MOVIMIENTO VERSUS AVIVAMIENTO por Angel Bea


avivamiento-africa

Creemos que es com√ļn a la gran mayor√≠a de los creyentes evang√©licos, el que desde nuestra conversi√≥n estamos oyendo y leyendo acerca del avivamiento espiritual que est√° por venir. Este tema siempre ha estado y est√° presente, de una manera u otra. Dado lo recurrente del mismo, pareciera que la iglesia nunca est√° bien espiritualmente y se recurre al tema del avivamiento, como la soluci√≥n para superar el bajo nivel espiritual de la misma. Lo malo es que el avivamiento no parece llegar nunca. As√≠ que, supuestamente vivimos en un estado de pobreza espiritual, a la espera de que suceda eso a lo cual llamamos avivamiento.

Por lo que hemos observado a lo largo de los a√Īos y por lo le√≠do acerca de los avivamientos espirituales ocurridos en √©pocas pasadas, a veces ‚Äďquiz√°s m√°s de lo deseable- se confunde avivamiento con movimiento. Pudiera parecer que es lo mismo, pero no lo es. Un movimiento no siempre va acompa√Īado de avivamiento.

De momento, nos quedaremos con la idea de que un movimiento de car√°cter religioso, no tiene porqu√© ser un avivamiento espiritual genuino, producido por el Esp√≠ritu Santo. Pero esto no debe extra√Īarnos, porque el mismo Se√Īor Jesucristo habl√≥ del trigo y la ciza√Īa. Ambos crecen juntos, pero no son la misma cosa. (Mt.13.24-30) As√≠ que cuando hablamos de avivamiento y movimiento, por el hecho de que ambos tienen una se√Īas de identidad propias, se les pueden identificar. Por ejemplo, los movimientos religiosos, dado que no son producidos por el Esp√≠ritu de Dios, tienen su fundamento de donde surgen y en los que se basan.

Generalmente suelen surgir de doctrinas falsas; pero tambi√©n doctrinas verdaderas, con enfoques equivocados o √©nfasis desmesurados; y muchos creyentes verdaderos participan de todo eso. Tales son los casos de la doctrina b√≠blica de los milagros, o los dones de car√°cter milagroso; la llamada ‚Äúguerra espiritual de alto nivel‚ÄĚ o la llamada teolog√≠a de la prosperidad.

Estas cosas mencionadas, han creado grandes movimientos que han podido pasar por avivamientos espirituales. Pero cuando para muchos era dif√≠cil identificarlos (no as√≠ para otros) parec√≠a que promet√≠an ser la soluci√≥n para las personas, ciudades enteras y a√ļn alg√ļn continente. Campa√Īas supuestamente evangel√≠sticas, pero que con sus t√≠tulos lo dec√≠an (¬°y lo dicen!) todo: ‚ÄúVenga y ll√©vese su milagro‚ÄĚ; ‚ÄúTraigan a los enfermos para que sean sanos‚ÄĚ. Como si ellos tuvieran un almac√©n detr√°s de la tribuna, llenos de esos dones para repartirlos a voluntad.

As√≠ se ha jugado y se juega con los sentimientos de las personas sencillas y/o incautas. Al final el que se lleva una sustanciosa cantidad de dinero es el ‚Äúevangelista‚ÄĚ, quien recoger√° una buena ‚Äúofrenda‚ÄĚ dejando atr√°s las evidencias del enga√Īo. Luego, en relaci√≥n con la llamada guerra espiritual de alto nivel, hemos le√≠do y o√≠mos declaraciones del todo triunfalistas: ‚Äú¬°Vamos a ganar la ciudad para Cristo!‚ÄĚ.

Tambi√©n afirmaciones de un supuesto discernimiento y sabidur√≠a inusual para hacer lo que ni los ap√≥stoles supieron ni hicieron: ‚ÄúIdentifiquemos al ‚Äėhombre fuerte‚Äô de la ciudad (comarca, regi√≥n, naci√≥n, etc.); at√©mosle y muchos vendr√°n a Cristo‚ÄĚ. Mientras, para poder consolidar parte de estos movimientos era necesario organizarlo bien creando los grupos de ‚Äúgenerales de intercesi√≥n‚ÄĚ (dado que es una guerra, el t√©rmino ‚Äúgenerales‚ÄĚ era el adecuado para los intercesores) y, pronto, surgir√≠a un movimiento como el apost√≥lico y prof√©tico, para ir nombrando ap√≥stoles seg√ļn ‚Äúuna revelaci√≥n y unci√≥n especial recibida‚ÄĚ.

El doctor Peter Wagner, era el n√ļmero uno, junto con otros (y otras) inspirador de casi todo eso. A √ļltimo de los a√Īos 90 y principios de la d√©cada de 2000, le√≠mos casi todos los libros que salieron a prop√≥sito de la llamada ‚Äúguerra espiritual‚ÄĚ. Ning√ļn precedente b√≠blico encontr√© en el Nuevo Testamento sobre ese asunto, tal y como los autores de ese movimiento lo explican. Ni siquiera en Efesios 6.10-20, donde el ap√≥stol Pablo habla de la lucha espiritual. Ni cuando el ap√≥stol evangeliz√≥ en Efeso, Corinto, Tesal√≥nica, Atenas, etc. Eso s√≠, es sorprendente c√≥mo los promotores de ‚Äúla guerra espiritual de alto nivel‚ÄĚ suelen basar sus ense√Īanzas sobre vers√≠culos y pasajes del Antiguo Testamento, sacados de su contexto.

