LA IGLESIA HACIA A LA APOSTASIA –II- por Mario E. Fumero


DOCTRINAS ERRÓNEAS EN LA IGLESIA

apostasia2Desde siglo anterior, se ha desatado una ola de sensacionalismo evangelístico e influencias mundanas en la iglesia que nos asombra. Hoy día están apareciendo cosas muy raras dentro del movimiento pentecostal,  que hacen a estos más propensos al error, que a otras Iglesias  tradicionales, que son más celosas y cuidadosas de la doctrina. El problema estriba en la falta de sujeción entre los miembros, y al sistema de exaltación entre grupos, que más que amar y servir, tratan de competir.

Al no haber un orden en el cuerpo, de acuerdo a la Biblia; y no haber unidad entre los pastores, concilios y misiones, se produce el desorden de aquellos que no sujetándose ni a doctrina, ni a Iglesia, ni a concilio, afirman que son guiados por el “Espíritu” para ministrar cosas que según ellos afirman “el Señor les revela”. La raíz de tantos charlanes que de la noche a la mañana ostentan credenciales y títulos de “reverendos” sin haber crecido en la Iglesia, produce confusión, por lo que no hay unidad, ni amor en la estructura de las congregaciones y concilios, no existiendo vínculos de sujeción ni autoridad entre los ministerios del cuerpo que puedan frenar estas anomalías COMO PROFETAS EN LA PALABRA.

Aunado a lo anterior, está la falta de una vida profunda en el Espíritu y la doctrina, además de una ignorancia completa sobre la función del cuerpo bajo la sujeción apostólica. Estos predicadores insujetos, carecen de formación sólida y como es lógico, cuando un hijo no tiene familia, cae en extravagancias y abusos en la doctrina, que poco a poco, pervierten el Evangelio; porque no tienen quien les guíe y corrija, pues viven sin una cobertura ESPIRITUAL. Esto ocurre mayormente en las iglesias independiente guiada por líderes que carecen de cobertura institucional y espiritual, aunque se llamen apóstoles, pues se crear una sujeción prepagará, con títulos incluidos.

No todos los evangelistas o predicadores son iguales, hay muchos siervos de Dios que oran y viven la Palabra a plenitud. En la actualidad hay de todo en la viña Señor, y por no tener un verdadero “Espíritu de Dios” no podemos discernir fácilmente quienes son lobos y quienes son ovejas, porque ambos cargan credenciales y títulos, por lo cual hay lobos pastoreando ovejas. Es por ello que me limitaré a enfocar las cosas que son incorrectas, sean de quien sean, o vengan de quien vengan, pues si las mismas no están de acuerdo a la ENSEÑANZA DE LOS APÓSTOLES SEA ANATEMA.

LA NECESIDAD DE CRECER EN LA DOCTRINA

Nadie puede negar que al nacer en Cristo entramos a un proceso de crecimiento en la fe.  La Palabra habla de niños y maestros en Cristo (He. 5:11-14). También de leche y vianda, clasificando así los diferentes niveles de enseñanza y crecimiento. Cualquier nuevo convertido tiene que nacer y crecer de acuerdo al orden de la Palabra. Necesitan aprender los rudimentos, sujetarse, a un maestro en la Palabra y aprender de éste la forma de vivir y actuar como cristianos, ya que Dios puso los ministerios en la iglesia para que estos edifiquen el cuerpo, y todo en un proceso normal, como es el de crecimiento natural.

En la Iglesia biblica no hay fenómenos de crecimiento, al menos en la Iglesia de los Hechos de los Apóstoles. El apóstol Pablo se convirtió por la intervención directa de Jesús, y aunque era “Doctor en la Ley” y miembro del Sanedrín, ocupando un alto puesto en la sinagoga judía (Filipenses 3:5), tuvo que ser ayudado y aún más, formado por Ananías, quien le ministró los dones y lo tomó y llevó a su casa, quedando un tiempo indefinido en Damasco. Después Pablo va a Jerusalén y no le aceptaban en la reunión de los discípulos porque andaba suelto, esto es, sin sujetarse a nadie, y la Biblia dice que no le recibieron porque “NO CREÍAN QUE FUESE DISCÍPULO”. Fue entonces que Bernabé lo tomó y lo introdujo a la reunión, comenzando una relación entre ambos que duró muchos años. (Hch. 9:11-19, 26:27).

