3 lecciones sobre profundizar en la Biblia por Josu√© Barrios


Hay mucho por conocer en la Palabra de Dios. Y hay mucho que seguir aprendiendo sobre profundizar (estudiar) en la Palabra de Dios.

Me gustar√≠a compartir contigo tres lecciones sobre profundizar en la Biblia; lecciones que no dejan de impactarme y en las que he estado meditando mucho durante los √ļltimos meses.

1. Estudiar arduamente la Biblia no es desconfiar de Dios.

Muchos cristianos hablan como si estudiar con esmero y seriedad la Palabra de Dios fuese opuesto a confiar en que Dios nos dar√° entendimiento para entenderla, y ese es un grave error.

En 2 Timoteo 2:7 leemos que Pablo le escribe a Timoteo: ‚ÄúConsidera lo que digo, pues el Se√Īor te dar√° entendimiento en todo‚ÄĚ. ¬°Buscar profundizar en la ense√Īanza b√≠blica no es opuesto a no creer que Dios nos dar√° entendimiento!

Tenemos m√°s de esto en el libro de Proverbios:

‚ÄúHijo m√≠o, si recibes mis palabras, y atesoras mis mandamientos dentro de ti, da o√≠do a la sabidur√≠a, inclina tu coraz√≥n al entendimiento; porque si clamas a la inteligencia, y alzas tu voz al entendimiento, si la buscas como a plata, y la procuras como a tesoros escondidos, entonces entender√°s el temor del Se√Īor, y descubrir√°s el conocimiento de Dios. Porque el Se√Īor da sabidur√≠a, de su boca vienen el conocimiento y la inteligencia. El reserva la prosperidad para los rectos, es escudo para los que andan en integridad, guarda las sendas del juicio, y preserva el camino de sus santos‚ÄĚ (Proverbios 2:1-8; √©nfasis a√Īadidos).

Aqu√≠ tenemos una seria exhortaci√≥n a buscar el conocimiento con diligencia, como a tesoros escondidos. Entonces, tendremos entendimiento‚Ķ porque el Se√Īor da sabidur√≠a.

En otras palabras: ‚ÄúPersigue el conocimiento, y Dios te lo dar√°‚ÄĚ. De Dios viene el entender Su verdad, pero √Čl da ese entendimiento a quienes son aplicados a buscar comprender en humildad.

Por eso estudiar arduamente la Biblia con el deseo de conocer m√°s a Dios y agradarle, no es opuesto a confiar en Dios para comprender Su revelaci√≥n. De hecho, es confianza en el Se√Īor, porque es como decir: ‚ÄúSe√Īor, necesito de tu Palabra y quiero entenderla cada d√≠a mejor‚ÄĚ.

No te dejes llevar por la corriente de analfabetismo b√≠blico. Estudia la Biblia con esmero, buscando entender correctamente cada pasaje, pero hazlo confiando no en tu propia inteligencia, sino en el Se√Īor que da sabidur√≠a.

2. Si no obedeces a Dios, no entender√°s aunque estudies mucho.

El autor de Hebreos explica que sus oyentes originales deb√≠an ser maestros de la Palabra, pero no lo eran y no pod√≠an recibir ense√Īanza s√≥lida aunque la escucharan, porque ellos hasta ese momento no hab√≠an puesto en pr√°ctica lo que hab√≠an escuchado y aprendido (Heb. 5:14).

Me temo que esa es la realidad de muchos de nosotros. Esto explica en muchos casos por qu√© personas que pasan a√Īos escuchando la Palabra domingo tras domingo, y estudi√°ndola, no la entienden como deber√≠an.

El pastor John Piper escribe lo siguiente al respecto:

“… prepararnos para darnos un festín de toda la Palabra de Dios no es primeramente un desafío intelectual, sino moral. Si queremos comer el alimento sólido de la Palabra, debemos ejercitar los sentidos espirituales para así desarrollar una mente que discierna entre el bien y el mal.

La asombrosa verdad es que, si nos cuesta entender a la persona de Melquisedec en Génesis y en Hebreos, es probable que esto sea porque vemos programas de televisión cuestionables. Si nos cuesta entender la doctrina de la elección, es probable que esto sea debido a que todavía estamos envueltos en negocios deshonestos. Si nos cuesta asimilar la obra de Cristo en la cruz, con su centralidad en Dios, es probable que esto se deba a que amamos el dinero, gastamos mucho y damos muy poco.

