NUEVE MENTIRAS EN LAS VIDAS DE AQUELLOS QUE A√öN NO SE CASAN por Marshall Segal


Ma√Īana es el d√≠a de San Valent√≠n, quiz√°s una de las celebraciones m√°s divisorias del a√Īo. Es muy entretenido y emocionante para los tortolitos, extremadamente comercial y falso para los esc√©pticos y, a veces, especialmente solitario para los solteros.¬†

Cada febrero, se intensifican las penas m√°s grandes de la solter√≠a en las almas de aquellos que a√ļn no se casan, esperando que llegue el d√≠a de su boda. Mientras muchos de nuestros amigos y familiares est√°n colmados de citas, de flores, de chocolates y de cartas de amor, much√≠simos de los que no tienen pareja se abruman con todo; van desde la impaciencia hasta la amargura, desde la verg√ľenza hasta el remordimiento y hasta la confusi√≥n.¬†

Probablemente, hay matrimonios bien intencionados e inocentemente amorosos que olvidan las complejidades emocionales de la solter√≠a no deseada y animan con entusiasmo a quienes a√ļn no se casan a s√≥lo disfrutar esta etapa de ¬ęsalir con Jes√ļs¬Ľ. S√≠, Jes√ļs es nuestra √ļnica esperanza y es el √ļnico que puede sanarnos, pero no ser√° muy rom√°ntico, no habr√° chocolates por todos lados ni regalos muy bien envueltos. La verdad es que el deseo insatisfecho de tener un compa√Īero y enamorado, especialmente a medida que pasan los a√Īos, a menudo empieza a sentirse m√°s como la pena y la esclavitud del desempleo y la infertilidad que como la desinhibida libertad emocional y devocional que muchos imaginan, pues ¬ęno es bueno que el hombre est√© solo¬Ľ.

La vida plena y fructífera de la soltería

Queremos que nuestras vidas sean plenas y fruct√≠feras; queremos experimentar, lo m√°ximo posible, todo lo que Dios ha hecho y nos ha dado; queremos que nuestra experiencia en esta corta vida realmente contribuya para su gloria y para el bien de otros. Lamentablemente, con mucha frecuencia, en nuestras vidas de no casados, hemos transformado el matrimonio en un requisito para ese tipo de felicidad y de trascendencia. Han habido d√≠as ‚Äďmuchos d√≠as‚Äď en los que realmente yo no puedo imaginar una vida plena y fruct√≠fera sin una esposa.¬†

Sin embargo, por m√°s que Dios ame el matrimonio, √©l no lo dise√Ī√≥ para llevar la carga de nuestro prop√≥sito y felicidad. Desde el principio, la raz√≥n de la existencia del matrimonio ha sido ser un medio por el cual podemos vivir y expresar una uni√≥n mucho m√°s grande: la uni√≥n con Dios, por medio de su Hijo, en el Esp√≠ritu. Pablo nos dice que la clave para experimentar la libertad adquirida para nosotros en la cruz es vivir por el Esp√≠ritu (G√° 5:16), apart√°ndonos de los deseos de la carne y llen√°ndonos con nuevos frutos: amor, alegr√≠a, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio (G√° 5:22-23). La vida libre y plena se encuentra en Cristo y se representa en semejanza a √©l, lo que se resume en estos nueve premios de la vida cristiana.¬†

Busquemos frutos en el lugar correcto

Quiz√°s el pesar m√°s grande de la solter√≠a es que muchos postergan la b√ļsqueda de los frutos del Esp√≠ritu para el momento de casarse. Tontamente, pensamos que cuando encontremos el amor, misteriosamente se develar√°n esos frutos en nuestras vidas. Es verdad que el matrimonio trae satisfacci√≥n much√≠simas veces, pero el testimonio de muchos es que el matrimonio es m√°s un diagn√≥stico que una prescripci√≥n en nuestra b√ļsqueda de santidad. En vez de develar los frutos, m√°s a menudo, √©ste evidenciar√° (con gracia) nuestras imperfecciones ‚Äďque le confiaremos a Dios para que las purifique y las corrija‚Äď.