Después de algún tiempo va a su tierra natal, quizás a compartir con su familia y amigos, mientras que Bernabé es enviado por la Iglesia de Jerusalén a ver lo que estaba ocurriendo en la Iglesia de Antioquia en donde Dios se estaba manifestando poderosamente entre los gentiles. Una vez allí, Bernabé decide quedarse ayudando a los hermanos en la enseñanza de la Palabra; y va a buscar a Pablo hasta su pueblo en Tarso para que le ayudase y compartiera con él en el ministerio, en la Iglesia de Antioquia. Según la Biblia estuvieron allí un año. Después ocurrió que habiendo en la Iglesia maestros y profetas, el Espíritu se manifestó, ordenándole a la congregación por medio de los líderes, que separaran a Pablo y Bernabé para la obra del ministerio.

Pablo en AtenaFíjense “ELLOS NO SE FUERON POR CAPRICHO, NI PORQUE ESCUCHARON UNA VOZ DIRECTA A ELLOS, SINO QUE LA IGLESIA LOS ENVIÓ DESPUÉS DE IMPONERLES LAS MANOS”, (Hch. 11:19-26, 13:1-3). Toda la Biblia respalda, que nadie puede salir si no es enviado, y para ser enviado tiene que estar sujeto, y para salir tiene que haber crecido en la doctrina de los apóstoles y en la comunión entre los hermanos.

Nuestra realidad actual es esta: se convierte un medico, un cantante o alguien importante, o que tiene un gran testimonio y talento para hablar, y a los pocos días le dejamos actuar como si fuera ya maduro… muchos se lanzan enseguida a predicar y a dar campañas, o empiezan a cantar y dar conciertos, y “nadie les enseña que deben crecer antes de actuar”, mas bien, cuando alguien se convierte, y tiene un “gran testimonio” o un “gran talento”, a los pocos días lo empiezan a exhibir como una sensación, lo invitan de aquí para allá, y hasta lo empiezan a exaltar, malogrando su vida y con ello también la de la Iglesia. Esto es común actualmente, si se convierte un cantante, a los pocos días esta cantando y al mes los pastores lo llevan de aquí para allá. El pobre no puede aprender a crecer porque los compromisos lo absorben, comienza a hace discos y descubre una gran forma de “vivir cantando”. Otro muchos reciben la Palabra, y se convierten, pero rechazan ser parte de una Iglesia, porque afirman que ellos pueden crecer por si mismos y directamente con la dirección del Espíritu. Estos andan de Iglesia en Iglesia, empiezan a predicar y después, sin vivir las verdades Bíblicas, que solo se manifiestan en la vida de una Iglesia, ya son evangelistas y se auto ordenan y se envían a sí mismo.

Este tipo de obreros o predicadores nunca aprendieron con un maestro, como enseña la Biblia, y tienden a ser confundidos por otros espíritus, sin que nadie les ayude a probarlos, naciendo así revelaciones y mensajes sin base doctrinal, ni apoyo bíblico y las mismas se convierten en una forma sensacionalista para atraer a la gente, pastores y congregaciones completas al error.

No creo, ni acepto la posibilidad de una vida cristiana sin raíces en la comunión y sujeción de los hermanos por medio de un maestro, y de acuerdo a las normas apostólicas de un cuerpo (Ecl. 12:11; He 13:17). No existe vida espiritual independiente del cuerpo, esto es absurdo, como lo es que una mano viva fuera del cuerpo sin morir. Digan lo que digan, Dios no tiene nietos, creo que la Palabra es clara, ella tiene la formula y la norma del Espíritu para crecer en Cristo y en el ministerio para no caer a la postre, en doctrina de error. (Judas.; 2ª Pedro 1:16~, 2:1-22)

Fuente: Unidos contra la Apostasía 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s