El “evangelio” de la prosperidad no es el Evangelio Por Jacobis Aldana M


Hace  años atrás cuando por primera vez escuché la frase “el evangelio de la prosperidad” para referirse al mensaje anunciado por una “nueva ola” de predicadores, mi mente se hizo una pregunta: ¿es posible que haya mas de un evangelio?

Debo decir que aún no estaba con una conciencia tan comprometida al respecto, me refiero a que aún no pensaba como ahora de lo que las Escrituras enseñan del verdadero evangelio.

No hizo falta mucho tiempo para notar que las características de este “nuevo evangelio” no eran consistentes con la enseñanzas de las Escrituras.

El apóstol Pablo hablando a las iglesias de galacia dijo:

 Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Gál 1:6-8

Es claro que en el contexto el Apóstol se refiere a los judíos que habían entrado encubiertamente para añadir un sistema de obras a la fe en Cristo como un requisito para la salvación, sin embargo el principio general es el mismo; SOLO HAY UN EVANGELIO Y NADIE PUEDE ENSEÑAR OTRO DIFERENTE Y QUIEN LO ENSEÑE SEA ANATEMA (quizás debas leer “Por qué el evangelio y nada más”)

En esto post pretendo mostrar al menos 5 razones por las cuales el llamado “evangelio de la prosperidad” no es el evangelio de la biblia.

No enfatiza la condición caída del hombre

Mucho se ha dicho con acierto al respecto del evangelio bíblico, sin embargo, si hay algo que pudiéramos tomar a manera de consenso, es el concepto de que el evangelio es una buena noticia que parte de una mala noticia.

En efecto, el evangelio no puede ser una buena noticia si no se hace evidente que el hombre esta muerto espiritualmente y que sus estamentos internos han sido afectados por la caída (Lee también: Cristo ¿ animador, ayudador o salvador?

Escuché esta ilustración hace poco:

Imagínate por un momento que te acercas donde alguien a decirle que se ha descubierto la cura para el cáncer, ha sido probada y es efectiva, y le dices: – Te tengo una buena noticia, es tuya, gratis, sin pagar nada.
La reacción de la persona no pasará de ser natural:  – Si, que bien.
A menos que esa persona sepa que está enferma de cáncer.

El mensaje del evangelio es eso; anuncia la muerte del hombre, su incapacidad de salvarse a sí mismo y la vida en el Redentor, pero no es ese el mensaje que oímos desde los púlpitos desde donde se proclama el mensaje de prosperidad.

El falso evangelio de la prosperidad se centra en las virtudes y capacidades del hombre como meritorios para recibir las bendiciones de Dios.

Porque no llama a los pecadores al arrepentimiento

De acuerdo a la linea de pensamiento de este falso evangelio, el principal problema del hombre no es su pecado sino su pobreza o miseria material, es por eso que su preocupación no está centrada en que el hombre resuelva su  bancarrota espiritual.

Si el hombre no es una criatura caída, lo único que debemos hacer es despertar lo bueno que hay en él y hacerlo explotar, esa es su filosofía.

El mensaje del evangelio, como vimos, enfatiza la muerte espiritual del hombre y su necesidad de un salvador, al mismo tiempo que usa el llamado al arrepentimiento como el medio para que el pecador se vuelva a Dios.

El evangelio bíblico proclama un mensaje con urgencia: arrepentíos, porque el Reino de los Cielos se ha acercado Mat 4:17.

Porque enfatiza sobremanera los bienes materiales por encima de los espirituales

Jesús dijo que de la abundancia del corazón habla la boca Mat 12:34

Basta con escuchar un solo sermón de estos predicadores de la prosperidad para notar el poco énfasis en la cruz de Cristo, la justificación por fe, la salvación por gracia, la santificación progresiva, la esperanza de la gloria de Eterna, la disciplina de la iglesia etc.

Cuando nosotros leemos las cartas apostólicas, lo que notamos es que su mensaje siempre termina por llevarnos a Cristo o a alguna verdad doctrinal enseñada por él.

Por el contrario, los defensores de este falso evangelio solo pueden hablar de lo que su corazón desea; bienes terrenales, riquezas materiales, poder político y todo cuánto perece.

Porque no se centra en Cristo y sus padecimientos, sino en el hombre y sus necesidades

El objetivo del evangelio verdadero no es otro sino la gloria de Cristo.

Toda vez que el mensaje de Cristo salvando al mundo es anunciado, su nombre es exaltado. El evangelio bíblico es la Gloria de Cristo.

Sin embargo, el mensaje predominante entre los predicadores del falso evangelio de la prosperidad es el hombre y su pobreza, sus enfermedades, sus sentimientos, su autoestima, su personalidad etc.

Es a esto a lo que llamamos humanismo o antropocentrismo, cuando el hombre es el objeto del mensaje y no Cristo.

Porque la base de su mensaje no proviene de una sana interpretación de las escrituras

Este elemento es muy importante. El mensaje del evangelio verdadero descansa sobre el testimonio irrebatible de las Sagradas Escrituras.

1 Corintios 15:3 dice:

Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras…

Esta pasaje revela que el evangelio no es un masaje que haya provenido de los hombres, no es un invento de Pablo o alguno de los apóstoles. Lo que deja claro el texto es que toda la Escritura da testimonio de la veracidad de ese mensaje.

Es por eso que el evangelio lo encontramos prefigurado en cada libro del Antiguo Testamento, cumplido en los evangelios,  finalmente anunciado y aplicado en las epístolas y  apocalípsis. Toda interpretación seria de las Escrituras no puede ignorar el mensaje  general de la Biblia.

En contraste con el falso evangelio de la prosperidad, el cual se caracteriza por un reconocimiento exagerado de sus expositores que usan incorrectamente las Escrituras,  con interpretaciones fuera del contexto que al fin de cuentas terminan reflejando el pensamiento del predicador y manipulando los sentimientos y la voluntad de los oyentes.

Que Dios nos permita el ser alumbrados con su Espíritu para que aprobemos lo que es justo, a fin de que el nombre del Señor sea glorificado siempre y que como el apóstol Pablo, seamos enérgicos en la defensa del evangelio bíblico, sabiendo, no solo lo nocivo que es otro evangelio, sino para qué  la Gloria de Cristo resplandezca.

Fuente: El evangelio y nada más

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