Treinta segundos a solas con Dios por Tony Reinke


Nuestros hábitos de Twitter y Facebook hacen que la oración sea más difícil que nunca.

Pero antes de que nos fijemos en las estad√≠sticas, vamos a tomar un momento para apreciar la magia de la vida consciente, la capacidad de centrarse en una sola cosa, como en este art√≠culo, y en esta frase que se desarrolla, sigui√©ndola en toda su extensi√≥n, hasta que termina con un peque√Īo punto. Sin duda, como lector, ya est√°s luchando contra el impulso digital cr√≥nico de saltarte esto.

Prestamos nuestra atención porque tenemos una atención para prestar. Con nuestra atención podemos enfocarnos en una cosa, y evitar otra.

El poder para enfocarnos es parte del milagro de Dios en la creaci√≥n. Sin la atenci√≥n, la fe ser√≠a imposible. Dios no solo nos cre√≥ para vivir, respirar, y caminar, al igual que las dem√°s criaturas; √Čl quiere que nosotros tambi√©n creamos en √Čl y confiemos en su Palabra, para escucharle atentamente. El alcance completo de los afectos en nuestra vida se vuelve valioso cuando lo vemos como nuestra capacidad para enfocarnos.

La habilidad de enfocarnos es la base de nuestra devoci√≥n a Cristo, y da lugar a todo amor y anhelo en nuestro coraz√≥n. En lo que nuestros ojos se detienen, nuestros corazones aprender√°n a amar. Aquello que aman nuestros corazones, perdura en nuestros ojos. Cuando, por una gracia sobrenatural, Cristo se convierte en el premio m√°s valioso de nuestra vida, entonces se convierte en el enfoque supremo de nuestra atenci√≥n. Por eso Pablo nos desaf√≠a: ‚ÄúPongan la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra‚ÄĚ (Colosenses 3:2).

Pero en la era digital, nuestra atenci√≥n se enfrenta a m√ļltiples tensiones. Cada d√≠a ofrecemos nuestra mirada a pel√≠culas, m√ļsica nueva, libros y art√≠culos en l√≠nea, GIFs virales, y tendencias en Facebook. Solamente contamos con una cantidad limitada de horas despiertos, cierta cantidad de horas con cafe√≠na, y un n√ļmero limitado de maneras de escuchar, ver, e incluso leer una peque√Īa fracci√≥n de todo el contenido que se publica constantemente en nuestras fuentes de noticias y las de nuestros amigos.

A Dios le preocupa cu√°nto dura nuestra atenci√≥n. Mucho antes de que esta era de la comunicaci√≥n trajera consigo cambios profundos en la forma en que reproducimos y multiplicamos las p√°ginas impresas, y mucho antes de que las √ļltimas noticias (y las noticias falsas) vibraran y sonaran desde nuestros tel√©fonos inteligentes, Dios ya estaba preocupado por nuestra atenci√≥n.

Atención al evangelio

Para ser fiel al evangelio, uno debe poner atenci√≥n. En ochenta lugares de la Biblia Dios llama a su pueblo a ‚Äúguardarse‚ÄĚ, lo cual es una llamada de atenci√≥n urgente.

Específicamente:

En todas estas áreas, y otras más, Dios nos llama a proteger nuestra capacidad de prestar atención.

Bienvenido a la economia de la atención

En el contexto del regreso urgente de Cristo, históricamente la Iglesia ha disfrutado de una posición dominante en el mercado de la atención. Pero esa posición ha llegado a su fin, como nos lo explica el profesor y experto en tecnología Tim Wu en su nuevo libro The Attention Merchants: The Epic Scramble to Get Inside Our Heads (Los comerciantes de la atención: el lucha épica por meterse en nuestras cabezas [2016]).

Dejemos claro que, antes del siglo XX, el mundo no caminaba con sus pensamientos centrados en Dios todo el tiempo. Sin embargo, la Iglesia era la √ļnica instituci√≥n cuya misi√≥n era galvanizar la atenci√≥n; y a trav√©s de sus actividades diarias y semanales, como tambi√©n gracias a su papel central en la educaci√≥n, logr√≥ hacerlo. En el atardecer de las industrias de la atenci√≥n, entonces, la religi√≥n era todav√≠a, en un sentido muy real, la actividad de incumbencia, la √ļnica actividad humana a gran escala dise√Īada para captar la atenci√≥n y utilizarla. Sin embargo, durante el siglo XX, la religi√≥n organizada, que hab√≠a resistido las dudas planteadas por la Ilustraci√≥n, resultar√≠a vulnerable a las dem√°s presiones y usos de la atenci√≥n.

