Las Disciplinas de un Pastor Saludable por Thomas E. Trask


A√Īos atr√°s, cuando comenc√© en el ministro, un sazonado predicador me dio un consejo: Pide a Dios que te ponga en un horario, me dijo, luego cumple con ese horario. As√≠ que por 44 a√Īos he tenido un horario.

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A√Īos atr√°s, cuando comenc√© en el ministro, un sazonado predicador me dio un consejo: “Pide a Dios que te ponga en un horario”, me dijo, “luego cumple con ese horario.” As√≠ que por 44 a√Īos he tenido un horario. Paso de 5 a.m. a 7 a.m. en devociones y oraci√≥n. Por supuesto que a veces mi horario se interrumpe y se rompe esa rutina. Pero la disciplina llega cuando vuelvo a observar ese horario.

ESTUDIO DE LA PALABRA

Todo ministro debe apartar tiempo para las devociones y el estudio de la Palabra de Dios aparte de la preparación del sermón. Aquií es donde se alimenta nuestra alma. De ese tiempo de meditación y estudio viene la revelación. Yo por lo regular mantengo un cuaderno a mi lado, porque el estudio de la Palabra de Dios trae revelación y da a luz en mi espíritu a un tema o mensaje.

En meses recientes he estado leyendo las ep√≠stolas. Leo una de ellas una o dos veces al d√≠a durante una semana entera. Es admirable cu√°ntas verdades he descubierto que no hab√≠a visto a trav√©s de los a√Īos. Yo cre√≠a que ya conoc√≠a todo el contenido, pero de esta repetida lectura y estudio viene la revelaci√≥n. Y de ah√≠ es donde nacen los mensajes. Eso es descubrir la verdad de Dios.

Hay una diferencia entre la iluminación de la Palabra y cuando cobra vida la Palabra. Cuando usted está en la Palabra y en oración, el Espíritu ilumina la verdad en su mente. Cuando la Palabra es avivada, no sólo la entendemos, sino que nos mueve de una manera que va más allá de la iluminación. La iluminación quita el velo de la revelación; el avivamiento de la Palabra se convierte en la aplicación a una situación. No debemos confundir estas dos. Deben ser distintas. Es vital que entendamos cómo obra el Espíritu de estas dos maneras.

La versi√≥n de la Biblia que use es algo personal. Lo importante es encontrar la disciplina para vivir en la Palabra de Dios. Es entonces cuando la Palabra de Dios comienza a vivir en usted. La Escritura dice: “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, enga√Ī√°ndoos a vosotros mismos” (Santiago 1:22). Como propagadores de la Palabra, debemos ser hacedores de la Palabra. ¬ŅC√≥mo podemos predicar algo que no estamos haciendo? No debe haber ninguna dicotonom√≠a en este asunto. No podemos predicar una cosa y vivir otra. Esa contradicci√≥n nunca agrada a Dios.

LA ORACI√ďN PRIVADA

Otro aspecto de las devociones personales es pasar tiempo a solas con Dios en oración privada. Oramos y luego permitimos que Dios nos hable. En este esencial tiempo de oración, no participamos solamente en lo mundano. Participamos en asuntos espirituales. Somos responsables por la vida espiritual de la iglesia. Si los pastores no mantienen vitalidad espiritual, no podrán tener sensibilidad a las necesidades de la iglesia.

Todo ministro debe decidir cuánto tiempo debe pasar a solas con Dios. Pero yo puedo decirle, 10 minutos en la Palabra y 10 minutos en oración no serán suficientes para mantener la vida espiritual necesaria para ministrar eficazmente.

Jam√°s ha habido una √©poca en la que los l√≠deres de la iglesia necesiten m√°s de la sabidur√≠a de Dios que hoy. Las complejidades de la vida de las personas y las responsabilidades del ministerio son grandes. Pero cuando tenemos la sabidur√≠a que Dios da, el Esp√≠ritu nos puede dar el poder. √Čl sabe las respuestas que nosotros no sabemos. Orar es ponernos a la disposici√≥n de √Čl ante su presencia y decir: “Se√Īor, necesito tu ayuda.”

Como pentecostales, somos especialmente bendecidos en este aspecto de la oraci√≥n. Judas 20 dice: “orando en el Esp√≠ritu Santo”.

El ap√≥stol Pablo escribi√≥: “Porque el que habla en lenguas . . . por el Esp√≠ritu habla misterios” (1 Corintios 14:2). Necesitamos momentos en nuestra vida de oraci√≥n en los que viene sobre nosotros el Esp√≠ritu Santo. A veces gemiremos, u oraremos en lenguas, o sentiremos congoja. Eso es lo que llamamos “orar hasta vencer”.

Cuando estamos en oraci√≥n, el Esp√≠ritu nos ilumina y nos da discernimiento. Los pastores pentecostales tienen la gran ventaja de conocer y apreciar a la persona y la obra del Esp√≠ritu Santo, porque de esto vienen los dones del Esp√≠ritu ‚Äď el esp√≠ritu de discernimiento, la palabra de conocimiento, y otros dones. Estos son para facilitar la obra del ministerio, y necesitamos la capacitaci√≥n del Esp√≠ritu Santo.

