Enseñando a nuestros hijos el plan de Dios para la sexualidad | 1ra Parte por Karla Martinez


Uno de los temas que más hemos hablado mi esposo y yo estos últimos días, al igual que en el grupo de estudio para damas, ha sido acerca de la inmoralidad sexual. Hemos tocado fibras sensibles porque no todos recibimos una educación sexual sana y santa, cuando éramos pequeñas y menos cuando adolescentes. Esta es la primera entrega de esta serie, hoy te presento nuestro deber como padres al cumplir lo escrito en Efesios 6:4, tomaremos el ejemplo de Salomón al hablar con su hijo de la sexualidad de manera directa pero prudente y comenzaremos a ver cómo es que actúa la inmoralidad.

Crecimos sin dirección correcta y muchos de nosotros aprendimos en la calle o con amigos una versión distorsionada de la sexualidad; tal vez nadie nos enseñó que es un regalo de Dios para disfrutar en pareja y sólo en el matrimonio, y llegamos a él con ideas preconcebidas de una sexualidad mundana que mal aprendimos con el paso del tiempo. Aun cuando en algunos casos sí se enseñó de manera correcta ¿por qué es tan fácil decidir ir por el camino de la inmoralidad? Sin duda, es un asunto del corazón (Mateo 15:19). La inmoralidad es llamativa, promete mucho y nos seduce.

Nuestro deber

Como padres de familia, nuestro deber es instruir a nuestros hijos en la disciplina y amonestación del Señor, eso incluye la sexualidad, no es opcional, debemos hacerlo (Efesios 6:4) y qué mejor que seamos nosotros quienes los instruyan en el diseño de Dios para la sexualidad a través de Su Palabra. Podrán ser niños, adolescentes o ya casados y aun así, la enseñanza que nos da Dios en Su Palabra, podemos compartirla con ellos para que glorifiquen a Dios en sus vidas guardando la pureza y glorifiquen a Dios en sus matrimonios. Nunca es demasiado tarde para hablar la Palabra de Dios a nuestros hijos.

Existe demasiada inmoralidad en la juventud de este tiempo, mucha información en cuanto al tema, pero información adulterada: a nuestros hijos se les está enseñado en las escuelas que “todo es permitido porque tu cuerpo te pertenece y puedes hacer con él lo que desees”.

Si lo vemos fríamente, el problema no es lo se le enseña allá afuera a nuestros hijos, el verdadero problema es lo que no aprenden en el hogar por la falta de comunicación e instrucción, porque quizás pensamos que es muy pronto para hablar de sexualidad. El ataque a la familia es inminente y como padres de familia, nuestro deber es equiparlos con la verdad de Dios para que puedan discernir la mentira del mundo. Nosotros tenemos la verdad escrita, nos es necesario conocerla, vivirla y compartirla con nuestros hijos todos los días.

La sexualidad debe dejar de ser un tema “tabú” en nuestro hogar, debemos ser intencionales en mostrar a nuestros hijos lo hermoso que Dios creó todo, desde la perspectiva bíblica y santa. Mientras nos esforcemos más en esto, esos temas dejarán de causar “morbo” y podrán verlo como es; un regalo de Dios para el matrimonio siendo honroso y sin mancha.

Lo ideal es que en pareja hablemos con nuestros hijos e hijas, aunque si bien es cierto que el varón es quien debe instruir a los hijos, hay temas en los que es necesario que la mujer apoye a instruirlos. Es parte de ser complemento del varón. La mejor forma de instruirlos correctamente en ese tema, es de acuerdo al creador de la sexualidad: Dios. En Su Palabra encontramos la ayuda necesaria y suficiente para que nuestra plática sea constructiva y edificante, de acuerdo al género de cada uno de nuestros hijos y adecuándolo a la edad de cada uno de ellos pues, estarás de acuerdo que no le podemos hablar lo mismo a un pequeño de 7 años de edad que a un jovencito que está entrando en la adolescencia y a un joven adulto. Ellos deben conocer lo que Dios desea en cuanto a su pureza sexual pero de acuerdo a su edad y género.

Salomón aconseja a su hijo

El libro de proverbios nos es de gran ayuda en este tema, vemos al sabio Salomón aconsejando a su hijo, cumpliendo de esa forma el mandato de Efesios 6:4. Él, siendo el hombre más sabio sobre la tierra, se tomó el tiempo de guiar a su hijo en el camino de la pureza sexual. Parece contradictorio que alguien que fue tan inmoral, dedique gran parte de su tiempo para hablar y exhortar acerca de ese tema. Claramente es la gracia de Dios sobre su vida la que le da la autoridad de hacerlo, y es la soberanía de Dios, en definitiva, la que permite que todo lo que vivió ahora sirva para alertar a toda una humanidad a no caer lo mismo.

