¬ŅVale la Pena Pelear por la Verdad? Escrito por John MacArthur


Ninguna idea es m√°s pol√≠ticamente incorrecta entre el nuevo estilo de evang√©licos de hoy en d√≠a, que la vieja idea fundamentalista de que vale la pena luchar por la verdad – incluyendo las proposiciones esenciales de la doctrina cristiana. De hecho, muchos creen que las discusiones por creencias religiosas son las m√°s in√ļtiles y arrogantes de todos los conflictos. Eso puede ser cierto ‚Äď y lo es en los casos en los que las opiniones humanas son lo √ļnico que est√° en juego. Pero donde la Palabra de Dios habla con claridad, tenemos la obligaci√≥n de obedecer, defender y proclamar la verdad ¬†que √Čl nos ha dado, y deber√≠amos hacerlo con una autoridad que refleje nuestra convicci√≥n de que Dios ha hablado con claridad e irrevocablemente. Esto es particularmente crucial en los contextos en donde las doctrinas cardinales del cristianismo b√≠blico est√°n siendo atacadas.Por cierto, las verdades centrales de la Escritura siempre son atacadas. La Escritura misma ense√Īa claramente que el campo de batalla donde Satan√°s pelea su lucha c√≥smica contra Dios es ideol√≥gico. En otras palabras, la guerra en la que cada cristiano est√° involucrado, es ante todo un conflicto entre la verdad y el error, no meramente una competici√≥n entre obras buenas y malas. El principal objetivo de la estrategia de Satan√°s es confundir, negar y corromper la verdad con tanta falacia como sea posible, y eso significa que la batalla por la verdad es muy seria. Ser capaz de distinguir entre doctrina sana y el error, deber√≠a ser una de las mayores prioridades de todo cristiano – al igual que defender la verdad contra las falsas ense√Īanzas.Adopte esa postura en la actualidad, y ser√° rega√Īado por una disonancia de voces que le dir√°n que es inapropiado y que tiene que callarse. La met√°fora de la ‚Äúguerra‚ÄĚ sencillamente no funciona en ¬†una cultura posmoderna, insisten ellos. Las epistemolog√≠as posmodernas comienzan y terminan con la presunci√≥n de que cualquier pregunta acerca de lo que es verdadero o falso es meramente acad√©mica. Nuestras diferencias son, en √ļltima instancia, triviales. √önicamente el tono de nuestra conversaci√≥n no es trivial. Todo indicio de militancia es considerado inapropiado en estos tiempos complicados.Declararse a favor de la verdad era tambi√©n impopular en el primer siglo. Pero eso no detuvo a los ap√≥stoles para confrontar de frente los errores.Pablo fue, sin duda, justo con sus oponentes, en el sentido que √©l nunca tergivers√≥ lo que ellos ense√Īaban ni dijo mentiras acerca de ellos. Pero Pablo reconoc√≠a sus errores claramente, tal y como eran y los catalogaba adecuadamente. √Čl hablaba la verdad. Con su estilo de ense√Īanza diario, Pablo hablaba la verdad amablemente y con la paciencia de un tierno padre. Pero cuando las circunstancias justificaban un tipo de franqueza m√°s fuerte, Pablo pod√≠a hablar muy directamente, a veces hasta con un duro sarcasmo (1 Corintios 4:8-10). Como El√≠as (1 Reyes 18:27), Juan el Bautista (Mateo 3:7-10) y el Se√Īor Jes√ļs (Mateo 23:24), √©l tambi√©n pod√≠a emplear la burla de manera efectiva y apropiada, para resaltar lo rid√≠culo del grave error (G√°latas 5:12). Tal como Mois√©s y Nehem√≠as, √©l desafiaba lo que la gente consideraba como sagrado.¬†Pablo no parec√≠a sufrir la misma angustia excesivamente escrupulosa que causa que muchas personas hoy en d√≠a encubran todo error tanto como el lenguaje lo permita; que otorguen el beneficio de la duda al m√°s flagrante de los falsos maestros; y que imputen las mejores intenciones posibles hasta al hereje m√°s manifiesto. La idea de amabilidad del ap√≥stol no era el tipo de falsa benevolencia y educaci√≥n artificial que la gente hoy en d√≠a piensa es la verdadera esencia de la caridad. Ni siquiera una vez le vemos invitando a dialogar a falsos maestros o aficionados casuales equivocados en religi√≥n, ni tampoco que aprobara esa estrategia aun cuando alguien de la estatura de Pedro sucumbi√≥ al temor de lo que otros pudieran pensar y mostr√≥ una deferencia indebida a falsos maestros (G√°latas 2:11-14).Pablo comprendi√≥ que vale la pena pelear por la verdad. √Čl se alz√≥ en defensa de la verdad, aun cuando no era popular hacerlo.Extra√≠do del libro El Jes√ļs Que No Puedes Ignorar de John MacArthur

Fuente: Gracia a Vosotros

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