En realidad, ninguno de los frutos del Esp√≠ritu est√° reservado para el matrimonio. √Čstos son producto de la conversi√≥n (nuestra uni√≥n con Cristo), no del matrimonio (la uni√≥n con nuestro c√≥nyuge). Adem√°s, afortunadamente para los que a√ļn no est√°n casados, la uni√≥n que m√°s importa no requiere de un certificado de nuestro gobierno. Cuando miramos nuestro camino al altar con la expectativa de que una novia o un novio finalmente nos haga felices y fruct√≠feros, estamos buscando amor, alegr√≠a y paz en el lugar equivocado. Dios ya dio su Esp√≠ritu (y todos sus frutos) a todo aquel que ha sido salvado y satisfecho en √©l ‚Äďest√© en una relaci√≥n amorosa o no‚Äď.

Nueve frutos para atacar las mentiras del pensamiento

Satan√°s es el padre de la mentira (Jn 8:44). Sus mentiras son el medio m√°s efectivo por el cual √©l hace que los que a√ļn no se casan se priven de este fruto que satisface el alma. Mentiras sobre ellos mismos; sobre sus pasados; sobre el matrimonio; sobre sus futuros c√≥nyuges; sobre sus amigos y sus familias. Sin una esposa o un esposo, y si somos descuidados, podemos pasar mucho m√°s tiempo escuch√°ndolo a √©l.¬†

Si es que vamos a luchar por ser fruct√≠feros, debemos escuchar las mentiras como mentiras y confrontarlas con el amor invencible de Dios por sus hijos, el cual nos ha dado en la verdad de sus promesas. Por lo tanto, a continuaci√≥n, se describen nueve enga√Īos que nosotros, los solteros, debemos rechazar, usando como arma los frutos del Esp√≠ritu que encontramos en la Palabra de Dios. Uno para cada mentira, donde la alegr√≠a ser√° tratada al final. Ya sea que est√©n luchando personalmente con cada una de las mentiras o no, espero que cada promesa equipe a todos los solteros con una esperanza llena de alegr√≠a y los lleve a decidir sacar m√°s provecho de Jes√ļs en esta vida de a√ļn no casado.¬†

1. ¬ęDebido a que a√ļn estoy soltero, soy ego√≠sta. No hay nadie que se preocupe por mis necesidades y sentimientos¬Ľ

¬°Claro! El ego√≠smo podr√≠a ser igual de incontrolable en el matrimonio ‚Äďy definitivamente m√°s evidente‚Äď, pero la solter√≠a por naturaleza lo complace y lo cultiva. Cada d√≠a, los solteros toman gran parte de sus decisiones basados en lo que necesitan y lo que quieren y nadie sabr√° realmente la diferencia. No obstante, aunque el egocentrismo y autosatisfacci√≥n podr√≠an parecer prometedoras, el amor ofrece una¬† mejor promesa.

¬ęQueridos hermanos, am√©monos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios, y todo el que ama es nacido de √©l y lo conoce¬Ľ (1 Jn 4:7) [√©nfasis del autor]. La promesa de amar es una promesa de Dios. Aquellos que aman conocen m√°s y m√°s del Dios que es amor (4:8). Este amor y este Dios est√°n disponibles por igual tanto para el casado como para el que no lo est√°.

2. ¬ęDebido a que a√ļn estoy soltero, estoy ansioso. No s√© si Dios alguna vez me dar√° alguien con quien casarme¬Ľ

Quiz√°s los j√≥venes de nuestra iglesia tengan m√°s ansiedades que deseos insatisfechos por el matrimonio, pero tambi√©n puede ser que ninguna predomine por sobre la otra. Los temores y la tristeza por el amor, por las relaciones y por el matrimonio le quitan bastante a nuestros solteros el sue√Īo y la energ√≠a. Preocuparnos y autocompadecernos por nuestras incompetencias al respecto nos promete hacernos sentir mejor, pero carecen de cualquier poder para ayudarnos. Sin embargo, Dios puede darnos paz verdadera.

¬ęNo se inquieten por nada; m√°s bien, en toda ocasi√≥n, con oraci√≥n y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidar√° sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jes√ļs¬Ľ (Fil 4:6-7) [√©nfasis del autor].

