3 Tres pasos que te ayudarán a renovar y avivar tu vida de oración por Charles Stanley


 

«Vino palabra de Jehová a Jeremías la segunda vez, estando él aún preso en el patio de la cárcel, diciendo: Así ha dicho Jehová, que hizo la tierra, Jehová que la formó para afirmarla; Jehová es su nombre: Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces». Jeremías 33:1-3

El profeta Jeremías no fue un hombre popular. Cuando declaró la verdad que Dios le había dado, que Judá pronto empezaría setenta largos años de cautiverio, el pueblo lo privó de su libertad.

No obstante, en medio de aquella situación tan precaria, Jeremías aprendió algo profundo acerca de la oración. Jeremías 33.1-3 dice: “Vino palabra de Jehová a Jeremías la segunda vez, estando él aún preso en el patio de la cárcel, diciendo: Así ha dicho Jehová, que hizo la tierra, Jehová que la formó para afirmarla; Jehová es su nombre: Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”.

La oración es una parte muy real de una relación vital con Dios. No está reservada para un grupo especial de gente muy espiritual; es para usted. Hay tres principios en estos versículos que pueden transformar sus viejas nociones acerca de la oración y darle un entendimiento nuevo y refrescante.

Primero, Dios le dice: “Clama a mí”. Él quiere oír de su parte. Su corazón amoroso y omnipotente desea escuchar sus pensamientos y sentimientos más profundos. El quiere oír su voz en los momentos difíciles y también cuando las cosas marchan bien. De hecho, sus tiempos de oración más gratificantes vendrán cuando usted acuda ante el Señor tan sólo para alabar, adorar y darle gracias por lo que ha hecho.

Segundo, Dios le dice: “yo te responderé”. ¿Lo cree? Tal vez haya pedido a Dios algo que Èl no le dio, y desde entonces usted alberga en secreto la duda de si Él le oyó, o si ni siquiera le importó darle una respuesta. Pero Dios mismo dice: “yo te responderé”. Puede ser que la respuesta no se presente en la forma que usted anticipa ni llegue cuando usted lo desee, pero Él responderá. Su respuesta podría ser «sí», «no» o «espera». Tal vez no entienda las razones detrás de su respuesta, pero puede confiar que son las mejores para usted [Ro. 8:28].

Tercero, Dios le dice: “te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”. Usted tiene sabiduría y entendimiento finito, mientras que Dios todo lo sabe. Él conoce la realidad en todas sus dimensiones, mientras que usted apenas ve una parte del cuadro. Cuando usted le pide su guía, Él interviene y le dirige para dar cumplimiento a su visión y su llamamiento supremo.

Si usted da el primer paso y clama a Él, la oración puede convertirse en parte importante de una relación dinámica con el Dios todopoderoso. Hágalo hoy mismo. Èl está esperando oír su voz.

Libremos nuestras batallas de rodillas y siempre tendremos la victoria. De rodillas son los más altos y más fuertes.

Fuente: Lumbrera

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