SOBRE EL NOVIAZGO CRISTIANO por Jairo Namnún


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A todos nos importa el tema del amor. Dios nos diseñó para la comunidad, particularmente la comunidad entre esposo y esposa, cp. Gn 2:18). Además, nuestra cultura está saturada del “amor”: Lo vemos en las caricaturas que ven los bebés, en los anuncios de televisión, las novelas y las películas, y hasta hay un “Día del amor y la amistad”.

Los cristianos no son inmunes a estas avalancha de enamorados y enamoramiento y citas y noviazgo. Pero una lectura rápida a la Biblia nos va a dejar ver que, si bien Dios habla mucho del amor, Él habla poco o nada del noviazgo. Entonces, ¿cómo debemos pensar los cristianos sobre el noviazgo cristiano? ¿Existe tal cosa? ¿Cómo se diferencia del matrimonio o la amistad? ¿Cómo puedo glorificar a Dios en mi noviazgo?

Creo que estas son preguntas válidas, y quisiera ayudar a responderlas. No hablo como la autoridad final sobre el tema, pero he visto muy poco escrito en español con una perspectiva centrada en el evangelio. Si también te sirve, aquí debajo te dejo una charla que compartí al grupo de Jóvenes de nuestra iglesia (La IBI) sobre este mismo tema.

Sin más: ¡empecemos!

  1. No necesitas una pareja

Lo primero que debemos decir es algo sorprendentemente contracultural: Tú no “necesitas” una pareja. Sí: “no es bueno que el hombre esté solo”, pero estar soltero no es lo mismo que estar solo.

Piensa en esto: Cristo nunca estuvo casado, ¿acaso le faltó algo? Él no fue menos hombre solo por nunca haber entrado en una relación con una mujer. Tú tampoco lo eres si nunca has estado en una relación de este tipo, ya sea que tengas 20 años o 60.

Además, nosotros encontramos que 1 Corintios 7 nos habla de que en ciertas circunstancias, es “bueno para el hombre no tocar mujer”. Dios ha otorgado a muchos de sus hijos e hijas el llamado don de continencia, que se manifiesta, no en una falta de deseo de entrar en una relación amorosa, sino en poder entregar ese deseo al Señor y sentirse satisfecho con lo que Él da.

Añadiendo a esto, observa estas palabras del Señor Jesús:

Los discípulos Le dijeron: “Si así es la relación del hombre con su mujer, no conviene casarse.” Jesús les dijo: “No todos pueden aceptar este precepto, sino sólo aquéllos a quienes les ha sido dado. Porque hay eunucos que nacieron así desde el seno de su madre, y hay eunucos que fueron hechos eunucos por los hombres, y también hay eunucos que a sí mismos se hicieron eunucos por causa del reino de los cielos. El que pueda aceptar esto, que lo acepte”, Mateo 19:10-12

Refiriéndose a los eunucos, quienes no podrían consumar el matrimonio, el Señor dice que hay un grupo a quienes le fue dado entender el peso del matrimonio, y han comprendido que no es su llamado. Los que puedan aceptar esto, pueden entender que la soltería es buena y agradable para ellos. Y esa es la realidad para todo creyente que no está casado. El Señor nos ha dado todo lo que necesitamos para el momento donde estamos. Si nos sentimos solos, vacíos, estancados espiritualmente…nada de eso va a cambiar por iniciar un noviazgo. No “necesitas” una pareja, no verdaderamente. Sí necesitas intimidad con el Señor.

Sí: el matrimonio otorga la intimidad que quita la soledad. Pero también encontramos intimidad en las amistades profundas y verdaderas. Y en la cercanía profunda con Dios. Ciertamente iniciar una relación de noviazgo da un cierto “high”, donde te sientes por las nubes por un tiempo, y hasta te da ganas de hacer tus devocionales más temprano y orar siempre (por él o ella, principalmente). Pero la vida cristiana no se vive en las nubes, ni en base a emociones. Por tanto, hay áreas de tu vida que deben estar listas o siendo trabajadas antes de tu involucrarte emocionalmente con quien esperas sea tu futuro esposo o esposa.

2. El propósito del Noviazgo

Dicho eso, ¡es bueno desear una pareja! Como dijimos al principio, es una muestra de que fuimos creados para no estar solos. “El que halla esposa halla algo bueno, Y alcanza el favor del SEÑOR” (Pr. 18:22). Es una bendición el llegar al matrimonio. Pero matrimonio y noviazgo no es lo mismo.

Legalmente, una pareja en un noviazgo sigue siendo una pareja de solteros. De igual manera lo es delante del Señor: la noche antes del matrimonio, si la pareja tiene relaciones sexuales comete un pecado horrendo delante de Dios. La noche después, hace algo honroso y bendito por Él.