A pesar de la promesa de la vida eterna, la fe en el Occidente disminuy√≥ y ha seguido haci√©ndolo, nunca m√°s r√°pido que al ritmo que se registra en este siglo XXI. Ofreciendo nuevos consuelos y extra√Īos dioses propios, los comerciantes que compiten por la atenci√≥n humana seguramente deben tener su parte en este descenso.

La atención, después de todo, es un juego que, en ultima instancia, suma cero.

Las empresas generan ganancias captando nuestra atenci√≥n, por eso la publicidad es tan poderosa. Los productos necesitan tintinear ante nuestros ojos por cierto n√ļmero de tiempo. Esta rentabilidad de la mirada ha dado lugar a lo que ahora se llama la ‚Äúeconom√≠a de la atenci√≥n‚ÄĚ, a cargo de los ‚Äúcomerciantes de la atenci√≥n‚ÄĚ. El objetivo final del juego es obtener ganancias al acaparar nuestra atenci√≥n. Por lo tanto, la competencia por nuestra mirada ‚ÄĒy la competencia por nuestros bolsillos‚ÄĒ es dura.

¬ŅSu atenci√≥n, por favor?

Tim Wu tiene un punto importante, aunque quiz√° exagera un poco.

Primero, Jes√ļs claramente advirti√≥ en el primer siglo que debemos protegernos del deseo apasionado por las riquezas. El amor al dinero es una idolatr√≠a corrosiva que enfoca nuestra atenci√≥n lejos del coraz√≥n del evangelio (Mateo 13:22). Nuestra atenci√≥n por lo eterno siempre revolotea alrededor de lo mundano. As√≠ que la Iglesia nunca ha podido disfrutar la exclusividad en el mercado de la atenci√≥n humana. Pero es importante ver la observaci√≥n de Wu, especialmente cuando √©l registra c√≥mo los ‚Äúmercaderes de la atenci√≥n‚ÄĚ han hecho rentable la imprenta, la radio, la televisi√≥n, y finalmente, el tel√©fono inteligente. Ellos compiten por la mirada humana en contra del evangelio.

Pero dado a que la atenci√≥n humana ‚ÄĒcon todos sus prop√≥sitos gloriosos‚ÄĒ es un recurso finito, en teor√≠a, nuestra atenci√≥n es un juego que suma cero. Sin embargo, todav√≠a tratamos de llenar nuestras vidas con m√°s y m√°s de los medios de comunicaci√≥n. De acuerdo con el informe Nielsen de 2016 sobre el uso de los medios de comunicaci√≥n, los adultos estadounidenses utilizan ahora los medios de comunicaci√≥n un total combinado de 10 horas y 39 minutos todos los d√≠as, un fuerte aumento de una hora con respecto al a√Īo anterior (9 horas, 39 minutos).

Notemos lo que ha cambiado, y lo que se mantuvo igual.

Es m√°s que obvio que este aumento durante el 2016 se debi√≥ a factores del uso de los dispositivos m√≥viles, como tabletas y tel√©fonos inteligentes. En otras palabras, el uso de tel√©fonos inteligentes capta m√°s nuestra atenci√≥n, sin quitar el tiempo que ya invert√≠amos en la televisi√≥n, m√ļsica, juegos, y el trabajo en la computadora.

A pesar de que algunas predicciones sugieren que, en este 2017, las redes sociales comenzarán a captar espectadores e ingresos por publicidad que hoy pertenecen a la televisión, las estadísticas de Nielsen confirman la creciente sospecha de que nuestros dispositivos móviles, nuestras tabletas, y en especial nuestros teléfonos inteligentes, están llenando cada vez más las lagunas de la vida, con las redes sociales en forma de un perfecto bocado.

A todo esto, el d√©cimo aniversario del iPhone, el dispositivo de ensue√Īo del comerciante de la atenci√≥n, registra cada uno de los momentos en que estoy despierto.

La telefon√≠a m√≥vil es un gran mercado. Es el mayor mercado que la industria de la tecnolog√≠a, o que cualquier otra industria, en todo caso, haya visto‚ÄĚ, escribi√≥ el analista de tecnolog√≠a Ben Thompson all√° por el 2015. ¬ŅPor qu√©? ‚ÄúSolo cuando hacemos algo espec√≠fico no usamos nuestros tel√©fonos, y los espacios vac√≠os de nuestra vida son muchos m√°s de lo que nadie imagin√≥. En este vac√≠o ‚ÄĒeste mercado masivo, tanto en t√©rminos de n√ļmero y tiempo disponible‚ÄĒ es que vino el producto perfecto.

