A los pobres, que Dios los bendiga por Tony Segar


En la iglesia somos muy espirituales. Adoramos, predicamos, y a los pobres ignoramos. Los dejamos que se est√©n ah√≠, o los encaminamos a la asistencia p√ļblica. Cuando somos acorralados por su necesidad, la reportamos a los ancianos de la iglesia para que ‚Äúhagan algo‚ÄĚ.

Conciliamos el sue√Īo persuadidos que el evangelio no pretende ser una panacea para males sociales, ni la iglesia una agencia de beneficencia. Desechamos la teolog√≠a de la liberaci√≥n que confunde la salvaci√≥n con la erradicaci√≥n de la pobreza, y relega lo espiritual a un segundo plano cuando no a la insignificancia.

Relatos como el del valioso perfume de nardo puro en los evangelios nos convencen de la reducida prioridad de este ministerio. ¬ŅNo fue el ap√≥stata de ap√≥statas: Judas, a quien se le ocurri√≥ su venta para ayudar a los pobres?, ¬ŅNo fue el mismo Jes√ļs que afirm√≥ rotundamente: ‚Äúa los pobres siempre los tendr√©is con vosotros‚ÄĚ.

Con todo, en el fondo sospechamos que esta perspectiva es tan superficial como incompleta. Comenzando porque la barrabasada de Judas no fue sugerir la ayuda a los pobres, sino la HIPER-SACR√ćLEGA humillaci√≥n de Cristo al valorar la ayuda pr√°ctica por encima de Su adoraci√≥n. Judas desvalorizaba a Jes√ļs -30 piezas de plata, precio de un esclavo muerto- al ver la unci√≥n con Nardo puro -sueldo de un obrero por todo un a√Īo- como un verdadero derroche. El mandamiento superior no es ayudar a los pobres, sino adorar y amar a Dios. Judas ten√≠a los mandamientos profanamente tergiversados.

La armon√≠a de estas prioridades se contempla en Jes√ļs. El nunca fue predicador de podio, interesado en el discurso de ideas s√≥lamente. Proclamaba el evangelio y llamaba al arrepentimiento mientras sanaba enfermos, y alimentaba a multitudes. En verdad levantaba la mirada de los afanes de la tierra a las realidades celestiales, m√°s nunca fue tachado de ser el virtuoso celestial, in√ļtil en la tierra. No viv√≠a enajenado de la vida real, ni asqueado por las necesidades m√°s viles.

Los ap√≥stoles se mov√≠an con ese mismo esp√≠ritu. Cuando Pablo ascendi√≥ a Jerusal√©n para obtener la diestra de compa√Īerismo, sub√≠a con la santa determinaci√≥n, de que nada ser√≠a a√Īadido al evangelio que estorbara la libre proclamaci√≥n de la libre gracia de Dios; a√ļn si por recomendaci√≥n apost√≥lica. Pero en ning√ļn momento resisti√≥ la recomendaci√≥n apost√≥lica de ‚Äúacordarse de los pobres‚ÄĚ. Predicaba y ayudaba, y entre estos dos impulsos, llev√≥ a cabo su ministerio (G√°latas 2.10).

Por esto, no podemos darnos el lujo de desarticular la ayuda a los pobres del evangelio. Antes, debemos de renovar nuestro entendimiento para que nuestro ministerio sea completo como lo el de ellos.

Te invito a que consideres 4 principios pertinentes a la ayuda pr√°ctica.

Ninguno es llamado a la prosperidad como fin, sino como un medio para la ayuda

Pablo menciona un dram√°tico imperativo en la ep√≠stola de Efesios hacia aquellos que anteriormente se dedicaban a robar. Dejar de hacerlo, no era la mejor forma de santificarse. Pablo no recomienda la mortificaci√≥n a secas, sino la substituci√≥n de la desobediencia con obediencia: ‚ÄúEl que hurtaba, no hurte m√°s, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qu√© compartir con el que padece necesidad.‚ÄĚ Ef 4.28.

Por instinto, cuando prosperamos trazamos planes para escalar y dejar cubiertos nuestros etc√©teras, antes de condescender para ayudar a los que sufren falta. Se nos abre mayor apetito por los entremeses del lujo, que por darles a otros la primera probada de la porci√≥n b√°sica. Y en realidad no es que no tengamos lo suficiente, sino que vivimos abandonados al apetito de nuestras ambiciones, las cuales nunca se pueden saciar, pues las vida es siempre mucho m√°s peque√Īa que los sue√Īos de la carne.

No delegues a la iglesia las necesidades que tu puedas cubrir

Casi como reflejo, escuchamos de alguna necesidad, nos compadecemos externamente, pero por dentro esperamos que pase a otros, que alguien m√°s la cubra. Nosotros, por supuestos, nos dedicaremos a orar por la persona.

