Guerra en el Vaticano: La BBC Revela que Cardenales buscan Derrocar al Papa Francisco


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Hace un tiempo desde este diario hablamos de las fuertes internas que existen dentro del Vaticano. Muchas de esas diferencias se basaban en la ‚ÄúTeor√≠a de los Dos Papas‚ÄĚ, ya que Benedicto XVI contin√ļa teniendo influencias sobre distintas facciones del Vaticano.

Coordinado por el cardenal Raymond Burke, que fue levantado por Benedicto XVI, y que a√ļn sigue siendo uno de sus m√°s poderosos aliados, un grupo de cardenales realiz√≥ una fuerte embestida contra el papa Francisco, en la cual lo tratan como ‚Äúhereje‚ÄĚ.

En una carta dada a conocer esta semana, cuestionan al Pont√≠fice por su exhortaci√≥n apost√≥lica Amoris laetitia (‚ÄúLa alegr√≠a del amor‚ÄĚ), un documento que intenta abrir nuevos caminos para los divorciados cat√≥licos y delinear una Iglesia m√°s tolerante en aspectos relacionados con la familia.

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En rigor, la misiva no es nueva: la enviaron en septiembre, con cinco preguntas concretas que requer√≠an s√≥lo un ‚Äús√≠‚ÄĚ o un ‚Äúno‚ÄĚ como respuesta por parte del Papa para aclarar lo que los cardenales consideran dudas o imprecisiones que tocan directamente ‚Äúla integridad de la fe cat√≥lica‚ÄĚ.

Pero lo que resulta in√©dito es que ahora hayan decidido hacerla p√ļblica.

Los cuatro altos prelados, representantes de los sectores m√°s conservadores del catolicismo, apuntan que Francisco ha generado ‚Äúgrave desorientaci√≥n y gran confusi√≥n entre muchos creyentes‚ÄĚ.

Y le piden soluci√≥n para las ‚Äúinterpretaciones contradictorias‚ÄĚ que se desprenden de su tratado sobre el amor.

De qué se trata la carta

Avalada por cuatro cardenales -funcionarios del más alto rango de la jerarquía eclesiástica-, la carta representa una muestra abierta de rebeldía, que refleja el descontento de los tradicionalistas en el seno de la Iglesia.

Los firmantes son tres cardenales retirados: los alemanes Walter Brandm√ľller y Joachim Meisner, y el italiano Carlo Caffarra; m√°s el estadounidense Raymond Leo Burke, el √ļnico en funciones aunque degradado en 2014 de un alto cargo en la Signatura apost√≥lica y cr√≠tico asiduo del actual Papa.

Afirman que eligieron difundirla después de esperar dos meses por una respuesta del Pontífice que nunca llegó.

Pero detr√°s del comunicado se vislumbra una confrontaci√≥n mayor entre facciones del catolicismo que ya se hab√≠a esbozado al momento de la publicaci√≥n de Amoris laetitia, en abril de este a√Īo.

Este tratado, de 260 páginas, es una guía de la vida en familia que propone una aceptación por parte de la Iglesia de algunas realidades de la vida moderna.

En √©l se pide una mirada compasiva, en lugar de cr√≠tica, de las ‚Äúfamilias heridas‚ÄĚ o divididas, y se exhorta a los sacerdotes a tratar con compasi√≥n, por ejemplo, a los cat√≥licos divorciados y vueltos a casar, alegando que ‚Äúnadie puede ser condenado para siempre‚ÄĚ.
La exhortación había sido muy esperada entre los 1.300 millones de católicos del mundo y fue una de las jugadas fuertes del Papa para darle su impronta a una Iglesia que pueda considerarse más abierta e inclusiva.

Sin embargo, grupos de teólogos y obispos reclamaron entonces que la Amoris laetitia estaba plagada de imprecisiones que daban lugar a interpretaciones contradictorias de la doctrina.

Ahora, el momento en que los cuatro cardenales eligieron dar a conocer su carta no es casual, se√Īalan expertos en temas vaticanos: ocurre poco despu√©s de que se filtr√≥ una comunicaci√≥n del Papa con los obispos de su natal Buenos Aires, en la que el l√≠der suger√≠a una interpretaci√≥n de su documento pastoral que hab√≠a sido considerada ‚Äúher√©tica‚ÄĚ por uno de los cardenales signatarios.

