Influencias nocivas por Tony Segar


A lo largo de la historia Dios ha levantado grandes líderes para guiar a su pueblo, como Moisés, Samuel, el rey David. Pero ni la estatura de ellos ni su posición les otorgó inmunidad ante influencias nocivas que pudieran transformar sus vidas de una historia ilustre a una novela sucia.

Como en el caso de Salomón, suele ocurrir que los más alto ascienden, seguido, más profundo caen. Tal es el testimonio inmemorial de los reyes de Israel, entre los cuales se perfilan más pérdidas que triunfos espirituales.

Si te propones escapar esta trágica estadística, te invito a que reflexiones en algunas influencias cardio-endurecedoras que acosaron a los reyes de Israel y que debes evitar, si has de vivir al servicio de Dios y no al servicio de los impulsos decadentes de tu corazón.

El yugo desigual

Toda influencia tiene una fuerza directamente proporcional a la intimidad que se tiene con las personas. Entre mayor la intimidad mayor la probabilidad de influencia. No existe mayor intimidad que la que se da en el matrimo. Por esto la escritura nos advierte en contra del yugo desigual.

Tanto Salomón como del rey Joram, casado con la hija del gangster rey Acaz, sucumbieron ante la influencia conyugal pagana de sus esposas por encima de la específica advertencia de Dios a los reyes en su ley (Deuteronomio 17:17).

Esto abarca más que el matrimonio. Toda relación cercana desigual, sea de trabajo, amistad o familiar. Si no guardas tu distancia puede ser lo que desvíe tu corazón. Hay muchos de cierto en el refrán: dime con quién andas y te diré quien eres.

 

Las alianzas antitéticas

La presi√≥n pol√≠tica disuelve muchas convicciones en el coraz√≥n. Aun el rey Josafat, quien hizo lo recto ante los ojos de Jehov√°, y qui√©n fuera engrandecido materialmente por Dios, fragu√≥ una alianza pol√≠tica con el peor de los reyes, el rey de Acab, y por esto, fue reprendido por el vidente Jeh√ļ: ¬ŅAl imp√≠o das ayuda, y amas a los que aborrecen a Jehov√°?

Es interesante notar que dicha alianza pol√≠tica fue un derivado del matrimonio mixto que hab√≠a contra√≠do con la hija del rey Acab (2¬ļ Cr√≥nicas 18.3). Una vez que hemos hecho concesiones una vez ser√° m√°s f√°cil hacerlo una segunda vez y finalmente quedar atrapado en la espiral de la decadencia.

 

La presion social

Los reyes no fueron exentos del ‚Äútemor del hombre‚ÄĚ. Hubieron incontables casos de flaqueza de coraz√≥n frente a esta potente influencia.

El bramido id√≥latra del pueblo derriti√≥ la entereza de Aar√≥n. La presi√≥n de los reyes circunvecinos motiv√≥ a Salom√≥n a establecer alianzas mediante un numeroso harem de princesas que le ayudar√°n a regular las presiones pol√≠ticas. Roboam fue movido por la opini√≥n de los j√≥venes nobles a adoptar una p√©sima pol√≠tica de mando. Jo√°s consinti√≥ en conspirar en contra de la vida del hijo de Joiada que hab√≠a arriesgado su pellejo para salvaguardar la vida del ni√Īo rey. Asimismo, abandon√≥ la adoraci√≥n en el templo de Dios que por a√Īos hab√≠a invertido para reconstruir y mantener, y todo, por doblegarse ante la presi√≥n de los lambiscones que le rodeaban. Termin√≥ en las m√°s reprobables de las idolatr√≠as.

El corazón humano es voluble y altamente susceptible. Tiene un alto índice de maleabilidad ante las malas influencias y alto índice de dureza ante las buenas.

 

La soberbia

La soberbia fue otra de las influencias enga√Īosas al coraz√≥n generando alucinaciones de prepotencia cuando no delirios de omnipotencia. Tras la victoria en contra de Edom -lograda con la ayuda de Dios- Amas√≠as avanz√≥ en contra de Israel -superpotencia en contraste- contraviniendo el designio de Dios. Le sali√≥ el disparo por la culata pues result√≥ en que fuese invadido, saqueado, secuestrado y finalmente asesinado.

Asimismo el rey Uzías- cuya inventiva a industriosidad redituaron poder y grandeza salomónica. Tuvo a poco ser rey y cometió sacrilegio fungiendo en actos sacerdotales que no le correspondía al no ser un levita. Terminó desahuciado por la lepra.

La escritura denuncia a la soberbia como uno de los m√°s fuerte males del y para el coraz√≥n. El profeta Abd√≠as anticipando el juicio sobre Edom habla del enga√Īo de su coraz√≥n que los hac√≠a pensar como intocables: ‚ÄúLa soberbia de tu coraz√≥n te ha enga√Īado, t√ļ que moras en las hendiduras de las pe√Īas, en tu alt√≠sima morada; que dices en tu coraz√≥n: ¬ŅQui√©n me derribar√° a tierra? 4Si te remontares como √°guila, y aunque entre las estrellas pusieres tu nido, de ah√≠ te derribar√©, dice Jehov√°.(Abd 3‚Äď4).‚ÄĚ

Si hemos de cuidar nuestro corazón debemos hacer inventario tanto de las tentaciones que nos atraen como la las presiones que nos empujan al pecado.

Fuente: Pensar Bíblico

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