UNA IGLESIA SIN¬†BRUJULA por Mario E. Fumero


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El panorama social, pol√≠tico y religioso es confuso, cr√≠tico y decadente en todos los aspectos, principalmente en lo moral y √©tico. Hemos visto como la corrupci√≥n y los anti valores cobran fuerza acompa√Īado de una violencia generalizada. La fuerza domina la raz√≥n y el poder del dinero compra las conciencias.

No me extra√Īa que el sistema pol√≠tico y social sea decadente, pero si me asusta y preocupa ver a la iglesia cristiana divagar, sin br√ļjala, ni destino hacia un materialismo e indiferencia generalizada,¬† frente a un mundo en donde millones sufren¬† de hambre, enfermedades y abandono total. Los hechos evidencia que la iglesia ha perdido su sentido b√≠blico de ser y ahora es azotada por una tormenta llamada ‚Äúcodicia‚Ä̬† en donde la bendici√≥n y las promesas de Dios se comprar, con se hac√≠a en la edad media.

Vemos una generaci√≥n de pastores lustrosos, prepotentes, que se llaman a si mismo ap√≥stoles y que act√ļan m√°s como empresarios y magnates del evangelio, que como gu√≠a y ejemplo a los feligreses. Hoy m√°s que nunca los barrios est√°n invadidos de congregaciones evang√©licas, ¬†y a veces estas iglesias est√°n una a frente a frente, y sin embargo el pecado domina las colonias y los barrios. La corrupci√≥n y violencia se ense√Īorea de las calles.¬† Por miedo a la delincuencia suspenden cultos. Algunas Iglesias han cancelado sus culto de oraci√≥n para recibir el a√Īo nuevo por miedo a los delincuentes que controlan los barrios, acorralando a los cristianos, que acobardados le ceden el terreno al pecado. ¬ŅD√≥nde est√° el poder de ser sal y luz en medio de los pueblos como ense√Īa la Palabra? La sal detienen la corrupci√≥n, pero esta (la corrupci√≥n) (Mt 5:13) se ha infiltrado en las mismas iglesias, convirti√©ndola en un teatro, una bolsa de valores o un centro de mercantilizaci√≥n. La Iglesia debe ser luz, pero esa luz est√° encerrada en un edificio, y como dijo Jes√ļs ¬ŅQui√©n pone una luz debajo de una mesa? (Mt 5:15) Como el pecado nos invade, los pastores acomodan los cultos de forma tal que puedan esconderse de los delincuentes y corruptos que dominan el barrio. Algunos hasta contratan expertos en protecci√≥n, para evitar que ning√ļn perdido pueda estorbarles el culto. Somos muchos, pero hacemos poco. Indudablemente el pecado nos gana la batalla, y nos tiene acorralados dentro de nuestros edificios, porque aunque somos m√°s, hacemos menos frente a los que siendo menos hacen m√°s.

¬ŅCu√°l es nuestra br√ļjula o directriz como Iglesia de Cristo? Esta bien definida en la gran comisi√≥n de Mateo 28: 19,20¬†¬† cuando nos dijo ‚ÄúId y haced disc√≠pulos‚ÄĚ y despu√©s afirma que debemos ‚ÄúEnse√Īarle todas las cosas que os he mandado‚ÄĚ. Pero actualmente las iglesias han cambiado este objetivo por ‚Äú Id y haced conciertos para buscar dinero‚ÄĚ o ‚ÄúId y haceros ap√≥stoles para explotar la fe‚ÄĚ o ¬†‚ÄúId y haced grandes edificios para masificar la Iglesia‚ÄĚ, ‚ÄúId y entretener a mi pueblo con danzas y chistes‚ÄĚ etc.

Le hemos dado vuelta al objetivo de ser Iglesia. Ahora lo importante no es la necesidad humana, sino el inter√©s social y mercantil. La adaptaci√≥n de los cristianos al medio pagano y profano, imitando¬† todos los esquemas del mundo profano. En vez de ganarnos el mundo para Cristo, ha sido el mundo quien ha ganado la Iglesia para el diablo. No tenemos ni norte ni sur, la iglesia va a la deriva, en busca de la √ļltima novedad, forjando una fe a base de emociones, espect√°culos y efectos especiales. Hemos sustituido la confrontaci√≥n por la atracci√≥n y la diversi√≥n. No somos fieles a nuestra historia, ni a nuestros principios, sino que buscamos en las t√©cnicas del marketing y las novedades para dise√Īar¬† nuestras estrategias evangelisticas. Le damos al pecador la carnada que le gusta envuelta en un supuesto ‚Äúcristianismo‚Äô‚Äô. Plagiamos esquemas, ritmos y m√©todos mundanos y as√≠ engordamos la Iglesia. A todo esto le llamamos avivamiento, pero en realidad es un abobamiento. En vez de negarnos a nosotros mismos (Mt 16:24), ense√Īamos la exaltaci√≥n del¬† ‚Äúyo‚ÄĚ, proclamando la excelencia humana. En vez de estar dispuesto a sufrir como buenos soldados de Jesucristo (2 Tim 2:3), buscamos riquezas, y aspiramos a tener lo que el mundo tiene, predicando la codicia en forma de prosperidad. En vez de reconocer nuestras debilidades y confesar nuestros pecados y problemas (2 Cor 12:9), lo ocultamos hip√≥critamente con la onda de la nueva era llamada ‚Äúconfesi√≥n positiva‚ÄĚ y se nos ordenan decir lo que indica el que dirige, manipul√°ndose los sentimientos y matando la espontaneidad.

Si la iglesia sigue as√≠, ¬ŅA d√≥nde ir√° a parar? Indudablemente que va camino a la apostas√≠a, porque hemos perdido el sentido del evangelio y el de ser iglesia en la tierra. Es necesario reorientar al pueblo de Dios, aunque sabemos por la misma Palabra de Dios que en los √ļltimos tiempos abran dos iglesias, una la fiel y verdadera, representada por la iglesia de Filadelfia¬† ( Apo 3:7-13),¬† y la otra apostata, rica y adaptada a los dict√°menes del sistema dominante que es la iglesia de Laodicea¬† (Apo 3:14-22). Frente a esta realidad yo os pregunto ¬ŅCu√°l es tu br√ļjula como cristiano?¬† ¬ŅA cu√°l iglesia perteneces t√ļ?

Fuente: Unidos contra la Apostasía

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