Dios nos ha prometido paz en cualquier circunstancia y protección contra todo mal dispuesto en nuestra contra. Ya sea que conozcan a sus futuros cónyuges esta tarde o vivan solos el resto de sus vidas, Dios conoce sus necesidades, promete proveerles y realmente puede darles descanso y perspectiva llenas de paz en cada momento. 

3. ¬ęDebido a que a√ļn estoy soltero, estoy impaciente. He esperado demasiado tiempo para casarme¬Ľ

Amazon, Netflix y los smartphones han devaluado la paciencia. Aunque no es realmente cierto, la satisfacci√≥n instant√°nea nos ha satisfecho bastante como para hacernos olvidar lo invaluable y lo hermosa que es la paciencia. ¬ŅAprecian la paciencia en ustedes y en otros? En Internet, no ver√°n que sea elogiada y, sin duda, tampoco lo ser√° en la mayor√≠a de los programas de televisi√≥n actuales, por lo tanto, tendremos que buscarla en otros lugares (m√°s confiables).¬†

Dios nos promete, por medio de Pablo, que ¬ę√©l dar√° vida eterna a los que, perseverando en las buenas obras, buscan gloria, honor e inmortalidad¬Ľ (Ro 2:7). √Čstas son algunas cosas que podemos tener s√≥lo por medio de la paciencia: la gloria, el honor, la inmortalidad, Dios. Ning√ļn tipo de tecnolog√≠a jam√°s podr√° acelerar este proceso. En nuestra espera por cosas menos valiosas ‚Äďcomo las bodas‚Äď, se trabajan los m√ļsculos que necesitamos para esperar adecuadamente por Dios. Toda nuestra espera vale la pena, si es que por medio de ella obtenemos m√°s y m√°s de aquel a quien nuestras almas est√°n finalmente esperando.

4. ¬ęDebido a que a√ļn estoy soltero, puedo ser fr√≠o e indiferente con otros. Ya tengo suficientes dificultades al lidiar con mis propias cosas¬Ľ

Uno de los m√°s grandes peligros de la solter√≠a es el sentido de tener el derecho a algo. Entra sigilosamente en todas las √°reas, pero esencialmente nos convence de que debemos centrarnos exclusivamente en nosotros ‚Äďun tipo de mentalidad de sobrevivencia‚Äď a menudo a costa de otros. A medida que el sentido de tener del derecho a algo y la preocupaci√≥n por uno mismo crecen e invaden nuestros corazones, comenzamos a interesarnos menos por otros y a compadecernos menos de ellos. Sin embargo, el fruto vivificante del Esp√≠ritu es la amabilidad, una actitud de compasi√≥n y generosidad amistosa.¬†

¬ęSean m√°s bien amables unos con otros, misericordiosos, perdon√°ndose unos a otros, as√≠ como tambi√©n Dios los perdon√≥ en Cristo¬Ľ (Ef 4:32, NBLH) [√©nfasis del autor]. La hermosa y liberadora promesa detr√°s de nuestra amabilidad es la amabilidad que Dios tiene por nosotros en Cristo. Aquellos que imitan a Cristo ‚Äďy son reconocidos por ser amables en √©l‚Äď han sido tratados con amabilidad por un Dios todopoderoso y santo a pesar de lo que merecen. Jes√ļs dice, ¬ęustedes deben amar a sus enemigos, hacer el bien y dar prestado sin esperar nada a cambio. Grande ser√° entonces el galard√≥n que recibir√°n y ser√°n hijos del Alt√≠simo; porque √©l es benigno [amable] con los ingratos y malvados¬Ľ (Lc 6:35, RVC) [√©nfasis del autor]. Somos amables porque ese el tipo de hijos de Dios tiene. ¬†

5. ¬ęDebido a que a√ļn estoy soltero, no valoro la virtud ni la integridad como debiera. Trabajar√© en ellas cuando me case y tenga una familia¬Ľ

Una excusa para procrastinar nuestra b√ļsqueda de santidad es que los cristianos solteros a√ļn no tenemos responsabilidades as√≠ como los cristianos casados, como si de alguna manera fu√©semos menos humanos. Cuando tengamos esposas, maridos o hijos que ser√°n afectados por nuestras actitudes y comportamientos, entonces realmente importar√° qui√©nes somos y c√≥mo actuamos. Cuando un hombre y una mujer se casan, ellos se convierten en uno solo, pero no en alguien m√°s pleno que el creyente que est√° soltero. Todos los hijos de Dios llenos del Esp√≠ritu tienen acceso a las bendiciones de las bondades forjadas por Dios en esta vida.