Para nosotros, nada sustancioso desde el punto de vista de la verdadera ex√©gesis b√≠blica y s√≠, bastante peligrosa toda esa movida. Luego la teolog√≠a de la prosperidad. ¬°Qu√© alegr√≠a saber que si doy 10 el Se√Īor me devolver√° 10 veces m√°s!. Lo que pasa es que, despu√©s de que los 10 se los lleva el que predica y ense√Īa esa herej√≠a y ‚Äúlos 10 veces m√°s‚ÄĚ nunca le llegan al dador. Igual que lo dicho anteriormente, nada de eso lo encontramos en el Nuevo Testamento y las ense√Īanzas de Jes√ļs. Se prefieren escoger vers√≠culos del Antiguo Testamento, sacados de su contexto; lo cual es un gran disparate hermen√©utico y exeg√©tico.

Tambi√©n est√°n los dones de car√°cter milagroso, como la profec√≠a, el hablar en lenguas, las sanidades, etc. No soy cesacionista; no puedo serlo. Pero ya hemos visto demasiados desenfoques sobre la ense√Īanza de los dones espirituales, as√≠ como abusos de infinidad de personas que, creyendo ser guiados por el Esp√≠ritu de Dios estaban errados en sus actuaciones, supuestamente guiados por Dios. Si uno atiende bien a todos estos, relativamente modernos √©nfasis, vemos que tienen parte de verdad b√≠blica -¬°lo que las hace atrayentes!-. En principio, son ense√Īanzas que atraen porque, a nadie le gusta estar enfermo. Nadie quiere sufrir. A todos nos gusta tener; por lo menos un poco m√°s de lo necesario (¬°y si es m√°s, mejor!). ¬ŅY qui√©n no quiere ser usado por Dios?.

Los preciosos dones que Dios nos da por su Esp√≠ritu Santo, son para eso, precisamente, para usarlos en su nombre y para la edificaci√≥n de su iglesia. Por otra parte, en medio del movimiento conocido como el iglecrecimiento, ha habido una gran fiebre de muchos pastores y misioneros por encontrar el ‚Äúsecreto‚ÄĚ que les permitiera ver un gran crecimiento en sus iglesias, sus ciudades y naciones. Es l√≥gico. Todos queremos frutos cuando evangelizamos. As√≠ que, en estas novedosas propuestas y √©nfasis se pretend√≠a haber encontrado ‚Äúla soluci√≥n‚ÄĚ para dicho crecimiento. Por tanto, se han subido a ‚Äúlos lugares altos‚ÄĚ desde donde divisar la ciudad, para orar y ‚Äúatar al hombre fuerte‚ÄĚ y conseguir as√≠ liberar a los cautivos. (¬Ņ¬Ņ??). Todos estos √©nfasis, dig√°moslo claro, est√°n tan desenfocados que, en vez de traer beneficio a las personas, lo que traen es decepci√≥n y, a la larga, ruina espiritual; aunque al principio aparezcan muy atrayentes. A veces tienen que pasar algunas d√©cadas para que el viento arrastre la paja y la lleve lejos y se vea cu√°l es el trigo que hab√≠a en todo eso.

Ya lo dijo el profeta Jerem√≠as, en relaci√≥n con lo que es palabra del Se√Īor y lo que no lo es: ‚ÄúQu√© tiene que ver la paja con el trigo‚Ķ‚ÄĚ (Jr.23.28) Pero las marcas de un verdadero avivamiento espiritual producido por el Esp√≠ritu Santo, tiene otras se√Īas de identidad, que en su momento veremos m√°s en detalle. De momento, si nos fijamos en cada una de estas cuestiones mencionadas, sobre las cuales la gente acude creando un movimiento de proporciones internacionales, nos damos cuenta de que buscan favorecer a los individuos con la salud, la prosperidad material, el poder para luchar contra los demonios y el crecimiento de las iglesias.

El √©nfasis est√° en el ser humano, no en buscar la gloria de Dios. Por eso carecen, en gran medida, de los elementos esenciales que caracterizan al avivamiento espiritual: El arrepentimiento, el cambio de vida, la santidad, la oraci√≥n, la √©tica, el amor al pr√≥jimo, el servicio a los dem√°s, la ben√©fica influencia en la sociedad, etc. Incluso el pagar el precio de cumplir con la Gran Comisi√≥n, al estilo apost√≥lico, sin pasar por esa especie de atajo que nos permita incluso vadear la oposici√≥n y quedarnos sin ver que nuestra ciudad no ‚Äúha sido conquistada para Cristo‚ÄĚ. S√≠, hay una gran diferencia entre lo que es un avivamiento espiritual y un movimiento religioso. Continuaremos.

Fuente: Unidos contra la Apostasía

 

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