Los tel√©fonos inteligentes hacen posible que la econom√≠a de la atenci√≥n aproveche nuestras peque√Īas lagunas de treinta segundos de atenci√≥n, a medida que pasamos de una tarea a otra. En el pasado, estos momentos eran m√°s dif√≠ciles de localizar.

Nuestra atención es ligeramente elástica, lo suficientemente elástica como para llenar cada espacio vacío de silencio en nuestros días, pero al final sigue siendo un juego cuya suma da cero. Tenemos cantidades limitadas de tiempo para enfocarnos en un día, y ahora cada segundo de nuestra atención puede ser registrado y transformado en algo de consumo masivo.

Nunca dejes de orar

Volvamos a la oraci√≥n. La oraci√≥n requiere que nuestra atenci√≥n se enfoque en lo divino. Por un momento (o tal vez m√°s), conscientemente oramos al Padre, en el nombre y por la sangre del Hijo, y por medio del Esp√≠ritu Santo, no solo en nuestras peticiones matutinas, a la hora de la comida o de dar gracias, sino con peque√Īas peticiones que traen vida a nuestro d√≠a.

Pablo nos llama a disciplinarnos en la oración. No solo debemos orar sin cesar (1 Tesalonicenses 5:17), sino que debemos orar sin cesar con un espíritu alerta que no descansa (Efesios 6:18), es decir, con toda nuestra atención.

Tal vez el mejor ejemplo de lo que significa vivir una vida productiva, y al mismo tiempo orar sin cesar, proviene de la vida del predicador del siglo XIX, Charles Spurgeon, quien comparti√≥ su secreto a un amigo: ‚ÄúSiempre he tenido a bien el poner unas palabras de oraci√≥n entre todo lo que hago‚ÄĚ.

Orar sin cesar no es descuidar los deberes diarios. No es dividir la mitad de nuestra atenci√≥n a Dios, y la otra mitad al trabajo. Se trata usar los peque√Īos momentos en nuestros d√≠as, los raros momentos vac√≠os y de silencio, para centrar nuestra atenci√≥n en Dios mismo.

Recobrando nuestras oraciones

Por lo tanto, si la mirada humana es valiosa tanto en lo espiritual como en lo comercial, ¬Ņa d√≥nde va mi atenci√≥n? ¬ŅQu√© capta mi atenci√≥n? O mejor dicho, ¬Ņqu√© es lo que atrae mi atenci√≥n, especialmente en esas lagunas y transiciones de mi d√≠a?

Un sincero Charles Spurgeon podr√≠a decirle a su amigo: ‚ÄúSiempre he tenido a bien el poner unas palabras de oraci√≥n entre todo lo que hago‚ÄĚ. Siendo honesto, yo tal vez diga: ‚ÄúSiempre tengo a bien el publicar un tweet o dos entre todo lo que hago‚ÄĚ.

En las peque√Īas grietas de tiempo en mi d√≠a, con mi limitada atenci√≥n, soy m√°s propenso a interactuar en las redes sociales que a orar. Esa es la honestidad brutal de esta situaci√≥n. Y debido a esta negligencia, el resultado es que siento a Dios m√°s distante en mi vida.

Como Pedro nos dice: ‚ÄúPero el fin de todas las cosas se acerca. Sean pues ustedes prudentes y de esp√≠ritu sobrio para la oraci√≥n‚ÄĚ (1 Pedro 4:7). Todo esto nos da el formato de lo que debemos hacer con los m√°rgenes y las grietas de nuestra atenci√≥n diaria.

Sí, hay aplicaciones y alertas que nos recuerdan que debemos orar. Y podemos usarlas. Pero en esta era digital, cada fragmento de nuestra atención ahora puede ser reclamado y monetizado por los comerciantes de atención. Nuestra atención es finita. Pero nuestra llamada a la oración constante es clara. Es hora de ser honestos: lo peor de nuestros hábitos compulsivos en las redes sociales, que suceden en los espacios vacíos de nuestras vidas, están oxidando nuestra vida de oración.


Publicado originalmente en Desiring God. Traducido por Juan Manuel López Palacios

Tony Reinke sirve en¬†desiringGod.org, es el anfitri√≥n del podcast¬†Ask Pastor John (Preg√ļntale al pastor John), y¬†autor de tres libros:¬†Lit!¬†(2011),¬†Newton on the Christian Life¬†(2015), and¬†The Joy Project¬†(2015). √Čl vive en Minneapolis con su esposa y sus tres hijos.

Fuente: TG’C

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