¿Existen apóstoles hoy? | Parte 2 por Rubén Rodriguez


En la primera parte de esta serie vimos que en el día de hoy no existen apóstoles debido a que nadie en la actualidad cumple con los requisitos mencionados en la Escritura. En esta segunda parte veremos que hoy no existen apóstoles debido a que el propósito de este don/oficio cumplió su propósito y dejó de ser necesario luego de los inicios de la Iglesia.

¿Cuál era el propósito de los apóstoles en la iglesia primitiva?

 A los apóstoles les fue otorgada por Dios la posición de mayor autoridad en la iglesia primitiva. Jesús los escogió y entrenó personalmente para dirigir la Iglesia en sus inicios. Fueron los instrumentos escogidos por Cristo para poner el fundamento sobre el cual Su Iglesia sería edificada. Efesios 2:20 dice “edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo”. En este texto se compara la Iglesia con un edificio y se nos enseña que los apóstoles y profetas pusieron el fundamento o la base. El propósito del fundamento en una construcción es poder edificar encima de manera que el resultado final sea una estructura sólida. Nadie que construye tiene planes de estar poniendo el fundamento continuamente. Llega un momento donde el fundamento se termina y se puede edificar encima. Los apóstoles pusieron el fundamento al hablar de manera autoritativa, inerrante e infalible la Palabra de Dios como la tenemos en el Nuevo Testamento. Todo el Nuevo Testamento fue escrito por un apóstol o por alguien cercano a un apóstol. A ellos se les dio el privilegio y la autoridad de hablar de parte de Dios de manera que, por medio del milagro de la inspiración, sus palabras eran las mismas Palabras de Dios.

Pensar que hoy día existen apóstoles equivale a decir que el fundamento aún no está puesto, el canon continúa abierto y Dios está dando nuevas revelaciones hoy para añadir a las Escrituras. Reconocer como apóstoles a personas en la actualidad es ignorar que el fundamento ya se puso hace dos mil años y que el diseño de Dios para nosotros es que seamos edificados sobre ese fundamento, la doctrina de los apóstoles tal y como la tenemos en el Nuevo Testamento (Hch. 2:42). No se nos manda a añadir a lo que los apóstoles dijeron (lo cual sería añadir al Nuevo Testamento), sino a predicar la revelación divina que ellos recibieron directamente de Cristo y enseñaron. Hablar de apóstoles en el día de hoy no solo es ilógico sino también peligroso ya que tal afirmación equivale a que decir que existen personas hoy que hablan de parte de Dios de manera autoritativa, inerrante e infalible y por lo tanto las palabras de ellos son las mismas Palabras de Dios. En tal caso las palabras de estos llamados apóstoles deben ser consideradas como fundamento y añadidas a la Escritura. Aunque aquellos que se hacen llamar apóstoles hoy no crean que sus palabras deban ser añadidas a las Sagradas Escrituras, eso es exactamente lo que habría que hacer si verdaderamente fueran apóstoles de Cristo con revelación divina. Y aunque digan que las revelaciones que han recibido de Dios no deben ser añadidas a la Biblia, hablan de sus revelaciones como de origen divino las cuales se deben obedecer como Palabra de Dios. ¿No es eso colocar palabras fuera de la Biblia al mismo nivel de la Escritura?

Es importante notar que el Nuevo Testamento no enseña la sucesión apostólica. El único apóstol que fue sustituido fue Judas Iscariote y no simplemente porque murió, sino porque abandonó su ministerio y estaba profetizado que otro tomaría su lugar (Hch. 1:20). Por supuesto que, si los apóstoles son los encargados de poner el fundamento, esperar apóstoles luego de que éste haya sido puesto no tiene sentido.

¿Existen apóstoles hoy?

Habiendo considerado la enseñanza bíblica sobre qué es un apóstol, los requisitos necesarios para ser apóstol y el propósito de los apóstoles en la iglesia primitiva podemos ver con claridad que hoy no existen apóstoles. Repasando lo estudiado en esta serie, 1) Nadie en el día de hoy cumple los requisitos para tal posición y 2) Dios dio apóstoles a la Iglesia para poner el fundamento, lo cual hicieron dándonos la revelación del Nuevo Testamento sobre la cual la Iglesia es edificada. Nuestra tarea en el día de hoy no es revelar la doctrina que la Iglesia debe creer sino contender por la fe que ya ha sido dada (Jd. v.3). La Iglesia de Cristo hoy no necesita apóstoles que den nueva revelación divina sino siervos de Dios que retengan “la palabra fiel tal como ha sido enseñada.” (Tito 1:9).

Lecturas recomendadas para continuar el estudio de este tema:

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