Las batallas del ministro por Dr. Carlos Pacheco


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El ministerio pastoral en la segunda epístola del Apòstol Pablo a los Corintios

” Las batallas del ministro”
“Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos.  Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios.  Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto;  en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.  Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús.” (2 Corintios 4:1-5)

El ministerio pastoral es uno de gran  bendiciòn  y satisfacción. ya que hemos sido comisionados por Dios para ser embajadores y heraldos de su Palabra. Tenemos el privilegio y la gran responsabilidad de apacentar la grey del Señor, su pueblo escogido comprado por la sangre preciosa de Nuestro Señor  Jesucristo. El pastor participa de las lindas experiencias de ver almas venir a los pies de Cristo, de ver esas mismas vidas ser transformadas por el poder de la Palabra y del Espíritu Santo, de ser parte del desarrollo de aquellos que Dios también está llamando para el  servicio sea como líder de la Iglesia local, en el campo misionero y pastoral.
Pero el el pastor también experimenta el lado oscuro del ministerio que es la traición, difamación,mentiras, críticas con el propósito de desanimar, de la envidia y celos de aquellos que ven esto como competencia y no como colaboradores del Reino , de los que tratan de indisponer a los tuyos con tu ministerio y a eso le añadimos el ataque espiritual del enemigo de las almas.
En esta epístola el Apòstol Pablo nos deja ver que el no fue la excepciòn a la regla. En la Iglesia de Corinto se habian infiltrado falsos ministros a los que el cataloga de ” obreros fraudulentos disfrazados como apóstoles de Cristo” ( 2 Cor. 11:13) que tenían como norte el de desprestigiar al Apóstol Pablo con el fin de ellos quedarse con el control de la Iglesia.  Las acusaciones que hacían contra el Apóstol eran las siguientes:
1. Que era un cobarde cuando estaba entre ellos y muy fuerte cuando estaba ausente ( 10:1-6)
2. Que no tenía las experiencias con Cristo ni cualificaciones para ser Apóstol ( 10:7)
3. Que era un jactancioso ( 10:8)
4. Que se creía superior a los demàs y se daba el crèdito por los  logros de otros (10:12-18)
5. Que no había tenido experiencias espirituales profundas ( 12:1-10)
Pero lo màs terrible no es tanto las acusaciones sino que algunos de la Iglesia de Corinto se las estaban creyendo, ” Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.  Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis;  y pienso que en nada he sido inferior a aquellos grandes apóstoles. (2 Corintios 11:3-5 )
¿ Còmo Pablo pudo soportar y presentar defensa  de todos estos inescrupulosos ataques que a fin de cuentas iban a afectar el crecimiento y desarrollo de la Iglesia en  Corinto?
1. Podía soportar por la misericordia y consolación que abunda en Cristo Jesùs.

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación,  el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.  Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación” (2 Corintios 1:3-5)

2. El fruto de su trabajo y dedicación era su carta de recomendación .

“¿Comenzamos otra vez a recomendarnos a nosotros mismos? ¿O tenemos necesidad, como algunos, de cartas de recomendación para vosotros, o de recomendación de vosotros?  Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres” (2 Corintios 3:1, 2 )

3. Su integridad en la proclamación de la Palabra.

“Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios.  Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto;  en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.  Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús.” (2 Corintios 4:2-5 )

4. Su confianza en que el poder de Dios lo sostendrà.
 
  Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros,  que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados;  perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos;  llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos.  Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal.” (2 Corintios 4: 7-11)
 
5. Su seguridad de que Jesús harà justicia al final.
 

“Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.” (2 Corintios 5:10)

6. Su entrega como evidencia de su compromiso y llamado
“antes bien, nos recomendamos en todo como ministros de Dios, en mucha paciencia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias;  en azotes, en cárceles, en tumultos, en trabajos, en desvelos, en ayunos;  en pureza, en ciencia, en longanimidad, en bondad, en el Espíritu Santo, en amor sincero,  en palabra de verdad, en poder de Dios, con armas de justicia a diestra y a siniestra;  por honra y por deshonra, por mala fama y por buena fama; como engañadores, pero veraces;  como desconocidos, pero bien conocidos; como moribundos, mas he aquí vivimos; como castigados, mas no muertos;  como entristecidos, mas siempre gozosos; como pobres, mas enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, mas poseyéndolo todo.” (2 Corintios 6:4-10)
7. Procediendo de manera espiritual y no política
“Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne;  porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas,  derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,” (2 Corintios 10:3-5 )
8. Procediendo con humildad buscando el agrado de Dios y no trabajando en obras de otros
“No nos gloriamos desmedidamente en trabajos ajenos, sino que esperamos que conforme crezca vuestra fe seremos muy engrandecidos entre vosotros, conforme a nuestra regla;  y que anunciaremos el evangelio en los lugares más allá de vosotros, sin entrar en la obra de otro para gloriarnos en lo que ya estaba preparado.  Mas el que se gloría, gloríese en el Señor;  porque no es aprobado el que se alaba a sí mismo, sino aquel a quien Dios alaba.” (2 Corintios 10:15-18 )
9. La Gracia de Jesucristo que lo hace fuerte en su debilidad .

“Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.  Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.” (2 Corintios 12:9, 10 )

10. La autoridad dada por Dios

“Por esto os escribo estando ausente, para no usar de severidad cuando esté presente, conforme a la autoridad que el Señor me ha dado para edificación, y no para destrucción.” (2 Corintios 13:10 )

Con este estudio hemos podido  tener una mayor comprensión de las batallas que se enfrenta en el ministerio pastoral. La Iglesia del Señor tiene la responsabilidad de orar por sus líderes y de no permitir que personas con sus agendas personales obstaculizen el trabajo y visiòn que Dios le ha dado a ellos. Lamentablemente hay algunos que:” buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús.” (Filipenses 2:21). Por lo tanto vamos a engrandecer el nombre de Nuestro Señor Jesucristo ya que a eso hemos sido todos llamados.
Soli Deo Gloria.
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