Si alguien sabía de inmoralidad y sus consecuencias de primera mano, era Salomón. Sus padres fueron adúlteros, David su padre, fue capaz de planear un asesinato para encubrir su pecado de manera sutil, al dejarse vencer por la inmoralidad.Con esto no quiero decir que nosotros necesitamos vivir en carne propia la inmoralidad y estar bajo el juicio de Dios para saber aconsejar a nuestros hijos en este tema; tenemos la Palabra de Dios que nos muestra el diseño divino para la sexualidad, la pureza, la santidad y el honrar nuestro matrimonio, necesitamos depender del Espíritu Santo para poder guiar, corregir, enseñar e instruir a nuestros hijos.

Salomón sabía que, aunque el pecado de su padre había sido perdonado, las consecuencias y el juicio de Dios para David no fueron quitados. Él sabía y vivía también en inmoralidad al tener 700 esposas y 300 concubinas; o sea, ese pecado Salomón lo conocía a la perfección y con ello, advierte a su hijo lo que sucederá si él no se aleja de la inmoralidad.

Proverbios 5 es una advertencia contra la impureza, toca los temas que como padres debemos enseñar a nuestros hijos; y como Salomón, hablarlos de frente con ellos, orar que nuestro amoroso Dios nos dé la gracia para llegar a sus corazones y el Espíritu Santo los sensibiliza para que atiendan el consejo. Salomón le hace varias observaciones que aún al día de hoy son vigentes, nos sirven para instruir a nuestros hijos y aún a nosotros como matrimonio.

¿CÓMO ACTÚA LA INMORALIDAD? 

La inmoralidad engaña

En estos versículos, la inmoralidad es representada en una mujer y nos muestra cómo actúa.

Porque los labios de la mujer extraña destilan miel,
Y su paladar es más blando que el aceite;

Mas su fin es amargo como el ajenjo,
Agudo como espada de dos filos.

Sus pies descienden a la muerte;
Sus pasos conducen al Seol.

Sus caminos son inestables; no los conocerás,
Si no considerares el camino de vida.

Proverbio 5:3-6

Los hombres y mujeres son seducidos principalmente por el oído, por eso es que Salomón no pierde la oportunidad de hablarle a su hijo acerca de esa estrategia de la inmoralidad: las palabras que elogian.

Cuando nuestros pequeños hijos no tienen atención de parte nuestra, por falta de tiempo, o porque no les escuchamos de manera eficaz, hay alguien del sexo opuesto que no sólo escucha, sino que también le habla y da palabras que le halagan, palabras de aceptación y que les hacen sentir importantes. Nuestros hijos necesitan escuchar esas palabras de nuestros labios primeramente para que ellos no las encuentren en personas que podrían dañarlos.

Hablemos a cada uno de nuestros hijos de acuerdo a su edad, lo peligroso que es prestar oídos a quienes les hablan con zalamería, sean personas conocidas o no, la inmoralidad no respeta edades, sexo, condición social, religiones, ni parentesco sanguíneo.

Pasa lo mismo en el matrimonio, cuando una persona no tiene suficientes muestras de amor de parte de su cónyuge, hay alguien del sexo opuesto que no sólo escucha, sino que también le habla y da palabras que le halagan; son palabras que necesita escuchar, pero de parte de su cónyuge. Esto es un llamado a ambos cónyuges, para siempre estar dispuestos a escuchar y hablar a nuestra pareja, no tener largos periodos de silencio ni perder la comunicación entre ellos.

Hagamos saber a nuestros hijos que, aunque por un tiempo esas palabras les harán sentir bien, importantes, les harán creer que son amados, admirados, correspondidos, etc., al final, sólo encontrarán amargura si acaso se llegan a involucrar sexualmente con quien les habla dulcemente. (Prov. 5:4-6)

Cuidado con la persona del sexo opuesto que habla con dulzura, con adulación; cuidado sobre todo si las necesidades de aceptación y afecto no son suplidas, y más aún, si la mirada no está en Cristo pues, fácilmente se es tentado y se corre el riesgo de pecar. ¿Qué necesidad hay de experimentar toda la angustia que inunda al ser, cuando le ha fallado a Dios y/o a su cónyuge?

La inmoralidad engaña… ofrece la idea de ser dulce, de dar deleite, pero al final, sólo entrega dolor, tristeza, angustia, roba la honra y empobrece al individuo. La vida espiritual no será la misma, después de pecar deliberadamente es mucho más difícil buscar a Dios; los tiempos buscando Su Rostro poco a poco disminuirán hasta que desaparezcan.

Instruyamos a nuestros hijos para que cuando se encuentren en esa situación, sepan que es una luz roja, una llamada de peligro, que no necesitan seguir ahí. La inmoralidad es engañosa, pero confiemos en que el Espíritu Santo mora en nuestros hijos, oremos cada día por ellos para que sus pasos sean guiados por Él, y que sepan identificar cuando la inmoralidad esté tocando a su puerta.

Oremos a Dios que nuestros hijos tengan el anhelo de ser sabios como Salomón pero sin andar por los valles de muerte del pecado, rechazando los vías deleitosas que ofrece la inmoralidad, y apartándose de todo aquello que los aleje del camino de la vida.

 

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