¬ęBienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, pues ellos ser√°n saciados‚Ķ Bienaventurados los limpios de coraz√≥n, pues ellos ver√°n a Dios¬Ľ (Mt 5:6,8). Bienaventurados (felices) son los solteros que aman y buscan la bondad, la virtud y la integridad. Ahora mismo viene la bendici√≥n en nuestra b√ļsqueda, que a√ļn es imperfecta y que hacemos mientras a√ļn no nos casamos, de Dios y de su justicia.

Su divino poder, al darnos el conocimiento de aquel que nos llam√≥ por su propia gloria y excelencia, nos ha concedido todas las cosas que necesitamos para vivir como Dios manda. As√≠ Dios nos ha entregado sus preciosas y magn√≠ficas promesas para que ustedes, luego de escapar de la corrupci√≥n que hay en el mundo debido a los malos deseos, lleguen a tener parte en la naturaleza divina. Precisamente por eso, esfu√©rcense por a√Īadir a su fe, virtud‚Ķ (2 Pe 1:3-5) [√©nfasis del autor].

Con el mismísimo poder de Dios de nuestra parte, complementemos nuestra fe y nuestra soltería con bondad.

6. ¬ęDebido a que a√ļn estoy soltero, soy cambiante, descuidado y poco confiable. No pueden esperar que los solteros hagan o cumplan sus compromisos¬Ľ

Lo que es peor, es que algunos de nosotros realmente amamos esta afirmaci√≥n sobre la solter√≠a. Aquellos que a√ļn no se han estabilizado sienten que tienen la libertad de ir de una cosa a otra, de abandonar responsabilidades y obligaciones por cosas nuevas y originales. Estas cosas pueden ser un trabajo nuevo, una iglesia nueva, una nueva relaci√≥n o incluso una ciudad nueva. Las personas postergan el matrimonio para evadir el compromiso y mantener la sensaci√≥n de libertad. No obstante, por m√°s libre que se sienta ser cambiante y descuidado, la Biblia nos ense√Īa a amar la fidelidad, la devoci√≥n y la lealtad en cada etapa de la vida.¬†

¬ęPor lo tanto, mis queridos hermanos, mant√©nganse firmes e inconmovibles, progresando siempre en la obra del Se√Īor, conscientes de que su trabajo en el Se√Īor no es en vano¬Ľ (1 Corintios 15:58). Cuando la vida, el trabajo, las relaciones o el ministerio se ponen dif√≠ciles, inoportunos o se convierten en cosas rutinarias, nuestra dedicaci√≥n consecuente y desinteresada en aquellos que nos rodean revelar√° nuestra fe en la obra apasionante y infalible de Dios. Cuando pareciera que nuestro esfuerzo no vale la pena, podemos descansar, servir y perseverar, sabiendo que cada sacrificio en esta vida por el nombre de Cristo nunca es en vano.

En el Esp√≠ritu, y contra los patrones de comportamiento veintia√Īero que nos rodean, podemos dejar de lado nuestras ambiciones ego√≠stas e impulsivas para ser miembros fruct√≠feros de la iglesia local, comprometidos con un ministerio a largo plazo en nuestra comunidad y tardos para alejarnos de la obra de Dios, no importa cu√°n dif√≠cil y poco notorio sea. Nos regocijamos en este tipo de perseverancia, porque, ¬ę‚Ķla perseverancia [produce], entereza de car√°cter; la entereza de car√°cter, esperanza. Y la esperanza no nos defrauda, porque Dios ha derramado su amor en nuestro coraz√≥n por el Esp√≠ritu Santo que nos ha dado¬Ľ (Ro 5:4-5)