El hecho de que no hay en la Palabra un tiempo como el que nosotros hablamos hoy de “novios” nos debe llevar a pausar. Nosotros no amamos el mundo ni nos guiamos por lo que el mundo enseña. Creo firmemente a la luz de la Escritura que el propósito del noviazgo es la preparación para el matrimonio. No hay otro. Esa preparación implica al menos tres cosas:

  • Conocer a la pareja. No importa cuán intensa y extensa sea una amistad, hay cosas que solo se conocen cuando uno inicia una relación amorosa. Ya que el matrimonio es para toda la vida (Mt. 19:3-12), debemos conocer de la manera más piadosa y más profunda (en la etapa donde estemos) a aquella persona con quien nos uniremos en santo matrimonio.
  • Conocerte en la pareja. El “conócete a ti mismo” aplica aquí. Como las personas más cercanas a nosotros son quienes mejor nos conocen y nos afilan, al entrar en un noviazgo podemos conocer las áreas de nuestro carácter que necesitan ser moldeadas antes de entrar en una relación de por vida. Para esto es importante tener el consejo de personas piadosas que desde fuera de la relación puedan hablar a la pareja y dejarles ver qué están viendo que necesita ser llevado a la cruz para hallar perdón y transformación.
  • Preparar todo para el matrimonio. Una boda conlleva mucha planeación. Y eso es solo el principio. El noviazgo es el momento idóneo para hacer los arreglos de dónde vivir, hacer el presupuesto semanal y mensual, organizar los ministerios en la iglesia (y si son de dos iglesias diferentes, decidir en cuál iglesia estar), observar y adecuar la dinámica familiar con la familia extendida, y así muchas otras cosas que necesitan decidirse y presentar al Señor antes del matrimonio.

3. Antes de un noviazgo

Tal vez lo primero que necesitas tomar en cuenta antes de iniciar un noviazgo es poder descifrarte a ti mismo. No porque tengas ganas de tener novio o novia o porque te sientas enamorado debes iniciarlo realmente. Aquí algunas preguntas que te puedes hacer:

¿Estoy listo para una relación? 

¿Cómo está tu madurez espiritual? ¿Tu relación con el Señor? ¿Tu dominio propio? ¿Qué tan anclada en Cristo está tu identidad? También lleva preguntas prácticas: ¿Qué tan avanzado en mis estudios estoy? ¿De cuánto tiempo dispongo para invertir en un noviazgo y próximo matrimonio? ¿Estoy ganando dinero como para poder pagar las salidas y cenas para dos?

¿Quiere Dios que yo inicie una relación?

Tal vez lo pienses cliché, pero me sorprende cuántos cristianos viven su día a día sin consultar con el Señor, como ateos prácticos. En vez de seguir dando pasos hacia una relación, ve delante del Señor y pregúntale: Señor, ¿Estoy listo? ¿Es esta la persona adecuada? ¿Es este el momento adecuado? ¿Es esta la forma adecuada? Que Dios nos libre de tomar decisiones sin consultarle.

¿Quieren mis padres que yo inicie una relación? 

En América Latina, la mayoría de los solteros viven sin haber hecho ese “dejará a su padre y a su madres, y se unirá a su mujer…”. Por tanto, es importante conocer su opinión sobre esto, especialmente si nuestros padres son creyentes. Ellos han invertido su vida, tiempo, dinero, y amor en ti, y te conocen y aman posiblemente más que cualquier otra persona en el mundo. Por tanto, ve donde ellos antes de continuar adelante.

¿Cuánto tiempo tomaría esta relación para llegar al matrimonio? Esta es una pregunta clave. Como ya mencionamos, la Biblia no presenta un tiempo específico que deba durar el noviazgo. Pero la Biblia sí está llena de advertencias en contra de la fornicación, y a mayor tiempo la relación de noviazgo, más posibilidades de tentación hay. El propósito del noviazgo puede cumplirse perfectamente en un año: definitivamente no necesita 5. Es por eso que recomiendo encarecidamente no iniciar una relación antes de la universidad o recién entrando en la universidad. De hecho, tengo varios amigos pastores que tuvieron relaciones de noviazgos largas: ninguno la recomienda.

Randy Alcorn lo dice bien: “En nuestra cultura, la combinación sin precedentes de tiempo libre en los jóvenes, dinero, transporte, la licencia para estar solos por largas horas a altas horas de la noche —además del largo tiempo entre la pubertad y el matrimonio— han demostrado ser tentaciones abrumadoras para muchos, incluidos los cristianos”.

Un par de cosas más que son importantes tomar en cuenta antes de iniciar un noviazgo:

Rodéate de hermanos en la fe

Esto provee de intimidad real con aquellos que son íntimos con el Señor, lo que te ayuda a que la decisión de buscar una pareja no sea por desesperación. Además, te provee de una multitud de consejeros a la hora de evaluar las parejas; y, por qué no, también te provee de un mejor grupo de candidatos a la hora de iniciar una relación.

Si estás comprometido con Jesús, busca alguien comprometido con Jesús

Es evidente que un cristiano no debe buscar un noviazgo con un no cristiano, por lo que nos dice el apóstol Pablo en 2 Corintios 6:14-16

“No estén unidos en yugo desigual con los incrédulos, pues ¿qué asociación tienen la justicia y la iniquidad? ¿O qué comunión la luz con las tinieblas? ¿O qué armonía tiene Cristo con Belial? ¿O qué tiene en común un creyente con un incrédulo?”.

