5 lecciones para aprender de Pablo, el pastor. Por Jacobis Aldana


La labor de un pastor suele ser extenuante en muchos sentidos. No s√≥lo debe trabajar diligentemente y con responsabilidad por la ense√Īanza fiel de la Palabra de Dios, sino que debe mezclar ese trabajo con un liderazgo c√°lido y humano, digno de la imagen de un hombre en el campo que con paciencia cuida de sus ovejas.

Es en esa parte, la del trato con los hermanos miembros de la iglesia, en la que se encuentran los mayores problemas y retos. Se debe lidiar con paciencia, amor y servicio con personas de difícil carácter, otros inmaduros y hasta con quienes no aprecian mucho la labor. Sin embargo, no hay otro lugar para encontrar aliento e instrucción que en la Biblia.

Cuando leemos el Nuevo Testamento, estamos acostumbrados a encontrarnos con cartas instructivas en distintos aspectos de la vida cristiana. Pablo, el más prolífero de los apóstoles, aparece como el teólogo, el evangelista, el defensor de la gracia, pero también como un pastor muy amado.

Las siguientes lecciones, son extraídas de su carta más corta; la enviada a Filemón, pero que muestra mucho de lo que un líder de iglesia debe aprender de Pablo, el pastor. 

El pastor ora por sus ovejas.

Doy gracias a mi Dios, haciendo siempre memoria de ti en mis oraciones. (Fil 1:4).

Un pastor ora siempre por sus ovejas. Los l√≠deres que conocen bien su iglesia pueden identificar el estado de sus ovejas, y es necesario que trabajen en alentarles por medio de la consejer√≠a, pero tambi√©n llevando la causa al Se√Īor en oraci√≥n.

En cierto sentido, el pastor es un ayudador, un intercesor que de manera constante est√° presentando la causa de lo que est√°n bajo su cuidado al Se√Īor. El mismo Jes√ļs or√≥ por sus disc√≠pulos (Jn 17:1) sabiendo que el Padre estaba interesado en el cuidado de los suyos, y es esa la motivaci√≥n con la que un pastor debe orar por el reba√Īo.

Pablo daba gracias a Dios por la vida de Filemón aun cuando ya no tenían una relación tan cercana como cuando estuvo con él y su familia, pero era tanto el amor del pastor Pablo por sus ovejas, que aun con el paso del tiempo y la distancia, seguía orando por ellas.

El pastor aunque tiene autoridad, no debe ser autoritario.

Por lo cual, aunque tengo mucha libertad en Cristo para mandarte lo que conviene, más bien te ruego por amor… (Fil 1:8-9)

El pastor tiene autoridad dada por Dios, pero eso autoridad no le da potestad para ense√Īorearse de las ovejas. Pablo no apel√≥ a su autoridad apost√≥lica para ordenar lo que deb√≠a hacerse, sino que recurri√≥ al amor y al servicio voluntario y obediente.

Onésimo había sido un esclavo de Filemón, pero había escapado a Roma con algunos objetos de valor, y ahora, en manos del apóstol Pablo, había sido preparado para regresar a su antiguo amo, ahora hermano.

Es lamentable que en este tiempo, muchos pastores ven el liderazgo dado por Dios como una dictadura. Ven la iglesia como si fuera su empresa, las ofrendas como si fueran su patrimonio y a los miembros como si fueran sus empleados; pero esto no debe ser así.

Los pastores deben seguir el ejemplo de Cristo, el pr√≠ncipe de los pastores; no ejerciendo dominio ni se√Īor√≠o sobre el reba√Īo, sino siendo ejemplos de la grey. En cierta forma, los pastores no est√°n por encima de los dem√°s creyentes como si fueran una clase especial de hombres; sino que est√°n en frente de ellos, para ser ejemplo de piedad y conducirlos a Cristo.

El pastor debe ser un evangelista.

Te ruego por mi hijo Onésimo, a quien engendré en mis prisiones. (Fil 1:10)

Un pastor no s√≥lo debe ser diligente en presentar el evangelio desde el p√ļlpito, sino que debe ser un activo evangelista y predicar siempre que tenga la oportunidad.

Pablo hab√≠a ganado a On√©simo para el Se√Īor mientras estaba preso. No sabemos c√≥mo pudo tener contacto con √©l, lo cierto es que pudo alcanzarlo con el mensaje de Cristo, y conducirlo a la fe en condiciones que no parec√≠an muy apropiadas.

Un pastor puede sentirse muy c√≥modo hablando de Dios domingo tras domingo desde el p√ļlpito, pero puede tener serios problemas al momento de presentar el evangelio en un entorno diferente. Una de las recomendaciones que Pablo mismo le dio al joven pastor Timoteo fue: ‚Äúhaz obra de evangelista, cumple tu ministerio‚ÄĚ (2 Tim 4:5).

Si no hay una pasión verdadera por predicarle a los que están fuera de la iglesia, toda la pasión que mostremos para predicar dentro de ella, no será más que mera apariencia.

Un pastor debe motivar a otros a servir.

 Yo quisiera retenerle conmigo, para que en lugar tuyo me sirviese en mis prisiones por el evangelio (Fil 1:13)

El ministerio pastoral no es un asunto exclusivo de un hombre, los pastores deben trabajar en que otros sean también formados para el servicio a Dios.

Pablo estaba muy interesado en que On√©simo, cuyo nombre curiosamente significa √ļtil, pudiera servirle de buena manera en el ministerio; pero mayor inter√©s hab√≠a en que fuera √ļtil a aqu√©l que pensaba que On√©simo era in√ļtil, esto es a Filem√≥n.

Esa es la labor de un buen pastor; hacer que aquellos hermanos  que pudieran parecer poco productivos, sean ubicados, por sus dones, en las áreas en las que su servicio sea para provecho de muchos.

Un pastor debe reflejar el evangelio.

As√≠ que, si me tienes por compa√Īero, rec√≠bele como a m√≠ mismo. Y si en algo te da√Ī√≥, o te debe, ponlo a mi cuenta. (Fil 1:17)

Predicar el evangelio resulta relativamente fácil, el reto es poder aplicar ese mensaje a nuestra vida. Que Cristo haya muerto por nuestros pecados y pagado nuestra deuda, no es solo un mensaje que puede ser anunciado sino que también puede ser representado.

Pablo se pone en la mitad entre On√©simo y Filem√≥n, entre el ofendido y el ofensor y media entre ellos tomando la responsabilidad de pagar cualquier agravio o deuda. Esa es exactamente la obra de nuestro Salvador. √Čl se puso entre nosotros y Dios, mediando y pagando nuestra deuda para aplacar as√≠ la ira del Padre.

De la misma manera que Pablo ense√Īa el evangelio de manera pr√°ctica aqu√≠, los pastores deben aprovechar incluso los conflictos y las diferencias en la iglesia; no para lamentarse, sino para reflejar a Cristo y ense√Īar el evangelio.

Que el Se√Īor permita que cada d√≠a puedan levantarse hombres fieles, no solo a su Palabra, sino a la obra que les ha sido encomendada; cuidar y apacentar la grey del Se√Īor en la que √©l los ha puesto por obispos. (1 Ped 5:2)


Publicado originalmente por elevangelioynadamas.com

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