10 cosas que debes saber sobre el ayuno por Sam Storms


Si en nuestra sociedad hubiera una sola fuerza impulsora, bien podr√≠a ser lo que llamo ‚Äúautogratificaci√≥n instant√°nea‚ÄĚ. La Biblia habla sobre el ayuno por este pensamiento en nuestra sociedad. ¬ŅNos extra√Īa que pocas personas escuchen? Nada parece tan tonto para la mente natural o tan repulsivo para el cuerpo como el ayuno, especialmente cuando pones la demanda de autogratificaci√≥n instant√°nea en un mundo orientado al consumidor donde la vida se trata de buscar y obtener todo aquello que se adapte a tu imaginaci√≥n. Incluso desde un punto de vista cristiano, parece un poco extra√Īo. Si Dios ha creado alimento abundantemente ‚Äúpara que con acci√≥n de gracias participen de ellos los que creen y que han conocido la verdad‚ÄĚ (1 Timoteo 4:3), ¬Ņqu√© raz√≥n posible podr√≠a haber para la abstinencia? ¬°Parece algo reservado para gente rara, personas extra√Īas, o en el peor de los casos, para el masoquista que de alguna manera disfruta causarse dolor sobre s√≠ mismo! As√≠ que necesitamos tomar un momento y determinar, lo mejor que podamos, lo que la Biblia dice acerca del ayuno. Perm√≠teme hacerlo destacando diez verdades fundamentales sobre el ayuno.

(1) En primer lugar, es clave recordar que el ayuno siempre es motivado por un deseo profundo. Es decir, el ayuno no es la represi√≥n del deseo, sino la intensa b√ļsqueda de √©l. Ayunamos porque queremos algo m√°s que comida o cualquier otra actividad de la que nos abstenemos. Si alguien reprime el deseo de comida es solo porque √©l o ella tiene un mayor y m√°s intenso deseo por algo m√°s valioso. Algo de valor eterno.

(2) ¡En este sentido, podríamos razonablemente decir que el ayuno es un deleite! Lo irónico del ayuno es que realmente no se trata de no comer alimentos. Se trata de alimentarse de la plenitud de cada bendición divina asegurada para nosotros en Cristo. El ayuno ablanda nuestros corazones para experimentar la presencia de Dios. Expande la capacidad en nuestras almas de oír su voz, estar seguros de su amor, y ser llenos de la plenitud de su gozo.

(3) El ayuno consiste en ingerir la Palabra de Dios, la belleza de Dios, la presencia de Dios, y las bendiciones de Dios. ¬°El ayuno tiene que ver con lo que podr√≠amos llamar ‚Äúglotoner√≠a espiritual‚ÄĚ! No es renunciar a los alimentos (o a alguna actividad) por nuestro propio bien. Es renunciar a los alimentos por amor a Cristo.

(4) El ayuno no es algo que haces t√ļ por Dios. Es, por el contrario, tu s√ļplica a Dios para que en su gracia y poder haga todo por ti. As√≠, el ayuno no es un acto de fuerza de voluntad sino una declaraci√≥n de debilidad. No es una obra de nuestros corazones y cuerpos, sino una confesi√≥n de nuestra total dependencia de Dios y su gracia.

(5) El ayuno no es afirmar que la comida u otras cosas sean malas, sino de que ¬°Dios es mejor! En otras palabras, el ayuno no es rechazar las muchas bendiciones que Dios nos ha dado, sino afirmar que en √ļltima instancia, preferimos al Dador antes que sus dones. El ayuno es declarar que Dios es suficiente.