7. ¬ęDebido a que soy soltero, soy severo con otros. No entienden lo dif√≠cil que es para m√≠¬Ľ

La respuestas que damos cuando alguien nos lastima dicen mucho sobre el estado de nuestro coraz√≥n. ¬ŅC√≥mo reaccionan ustedes con quienes malinterpretan, subestiman o minimizan el dolor que sienten por no estar a√ļn casados? Aunque esas personas sean bienintencionadas, nos ofenden inconscientemente con sus consejos, sus preguntas o su indiferencia. Nos sentimos justificados en nuestro enojo, que expresamos por medio de una palabra desconsiderada o de un pensamiento violento y amargo hacia ellos. Sin embargo, Dios recompensa la humildad de cara a la ofensa.

√Čl nos anima a nosotros y a quienes nos ense√Īan a resistir al diablo: ¬ęAs√≠, humildemente, deben corregir a los adversarios, con la esperanza de que Dios les conceda el arrepentimiento para conocer la verdad, de modo que se despierten y escapen de la trampa en que el diablo los tiene cautivos, sumisos a su voluntad¬Ľ (2 Ti 2:25-26). En √ļltima instancia, Dios corrige y dirige los corazones. No somos llamados a infligir justicia unos sobre otros; m√°s bien, a vestirnos con la gracia y la humildad que Dios mismo nos ha mostrado. Es posible que tengamos raz√≥n al ofendernos, pero una segunda ofensa no es la soluci√≥n. Al contrario, Dios nos llama a la humildad y nos promete hacer el trabajo m√°s duro de redenci√≥n y de venganza por nosotros.¬†

8. ¬ęDebido a que soy soltero, soy indisciplinado y contin√ļo pecando. La libertad se siente bien. Nadie sabe, a nadie le importa ni le afecta mi conducta¬Ľ

No hay vida m√°s libre de restricciones que la vida de soltero. Puede ser muy f√°cil vivir descontrolada e imprudentemente cuando vivimos aislados. Nuestra carne quiere que comamos m√°s de esto, que bebamos m√°s de esto otro, que compremos m√°s de eso y que veamos m√°s aquello. Ninguna de estas cosas es necesariamente mala en s√≠ misma, pero nuestros deseos intensos, pecaminosos y libres de restricciones finalmente nos llevar√°n a m√°s pecado y m√°s idolatr√≠a. El disfrute de todo lo que Dios ha creado como Dios lo plane√≥ requiere de domino propio (decir ¬ęno¬Ľ lo suficiente para demostrar que disfrutamos m√°s de Dios que de cualquiera de sus regalos). Las recompensas al restringirnos en esta vida valen absolutamente la pena.¬†

¬ęTodos los deportistas entrenan con mucha disciplina. Ellos lo hacen para obtener un premio que se echa a perder; nosotros, en cambio, por uno que dura para siempre¬Ľ (1 Co 9:25). Cuando renunciamos a la comida, a la bebida, a la televisi√≥n, a los deportes, a las compras, a las p√°ginas webs, a cualquier cosa en esta vida por el bien de tener y disfrutar a Cristo, estamos dando un paso m√°s hacia la herencia infinita e imperecedera reservada para nosotros en el cielo (1 Pe 1:4; Mt 6:20).

El matrimonio puede ofrecer una responsabilidad √≠ntima y personal que podr√≠an no tener en su solter√≠a. El dominio propio, sin embargo, es un fruto del Esp√≠ritu, no as√≠ un esposo o esposa. Busquen a Dios para ser fortalecidos, ¬ępues es Dios quien produce tanto el querer como el hacer para que se cumpla su buena voluntad¬Ľ, y tambi√©n produce el dominio propio en ustedes (Fil 2:13).¬†

9. ¬ęDebido a que estoy soltero, estoy deprimido y soy miserable. No ser√© realmente feliz hasta que me case¬Ľ

Cualquier realidad que a√ļn no es concreta es acompa√Īada de dolor y de anhelo. No escuchamos tantos testimonios de ¬ęfelizmente no casados a√ļn¬Ľ, al menos, no entre los cristianos. La solter√≠a no deseada puede ser muy solitaria y la soledad puede ser muy miserable. En esos momentos, la mentira m√°s persuasiva que escuchamos es que el matrimonio ser√° la soluci√≥n m√°s satisfactoria. Lamentablemente, la b√ļsqueda del matrimonio y de un c√≥nyuge para llenar el vac√≠o que s√≥lo Dios puede llenar, simplemente te dejar√° m√°s deprimido y herido. Dios bondadosamente nos da otra respuesta para alcanzar la alegr√≠a.