El camino hacia la madurez y el alimento b√≠blico s√≥lido no consiste primeramente en aumentar nuestra inteligencia, sino en hacernos obedientes. Nuestra capacidad para recibir alimento s√≥lido est√° m√°s relacionada con nuestra forma de lidiar con el alcohol, el sexo, el dinero, el ocio, la comida y la computadora que con la universidad a la que vamos o qu√© libros leemos‚ÄĚ.

Adem√°s, en Santiago 1:21 leemos: ‚ÄúPor lo cual, desechando toda inmundicia y todo resto de malicia, recibid con humildad la palabra implantada, que es poderosa para salvar vuestras almas‚ÄĚ. Somos llamados a escuchar y profundizar en la Palabra, siguiendo la santidad y obedeciendo a Dios.

As√≠ que si tienes tu mente enfocada en las cosas de este mundo en vez de tener tu mirada puesta en Cristo en agradecimiento por el evangelio, y desobedeces de manera consciente la Palabra ‚ÄĒya sea murmurando, quej√°ndote, despreciando la oraci√≥n, mintiendo, y un largo etc√©tera‚ÄĒ, eso contribuye a que en alguna clase de estudio b√≠blico a la que asistas (o el domingo en el culto de adoraci√≥n) la semilla de la Palabra no encuentre una tierra en tu coraz√≥n dispuesta realmente a recibirla (cp. Sal. 106:25).

3. Conocimiento doctrinal no es igual a crecimiento espiritual[1].

En Santiago 1:22 leemos: ‚ÄúSed hacedores de la palabra y no solamente oidores que se enga√Īan a s√≠ mismos‚ÄĚ. ¬ŅEstamos tomando eso en serio?

Somos tan pecadores y necesitamos tanto de la gracia de Dios, que rápidamente creemos que sólo por el simple hecho de saber más sobre lo que dice la Biblia ya hemos crecido más en amor y humildad.

Al diablo le encanta que creamos que el conocimiento doctrinal es igual al crecimiento espiritual, porque es mentira. Esa idea, al contrario, nos inclina al orgullo espiritual y nos conduce a tener una mentalidad un tanto superficial a la hora de discipular a otros: Creemos que los problemas de los demás se resolverían simplemente si supieran sobre algunos hechos.

Judas escuch√≥ todos los sermones de Jes√ļs, y mira qu√© pas√≥ con √©l. De hecho, el diablo sabe doctrina b√≠blica y conoce cu√°n santo, digno y bueno es Dios, mucho m√°s que nosotros, y sigue siendo diablo (cp. Santiago 2:19).

Esa es la raz√≥n por la que hay personas que tienen la doctrina del evangelio pero son legalistas, personas que pueden argumentar exquisitamente la doctrina de la santificaci√≥n pero no se toman en serio el llamado a vivir en santidad, personas que conocen la doctrina de la gloria de Dios pero no le dan a Dios la honra que √Čl merece, personas que saben que la salvaci√≥n es s√≥lo por gracia pero viven con orgullo.

Dios confronta a sus hijos constantemente por fallar al no abrazar de todo corazón las cosas que ya sabemos. Cuanto más conocemos la verdad, de alguna manera somos más responsables de creerla y vivir de acuerdo a esta (cp. Mat 5:19-20).

En 2 Timoteo 3:16-17 vemos que el conocimiento de la Palabra de Dios es absolutamente necesario para el crecimiento espiritual. Sin conocimiento, no habr√° crecimiento. Pero, es posible conocer y no crecer. Y en realidad, eso no es conocer las cosas como realmente son (1 Corintios 8:2).

Por eso quiero terminar este art√≠culo llam√°ndote a que nos unamos a esta oraci√≥n del salmista: ‚ÄúFavorece a tu siervo, para que viva y guarde tu palabra. Abre mis ojos, para que vea las maravillas de tu ley‚Ķ Dame entendimiento para que guarde tu ley y la cumpla de todo coraz√≥n‚ÄĚ (Salmos 119:17-18; 34).

Necesitamos pedir esto a diario si queremos madurar espiritualmente al profundizar en la Palabra de Dios.


[1] Esta sección del artículo es extraída de mi otro artículo con el mismo título: http://josuebarrios.com/conocimiento-doctrinal-crecimiento-espiritual/

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