PIEZA POR PIEZA


Tal vez no veamos el panorama completo de nuestra vida, pero Dios sí lo ve.

¬ŅSiente usted, a veces, que su vida es como un desorden de piezas de rompecabezas? Cada situaci√≥n parece ser un hecho aislado sin ninguna relaci√≥n con lo que sucedi√≥ en el pasado, o con lo que pudiera ocurrir en el futuro. Algunas piezas son momentos hermosos de alegr√≠a y bendici√≥n, pero otros son de tristeza y dolor. Quiz√°s usted se est√© preguntado por qu√© Dios est√° permitiendo tales hechos, o por qu√© no interviene para aliviar su sufrimiento.

No somos capaces de ver lo que será el cuadro final después de que todas las piezas del rompecabezas hayan sido puestas en su lugar, pero Dios sabe exactamente cómo encajará todo. Cuando nuestras situaciones parezcan desesperanzadoras, el consuelo que tenemos es que un Dios santo, perfecto y omnisciente es soberano en todos los hechos de nuestra vida (Salmo 103.19). Nada nos ocurre al azar o carece de sentido cuando le pertenecemos.

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La historia de Jos√© es un ejemplo excelente de la mano omnipotente de Dios actuando en todas las situaciones y por medio de cada una de ellas (G√©nesis 37, G√©nesis 39‚ÄĒG√©nesis 50). Al leer esa historia, aprendemos cuatro verdades esenciales en cuanto al Se√Īor y su soberan√≠a.

Dios siempre est√° con nosotros. Jos√© era odiado por sus diez hermanos mayores, debido a que era el hijo predilecto de su padre. Cuando surgi√≥ la oportunidad de deshacerse de √©l, lo vendieron a una caravana de mercaderes, y dijeron a su padre que Jos√© hab√≠a sido asesinado por un animal salvaje. Este dram√°tico giro de los acontecimientos podr√≠a haber hecho que Jos√© se sintiera olvidado por Dios; pero en medio de sus diversas pruebas, una cosa era constante: ‚ÄúEl Se√Īor estaba con Jos√©” (G√©nesis 39.2; G√©nesis 39.21).

Dios es soberano en todos los hechos de nuestra vida. Nada nos ocurre al azar.

Al igual que Jos√©, nosotros nunca estamos solos en nuestras situaciones. En el momento de nuestra salvaci√≥n, el Esp√≠ritu Santo viene a vivir dentro de nosotros y nos sella como hijos de Dios (Efesios 1.13). √Čl est√° con nosotros en cada circunstancia, ya que sea que sintamos o no su presencia. Esta es una verdad con la que podemos contar, porque el Se√Īor cumple siempre su palabra.

Dios tiene un prop√≥sito para todo. Jos√© ten√≠a solamente 17 a√Īos de edad cuando comenzaron sus duras pruebas, y √©stas no terminaron hasta que tuvo 30 a√Īos. Esos trece a√Īos fueron de dificultades y sufrimientos inexplicables, pero el Se√Īor sab√≠a exactamente lo que se requer√≠a con el fin de preparar a Jos√© para su futuro papel como gobernador de Egipto, una posici√≥n que lo hac√≠a segundo en autoridad despu√©s de Fara√≥n.

Lo que parec√≠a ser hechos aleatorios e injustos, eran precisamente las cosas que el Se√Īor dirig√≠a para lograr su prop√≥sito. Utiliz√≥ el favoritismo de un padre y el odio de unos hermanos para llevar a Jos√© de Cana√°n a Egipto. Como esclavo y prisionero, Jos√© aprendi√≥ las habilidades necesarias para gobernar sabiamente a una naci√≥n pr√≥spera y poderosa. Dios utiliz√≥ el sue√Īo de Fara√≥n y la interpretaci√≥n que hizo Jos√© del mismo, no solo para libertar a su siervo de la c√°rcel, sino tambi√©n para proveer comida suficiente para preservar una naci√≥n y salvar a la familia de Jos√© de la hambruna.

Aunque las cosas que le sucedan a usted no sean tan dram√°ticas como las de Jos√©, el principio sigue siendo v√°lido. El Se√Īor tiene un prop√≥sito divino para todo lo que suceda en su vida. √Čl ha prometido que todas las cosas ayudar√°n a bien a los que le aman y son llamados conforme a su prop√≥sito (Romanos 8.28). Puede ser que no vea la raz√≥n para lo que Dios est√° haciendo en su vida en este momento, pero puede estar seguro de que su prop√≥sito es superior a cualquier dificultad que usted enfrente.

La perspectiva de Dios es eterna y omnisciente. Cuando Jos√© examin√≥ todos los hechos dif√≠ciles de su vida, le asegur√≥ a sus hermanos que la mano soberana del Se√Īor hab√≠a estado en todas las cosas, incluso en el trato abusivo que recibi√≥ de ellos (Vea G√©nesis 50.20). Pero lo que Jos√© no fue capaz de ver era el prop√≥sito eterno de Dios. Al final, la esperanza de toda la humanidad estaba unida a estos hechos porque Jesucristo fue descendiente de ese peque√Īo grupo de hebreos que fueron trasplantados a Egipto y sustentados por Jos√©.

El propósito de Dios es superior a cualquier dificultad que usted enfrente.

El Se√Īor est√° haciendo en nuestra vida cosas maravillosas de valor eterno, pero no siempre somos capaces de entenderlo porque nuestra perspectiva es limitada. El ap√≥stol Pablo nos dice que ‚Äúlos sufrimientos ligeros y ef√≠meros que ahora padecemos producen una gloria eterna que vale much√≠simo m√°s que todo sufrimiento‚ÄĚ (2 Corintios 4.17 NVI). Cuando los problemas de esta vida nos abrumen, tenemos que cambiar nuestro enfoque de lo temporal a lo eterno (2 Corintios 4.18).

El tiempo de Dios es perfecto. Tal vez la parte m√°s dif√≠cil de las dificultades de Jos√© era su duraci√≥n. En cierto momento, despu√©s de interpretar correctamente el sue√Īo del copero, Jos√© vio una luz de esperanza, y le pidi√≥ que recordara a Fara√≥n su situaci√≥n. Pero despu√©s de dos largos a√Īos, segu√≠a siendo un prisionero.

¬ŅPor qu√© Dios demor√≥ la liberaci√≥n de Jos√©, justamente cuando √©ste hab√≠a comenzado a tener esperanzas de nuevo? ¬ŅNo nos hemos preguntado eso en un momento u otro? Parec√≠a que el Se√Īor estaba a punto de intervenir, pero despu√©s no pasaba nada. Es m√°s f√°cil soportar el dolor si sabemos que el final est√° cerca, pero cuando las pruebas parecen no tener fin, tenemos que confiar en la sabidur√≠a del tiempo perfecto de Dios. √Čl sabe exactamente lo que quiere lograr en nuestra vida, y cu√°nto tiempo va a demorar.

En lugar de argumentar con el Se√Īor en cuanto a qu√© piezas deben estar en el rompecabezas, aprendamos a aceptar que solamente √Čl sabe c√≥mo encajan entre s√≠ todos los hechos de nuestra vida. Podemos confiar en que √Čl elegir√° las piezas correctas, incluso las m√°s incomprensibles, y las colocar√° exactamente donde tienen que estar seg√ļn su buen prop√≥sito.

FOTOGRAF√ćA DE CHARLES F. STANLEY

Fuente: EnContacto.org

 

 

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