¬ęMe has dado a conocer la senda de la vida; me llenar√°s de alegr√≠a en tu presencia, y de dicha eterna a tu derecha¬Ľ (Sal 16:11). En Jes√ļs (el camino, la verdad y la vida), Dios nos ha mostrado las sendas de la vida y de la felicidad. √Čste no es el camino entre los bancos de la iglesia donde realizar√°n sus futuras bodas. M√°s bien, es el matrimonio escandaloso de un Dios santo con su novia escogida, pecadora y perdonada, la iglesia. Jes√ļs vivi√≥, muri√≥ y resucit√≥ para nuestra alegr√≠a (incluso en la solter√≠a). √Čl dijo, ¬ęles he dicho estas cosas para que tengan mi alegr√≠a y as√≠ su alegr√≠a sea completa¬Ľ (Jn 15:11).

La semilla de todos los frutos del Esp√≠ritu es una satisfacci√≥n profunda y perdurable en Jes√ļs. Una falta de amor comunica que se valoran m√°s a s√≠ mismos que a Jes√ļs y que a las personas √©l compr√≥ por su sangre. Nuestra ansiedad le dice a Dios que no estamos contentos de tenerlo a √©l y tampoco lo estamos con su plan (y tiempo) paternal para nuestras vidas. La impaciencia dice que Jes√ļs, a quien ya tienen, no es suficiente. La incapacidad de decir ¬ęno¬Ľ sugiere que creen que esa comida, esa compra o esa p√°gina web los har√°n m√°s felices que Jes√ļs. Sin embargo, la verdadera alegr√≠a en Jes√ļs, por medio del evangelio, los liberar√° del fruto envenenado del pecado.

¬ŅPuede la solter√≠a separarnos del amor de Dios?

¬ŅQu√© puede separarnos del amor de Dios? ¬ę¬ŅLa tribulaci√≥n, o la angustia, la persecuci√≥n, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia?¬Ľ (Ro 8:35). ¬ŅPodr√°, entonces, la solter√≠a? ¬ę[No, pues] en todo esto somos m√°s que vencedores por medio de aquel que nos am√≥¬Ľ (Ro 8:37). Nada (definitivamente, tampoco nuestro estado civil) puede evitar que recibamos y que se haga efectivo en nosotros todo lo que Dios hizo en Jes√ļs. Su favor ya est√° en nosotros; su poder est√° obrando en nosotros; su Palabra nos guiar√°; su gracia es capaz de sustentarnos. Dios realmente puede satisfacernos y hacernos muy, muy fruct√≠feros ahora mismo. S√≠, incluso siendo solteros.¬†

El d√≠a de San Valent√≠n es una celebraci√≥n creada por el ser humano. Mientras apele a nuestros deseos por amor y matrimonio, puede tener un poder embustero que desv√≠a nuestra atenci√≥n y nuestras prioridades del plan y de la perspectiva de Dios. Sabemos, sin embargo, que ¬ęla flor se marchita¬Ľ ‚Äďcada una de las rosas‚Äď ¬ępero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre¬Ľ (Is 40:8). Den un paso hacia atr√°s y sorpr√©ndanse de cu√°n corto es realmente el d√≠a de San Valent√≠n, el matrimonio e incluso nuestras vidas al compararlos con la gloria. Deben saber que todo esto dejar√° de existir en un instante y la belleza, el valor y la felicidad palidecer√°n ante una eternidad con nuestro Salvador (una eternidad que podemos saborear ahora en los frutos del Esp√≠ritu).¬†

 Marshall Segal© 2015 Desiring God Foundation.
Sitio web: desiringGod.org ‚ÄĒ Usado con permiso.
Traducción: María José Ojeda
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