperidad, est√° construida sobre motivos deficientes. Mientras que Jes√ļs ense√Ī√≥ a sus disc√≠pulos a ‚Äúdar sin esperar nada a cambio‚ÄĚ (Lucas 10:35)¬† los te√≥logos de la prosperidad ense√Īan a sus disc√≠pulos a dar porque conseguir√°n un gran retorno de inversi√≥n.

‪4. La fe es una fuerza espiritual autogenerada que conduce a la prosperidad.

‚Ä™Mientras que el cristianismo ortodoxo entiende la fe como la confianza en la persona de Jesucristo, los maestros de la prosperidad defienden algo bastante diferente. ‚ÄúLa fe es una fuerza espiritual, una energ√≠a espiritual, un poder espiritual. Es esta fuerza de la fe la que hace que las leyes del mundo espiritual funcionen‚ÄĚ, escribe Copeland. ‚ÄúHay ciertas leyes que gobiernan la prosperidad revelada en la Palabra de Dios. La fe hace que funcionen‚ÄĚ. Obviamente, este es un entendimiento err√≥neo de la fe. Quiz√°s incluso her√©tico.

‚Ä™Seg√ļn la teolog√≠a de la prosperidad, la fe no es un acto de la voluntad dado por Dios y centrado en Dios. M√°s bien, es una fuerza espiritual forjada en lo humano y dirigida a Dios. Desde luego, cualquier teolog√≠a que vea la fe principalmente como un medio para obtener beneficios materiales en lugar de justificaci√≥n ante Dios debe ser, en el mejor de los casos, considerada inadecuada.

‪5. La oración es una herramienta para forzar a Dios a que conceda prosperidad.

Los predicadores del evangelio de la prosperidad hacen notar a menudo que ‚Äúno tenemos porque no pedimos‚ÄĚ (Santiago 4:2). Nos animan a orar por el √©xito personal en todas las √°reas de la vida. Como escribe Creflo Dollar, ‚ÄúCuando oramos, creyendo que ya hemos recibido lo que estamos orando, Dios no tiene m√°s remedio que hacer que nuestras oraciones se cumplan‚Ķ¬†Es una clave para conseguir resultados como cristiano‚ÄĚ.

‚Ä™Las oraciones pidiendo bendici√≥n personal no son inherentemente malas, pero el excesivo √©nfasis que hace el evangelio de la prosperidad sobre el hombre¬†convierten a la oraci√≥n en una herramienta que los creyentes pueden utilizar para forzar a Dios a concederles sus deseos. En la teolog√≠a de la prosperidad, es el hombre (y no Dios) el que se convierte en el punto central de la oraci√≥n. Curiosamente, los predicadores de la prosperidad a menudo ignoran la segunda mitad de la ense√Īanza de Santiago sobre la oraci√≥n: ‚ÄúPiden y no reciben, porque piden con malos prop√≥sitos, para gastarlo en sus placeres‚ÄĚ (Santiago 4:3). Dios no responde las peticiones ego√≠stas que no honran su Nombre.

Ciertamente, todas nuestras peticiones deben ser conocidas delante de Dios (Filipenses 4:6), pero el evangelio de la prosperidad se centra demasiado en los deseos del hombre, que puede llevar a la gente a hacer oraciones ego√≠stas y superficiales que no traen gloria a Dios. Adem√°s, cuando esto se combina con la doctrina de la fe de la prosperidad, esta ense√Īanza puede llevar a la gente a intentar manipular a Dios para conseguir lo que quieren, lo cual es una tarea in√ļtil. Esto est√° muy lejos de orar diciendo: ‚ÄúH√°gase tu voluntad‚ÄĚ.

‪Falso evangelio

A la luz de las Escrituras, el evangelio de la prosperidad es fundamentalmente err√≥neo. En el fondo, se trata de un evangelio falso debido a su defectuosa visi√≥n de la relaci√≥n entre Dios y el hombre. En pocas palabras, si el evangelio de la prosperidad es verdad, la gracia es algo obsoleto, Dios es irrelevante, y el hombre es la medida de todas las cosas. Ya sea que estemos hablando del pacto con Abraham, de la expiaci√≥n, del dar, de la fe, o de la oraci√≥n, los maestros de la prosperidad convierten la relaci√≥n entre Dios y el hombre en una transacci√≥n de dar y recibir. Como James Goff se√Īal√≥ en un art√≠culo de 1990 para Christianity Today, Dios se ve ‚Äúreducido a una especie de ‘mayordomo c√≥smico’ que atiende las necesidades y deseos de su creaci√≥n‚ÄĚ.

Este es un punto de vista completamente inadecuado y antibíblico de la relación entre Dios y el hombre.


Publicado originalmente para The Gospel Coalition. Traducido por Manuel Bento.

Tomado de: http://www.thegospelcoalition.org/

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