EL AYUNO

Todo ministro debe tener un tiempo fijo de ayuno. Yo he practicado el ayuno regular durante todo mi ministerio. Se puede tambi√©n ayunar, o abstenerse, de cosas aparte de la comida. El ayuno es la disciplina de negarse a s√≠ mismo que nos acerca m√°s a Dios. El enemigo har√° todo lo que est√° en su poder para evitar que ayunemos, que oremos, y que estudiemos la Palabra de Dios. Es f√°cil encontrar una excusa o un racionamiento para el descuido: “Estoy envuelto en la obra del Se√Īor. Estoy haciendo la obra del ministerio.” S√≠, pero ¬Ņd√≥nde encuentra usted su poder para el ministerio? Viene de los momentos a solas con Dios. Nuestro ejemplo es Jes√ļs, quien con frecuencia se apartaba de las multitudes para estar a solas y orar.

Debemos tener adecuado descanso para que el hombre espiritual pueda permanecer alerta y sensible. Algunas personas sólo necesitan dormir de 5 a 6 horas; otras necesitan más. Nadie debe sentirse culpable porque necesite menos o más descanso que otro. Cuando la fatiga se convierte en un factor en su vida, usted se pondrá irritado e impaciente con las personas. Usted perderá su sensibilidad a la voz del Espíritu. Usted no tendrá el amor que una vez tenía por la Palabra y la obra de Dios.

TESTIFICAR

Debemos ver a las personas como el Se√Īor las ve ‚Äď perdidas por la eternidad. Nuestro ministerio brota de esa consciencia del estado perdido de la humanidad. Entonces vendr√° la pasi√≥n para hablar a hombres y mujeres y advertiles. El ministerio se convierte en algo m√°s que una responsabilidad desde el p√ļlpito, es algo que vivimos todos los d√≠as de nuestra vida.

Los vemos perdidos. Ya sean conocidos o amigos, relaciones de negocios o a los que conocemos por primera vez, no s√≥lo los consideramos ser almas perdidas, sino que respondemos cuando les testificarmos. Les hablamos de Jesucristo y del infierno y la eternidad. ¬ŅQui√©n sabe lo que el Esp√≠ritu Santo ya est√° haciendo en la vida de ellos? ¬ŅQui√©n sabe para qu√© prop√≥sito Dios hizo que se cruzaran nuestros caminos? Es necesario que estemos conscientes de que el Esp√≠ritu ya est√° obrando en la vida de las personas. Luego nos acercamos con sensibilidad a la obra del Esp√≠ritu y nos unimos al testimonio que el Esp√≠ritu da a la gente.

Una pasi√≥n por los perdidos es el resultado de la √≠ntima relaci√≥n personal con el Se√Īor Jesucristo. Usted no tendr√° comuni√≥n con el Se√Īor sin la disciplina del estudio de la Biblia y la oraci√≥n. Usted no llegar√° a una √≠ntima comuni√≥n con √Čl sin adoptar la pasi√≥n que √Čl tiene por las almas perdidas. Es necesario que el evangelismo personal sea una parte de la vida del ministro. Alguien dijo una vez: “Usted se los gana para usted mismo. Luego puede gan√°rselos para el Se√Īor.” Yo he visto eso. Si mi contacto con otros hombres puede ganarlos para m√≠, ellos tendr√°n confianza en m√≠. Sabr√°n que lo que yo les digo es por el amor que siento por ellos, no por deber.

Las relaciones se deben forjar. Los pastores encuentran la mayor√≠a de las oportunidades para testificar entre las personas con quienes conducen negocios a diario fuera de la iglesia. Hoy d√≠a, muchas personas que est√°n en altos puestos de negocios y del gobierno se encuentran solos y sufren. La manera de ganarlos para Cristo es ofrecerles amistad. Luego, cuando llegue la crisis a su vida, ¬Ņa qui√©n se vuelven? Se pondr√°n en contacto con usted inmediatamente. Entonces usted tendr√° la oportunidad de decir: “T√ļ necesitas al Se√Īor.” Ya usted ha sembrado la semilla y la ha estado regando. Ahora se ha llegado el momento para que esa semilla produzca fruto.

La paciencia es una parte importante del proceso. El fruto no crece de la noche a la ma√Īana; se toma tiempo. La Escritura ense√Īa que unos siembran, otros riegan, pero que es Dios el que da el aumento. Debemos cumplir con nuestra parte en la siembra y el riego, pero s√≥lo Dios puede salvar. A veces me he preguntado: ¬ŅFue mi culpa cuando un conocido pas√≥ a la eternidad sin recibir a Cristo como Se√Īor y Salvador? Esa es una gran responsabilidad. Yo quiero poder mirar hacia atr√°s y decir: “Se√Īor, yo le testifiqu√©. Yo se lo dije. Yo le advert√≠. Yo lo am√©. Yo hice todo lo que pude.”

El pastor que quiere que los de su congregación sean ganadores de almas debe primero modelarlo. Lo que el pastor es, con el tiempo llegará a ser la congregación. Una iglesia saludable debe ser una iglesia que gana almas, y eso comienza con el pastor.

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Thomas E. Task

Thomas E. Trask comenzó el ministerio en 1957 y fue ordenado en 1958.  Un graduado de la Universidad Central del Norte en Minneapolis, Minnesota, sirvió como pastor senior de la Primera Asamblea de Dios (Saginaw, Michigan) y Brightmoor Tabernáculo (Southfield, Michigan). Fue superintendente general de las Asambleas de Dios, Springfield, Missouri.

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