En particular, el polémico capítulo ocho de Amoris laetitia, que habla de la posibilidad de que los divorciados que vuelven a contraer matrimonio civil, sin haber conseguido la anulación de su unión religiosa, puedan recibir la comunión.

Esto no lo ha permitido la iglesia por siglos, por considerar quetodo intento de vivir en pareja tras una separaci√≥n representa una uni√≥n ‚Äúirregular‚ÄĚ y un acto de adulterio, salvo que se abstengan de tener relaciones sexuales y convivan ‚Äúcomo hermano y hermana‚ÄĚ.

El documento papal no cambia la doctrina, pero abre las puertas a que los obispos de cada país la interpreten de acuerdo a la cultura local y contemplen cada caso particular.

Difusi√≥n P√ļblica

La carta de los cardenales díscolos, difundida el lunes, interroga precisamente al Papa sobre esta cuestión.

Lo hace mediante dubias, preguntas teológicas que requieren una respuesta negativa o positiva, sin más, y que son un mecanismo para resolver dilemas referidos a los sacramentos o a normas morales absolutas.

La primera dubia cuestiona si, contra lo que hab√≠an establecido Papas anteriores, ‚Äúahora es posible absolver‚ÄĚ o ‚Äúdar la santa comuni√≥n a una persona que, aunque atado por un v√≠nculo matrimonial, vive con otra persona como marido y mujer‚ÄĚ, lo que contradice expresamente una enc√≠clica de 1981 del Papa Juan Pablo II.

La falta de respuesta del Pont√≠fice a esta y otras cuatro preguntas llev√≥ a la decisi√≥n de hacer p√ļblica su preocupaci√≥n, se√Īalan los cardenales, seg√ļn les dicta su ‚Äúconciencia de responsabilidad pastoral‚ÄĚ.

Pero niegan que se trate de un ataque ‚Äúconservador‚ÄĚ contra los sectores ‚Äúprogresistas‚ÄĚ de la Iglesia, ni de un ‚Äúintento de hacer pol√≠tica en la Iglesia‚ÄĚ o sublevarse frente al Papa, con quien los une ‚Äúun afecto colegiado‚ÄĚ.

Guerra Interna en el Vaticano

Lo cierto es que la carta no es la primera interpelación al líder del catolicismo: en julio, 45 teólogos y eclesiásticos firmaron otra misiva, dirigida al Colegio Cardenalicio, en el que pedían clarificaciones a Francisco.

Y las cuestiones relacionadas con el divorcio -así como con la homosexualidad, la educación sexual, la inequidad económica, la responsabilidad frente al cambio climático y otros temas ríspidos para la jerarquía católica- están destinadas a dejar al desnudo la línea de fractura entre el Papa y los sectores más conservadores bajo su tutela.

Respuesta del Papa

‚ÄúEl virus de la polarizaci√≥n y la enemistad se nos cuela en nuestras formas de pensar, sentir y actuar‚ÄĚ, advirti√≥ el Papa en una homil√≠a en la cual creo 17 nuevos cardenales. ‚ÄúNo somos inmunes a esto y tenemos que velar para que esta actitud no cope nuestro coraz√≥n porque ir√≠a contra la riqueza y la universalidad de la Iglesia‚ÄĚ.

‚ÄúVenimos de tierras lejanas, tenemos diferentes costumbres, color de piel, idiomaas y condici√≥n social, pensamos distinto e incluso celebrarmos la fe con ritos diversos. Y nada de esto nos hace enemigos. Al contrario, es una de nuestras mayores riquezas‚ÄĚ.

El Papa argentino, en medio de un silencio casi dram√°tico, continu√≥: ‚ÄúPoco a poco las diferencias se transforman en sin√≥nimos de hostilidad, amenaza y violencia. Cuantas heridas crecen por esta epidemia de enemistad y de violencia que se sella en la carne de muchos que no tienen voz porque su grito se ha debilitado y silenciado a causa de esta patolog√≠a de la indiferencia‚ÄĚ.

Fuente: BBC

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