Sin duda existe un llamado colectivo de amparar algunos necesitados (Hech 6.1, Timoteo 5.16). No obstante, adem√°s de esto, dos porciones del NT, con dos autores diferentes, confrontan al creyente individual a demostrar la autenticidad de su fe cubriendo las necesidades de sus hermanos. No pudo el ap√≥stol Juan ser m√°s claro: ‚Äú‚Ķel que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra √©l su coraz√≥n, ¬Ņc√≥mo mora el amor de Dios en √©l? 1 Jn 3.17. Ver asimismo Santiago 2.14.

No te sientas obligado cuando no es debido o posible ayudar

En el libro de Proverbios Dios nos dice: No te niegues a hacer el bien a quien es debido, cuando tuvieres poder para hacerlo (Pr 3.27). Ninguna necesidad por m√°s apremiante que parezca es un llamado autom√°tico a actuar. Primero debemos de filtrarla con la doble pregunta: ¬ŅTengo lo que toma para ayudar a esta persona?, y asimismo, ¬ŅConcuerda esta necesidad con las definidas por las Escrituras?

Esta ¬†puede ponerse espinoso. Tener lo que toma para cubrir una necesidad a la que hemos sido cl√°ramente convocados por el Esp√≠ritu de Dios, no es cuesti√≥n de tener de sobra, sino estar dispuesto a que nos falte, por dar sacrificialmente. Debemos estar dispuestos a entra√Īar riesgos para dar as√≠, para darnos as√≠. Si no movemos un dedo a menos que nuestro esquema financiero, nuestro 401k y nuestros ahorros no se vean afectados, desconocemos la zona de sacrificio.

Por otra parte, hay algunos que piensan que Dios nos llama a tener una billetera siempre abierta y no resistir la rapi√Īa de toda clase de buitre persinado nos busca dejarnos despose√≠dos. ¬°C√≥mo me revienta el abuso de los ancianos en este asunto!. Despu√©s de toda una vida de trabajo, ahorro y manejo responsable de sus bienes, son expuestos a la decenas de llamadas telef√≥nicas por parte de ministerios cuya voracidad se aprovecha de las mentes d√©biles y conciencias sensibles de estos santos de Dios, para extraer lo que ya no pueden reponer por falta de fuerza laboral.

Entendamos que hay pedidos y contribuciones que Dios detesta. Jes√ļs conden√≥ a los fariseos que ense√Īaba un m√©todo de evadir la ayuda pr√°ctica a los padres para poder consagrarla al templo -y al clero (Mateo 15.5).

Dicho sea de paso que ¬°NO TODAS LAS PERSONAS SON LEG√ćTIMAMENTE POBRES! Existen pobres por un rev√©s de la fortuna, otros por una escasez impuesta por Dios mismo como el castigo de su ilustre pereza. El libro de Proverbios reporta los de esta √≠ndole. A tales personas lo √ļnico que les debemos, es la exhortaci√≥n de que: ‚Äúel que no trabaje, tampoco coma‚ÄĚ.

Trata en lo que sea posible que tu ayuda sea secreta

Abundan en este mundo personas como Trump que dan MUCHO M√ĀS que nosotros, pero siempre haciendo ruido para ser detectado. Su asistencia es glamorosa campa√Īa de autopromoci√≥n para merecer el t√≠tulo de fil√°ntropo de fil√°ntropos. Sus contribuciones, son la forma de justificar su inagotable codicia por este mundo.

El camino de Jes√ļs es secreto: No sepa tu derecha, lo que ha hecho tu izquierda. Sacrificamos secretamente, para recibir p√ļblicamente gran recompensa en el cielo.

Tal vez este blog te encuentre con escasos deseos, poco dinero y nada de abnegación. Anímate al considerar que la esencia de la gracia de Dios, es dar, y darse. Para esto la gracia de Dios jamás será insuficiente. El es poderoso es para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundemos para toda buena obra (2 Co 9.8).

Cuando Dios te tope cara a cara con una necesidad o un necesitado, aprende a no reaccionar como si se estuviera profanando tu bienestar. Atr√©vete a responder y a abundar en esto m√°s y m√°s. Cada ves que tu das, tanto desahogas necesidades como te desprendes de tu ego√≠smo. A√ļn m√°s, participas de¬†uno de los m√°s exquisitos gozos que √ļnicamente los iniciados en este ministerio experimentan pues: ‚Äúm√°s bienaventurado es dar que recibir‚ÄĚ.

Tony SegarAutor: Tony Segar
Oriundo de la ciudad de México, Tony es un graduado Talbot theological seminary. Fue encomendado por la iglesia de John MarcArthur para el ministerio de plantación de iglesias entre los Hispanos. Actualmente es el director del Departamento hispano de Software bíblico Logos. Encuentra su blog personal en Pensar Bíblico.
Fuente: Ayuda Pastoral

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