Un noviazgo no es un matrimonio, pero tiene como propósito llegar a esa unión. Por tanto, no debemos estar preparándonos para casarnos con alguien que no ama al Señor. Hay muchos contextos en los que podemos evangelizar; el noviazgo no es uno de ellos. Dios no llama a nadie a un noviazgo misionero.

Igual te recomendaría que busques una relación con alguien que sea maduro en la fe, como debes serlo tú. Eso va a ser de gran aliento a la hora de criar hijos, y va a evitarles muchos desalientos durante la boda y la vida.

4. Durante el noviazgo

Ya sea que hayas iniciado un noviazgo teniendo todos estos principios bíblicos en cuenta o no, déjame darte algunos consejos prácticos que oro te sirvan para glorificar a Dios en tu noviazgo.

Haz un compromiso de pureza

Por supuesto, esto es en primer lugar un llamado a huir de la fornicación. Siempre me ha llamado la atención que el Señor nos ordena resistir al diablo (Stg. 4:7) pero nos dice que huyamos de la fornicación (1 Co. 6:18). Déjame recordarte que esta persona podría terminar siendo un amigo de toda la vida, o tal vez terminar casada con tu mejor amigo. No hagas nada con él o ella que te causaría vergüenza o incomodidad si terminas siendo el padrino o la dama de honor en su boda.

En este sentido, eviten estar en lugares a solas. Eso incluye el carro o coche. Acuerden ir solo de aquí hasta allá y no quedarse nunca a solas ahí. No hay nada de vergonzoso en pedirle a alguien más que les acompañe; más bien, es glorioso, pues muestra su deseo de agradar a Dios. Como lo dice Randy Alcorn: “El noviazgo es un tiempo para explorar la mente, no el cuerpo”.

Evita las relaciones que avanzan rápido y la intimidad instantánea

Esto es subjetivo, pero es grave, y lamentablemente demasiado común. Se ve en esas relaciones donde no pueden separarse, pasan todo el día hablando, y hay discusiones semanales. Es como un vehículo a toda velocidad y sin control. Puede que a algunos les guste, pero el final no terminará nada bien.

Cultiven una vida espiritual juntos

Por un lado, pueden proponerse orar juntos al empezar y terminar el día. Esto es bastante fácil hoy, con Whatsapp y FaceTime y todo lo demás. Además, decídanse a estar leyendo juntos también, y buenos libros. También tengan conversaciones con propósito sobre temas de la Escritura y la fe: pueden investigar juntos un tema, o discutir sobre algún pasaje bíblico. Háganse preguntas de su crecimiento en la fe. Esto les va a servir de preparación para una vida espiritual sana durante el matrimonio.

Busquen mentores 

La idea de tener mentores en tu noviazgo es tener alguien con quien hablar y a quien acudir. Todos necesitamos de eso, y son particularmente importantes durante la etapa donde decidimos con quién pasaremos toda nuestra vida. Busca una pareja casada  madura en la fe que pueda hablar a sus vidas, que puedas aprender de ellos y de sus errores. Y una vez los tengas, no te escondas de ellos.

Señales de alerta

El propósito de cada noviazgo cristiano es terminar en el matrimonio, pero no siempre eso se cumple. Hay noviazgos que deben terminar. Algunas señales de alerta pueden ser:

  • No hablamos las cosas. Aunque disfruten el día a día, la mala comunicación en el noviazgo no va a mejorar por osmosis al casarse.
  • Dudas constantes. Sobre el futuro y lo correcto de la relación. Sobre la salvación del otro en la pareja.
  • Avances sexuales. Falta de dominio propio es problemático al momento, y probablemente terminará en fornicación, lo que sabes que es pecado delante del Señor. Si ya han caído en inmoralidad sexual, les recomiendo leer este artículo.
  • Desacuerdo en tu familia de la iglesia.Principalmente con tus mentores y pastores. El Señor los ha puesto ahí para estimularte al amor y las buenas obras, y ellos están buscando lo mejor para ti.
  • Yugo desigual.

Si varias o todas estas señales están presentes en tu relación, lo más recomendable es que, si tus líderes están de acuerdo, esa relación termine. Te recomendaría que leas este artículo sobre ese tema en particular.

***

Es mi oración que este escrito te haya servido para evaluar tus conceptos sobre el noviazgo a la luz de la enseñanza bíblica. Si no estás en un relación amorosa, oro que el Señor pueda dar paz a tu corazón y te ayude a evaluar si/cuándo es momento de iniciar una. Si ya estás en un noviazgo, oro que puedan mantenerse puros y creciendo en la imagen del Hijo, a medida que se preparan para el matrimonio. Si leerlo te ha motivado a terminar el noviazgo con tal de honrar al Señor, te aseguro que Dios lo ve y va a recompensar tu acción (cp. Mt. 19:29). En cualquier momento donde estés, ¡qué Dios sea glorificado!

Fuente: TheGospelCoalition.Org

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