(6) Una observaci√≥n especialmente √ļtil sobre el ayuno es la que escuch√© de John Piper al compararlo con la celebraci√≥n de la Cena del Se√Īor. La Cena del Se√Īor es un banquete que mira hacia atr√°s en el tiempo, mientras que el ayuno es un banquete que mira hacia adelante. La participaci√≥n del pan y de la copa se hace ‚Äúen memoria‚ÄĚ del sacrificio hist√≥rico y pasado de nuestro Se√Īor. As√≠, al comer y beber, celebramos la firmeza y suficiencia de su muerte expiatoria y su gloriosa resurrecci√≥n. Pero cuando ayunamos, miramos hacia adelante ‚Äúcon la esperanza‚ÄĚ de la consumaci√≥n de la obra salv√≠fica de Cristo y su presencia personal con nosotros para siempre. Cuando nos sentamos a la mesa de Cristo con otros creyentes, nos deleitamos con gozo, temor, y alegr√≠a en el pan y el vino que nos recuerdan lo que sucedi√≥. Y cuando nos alejamos de la mesa y de las comidas diarias, declaramos nuestro profundo anhelo por lo que todav√≠a no ha sucedido.

(7) Es crucial que entendamos la diferencia entre que te vean ayunar, por un lado, y ayunar para que te vean, por el otro. O de nuevo, que te vean ayunar no es pecado. Ayunar para que te vean es hipocres√≠a (vea Mt. 6:16). El ayuno piadoso est√° motivado por un coraz√≥n que busca a Dios, no por buscar admiraci√≥n humana. Ser visto ayunar es simplemente una realidad externa y a menudo inevitable. Pero el ayuno para ser visto es un motivo del coraz√≥n en la b√ļsqueda de la autoexaltaci√≥n.

(8) El ayuno abre nuestros ojos espirituales para ver a Cristo m√°s claramente en la Escritura, y sensibiliza nuestros corazones para disfrutar de su presencia.

Mire atentamente en Hechos 13:1-3. El ayuno se convirti√≥ en la ocasi√≥n para que el Esp√≠ritu comunicara su gu√≠a. No pierdas de vista el v√≠nculo obvio que Lucas resalta. Esp√≠ritu Santo habl√≥ mientras estaban ministrando al Se√Īor y ayunando. No estoy afirmando que el ayuno pone a Dios a nuestra disposici√≥n, como si lo obligara a respondernos. Pero Dios promete ser hallado por aquellos que lo buscan diligentemente con todo su coraz√≥n (Jer. 29:12-13). Y como John Piper ha se√Īalado, lo que Dios les dijo en el transcurso de su ayuno cambi√≥ la historia. Los resultados, tanto inmediatos como a largo plazo, son impresionantes, ya que antes de ese incidente la iglesia hab√≠a crecido poco, a lo mucho un poco m√°s all√° de la costa oriental del Mediterr√°neo. Pablo todav√≠a no hab√≠a emprendido ning√ļn viaje misionero hacia Asia Menor, Grecia, Roma, o Espa√Īa. Tampoco hab√≠a escrito ninguna de sus ep√≠stolas. Todas sus cartas fueron el resultado de los viajes misioneros que deb√≠a emprender y de las iglesias que deb√≠a plantar. Esa ocasi√≥n en que la iglesia oraba y ayunaba dio origen a los viajes misioneros de Pablo y condujo a que se escribieran ¬°trece de nuestros libros del Nuevo Testamento!

(9) El ayuno es un arma poderosa en la guerra espiritual. Mira en Mateo 4:1-11, donde leemos que Jes√ļs ayun√≥ cuarenta d√≠as y cuarenta noches prepar√°ndose para resistir las tentaciones de Satan√°s (ver Mt. 17:14-21; Mar. 9:29). El ayuno aumenta nuestra completa dependencia de Dios y nos obliga a recurrir a √Čl, a su poder, y a creer plenamente en su fuerza.

(10) ¬ŅSe nos ordena ayunar? ¬ŅEstoy en pecado si decido no hacerlo? No. Pero la Biblia supone que ayunaremos. Jes√ļs simplemente lo da por sentado (Mt. 6:16-18, ‚Äúcuando ayunen‚ÄĚ). En Marcos 2 vemos el mismo √©nfasis. Cuando los fariseos preguntaron por qu√© los disc√≠pulos de Jes√ļs no ayunaban, Jes√ļs lo explic√≥ en t√©rminos de su propia presencia f√≠sica en la tierra. ‚ÄúVendr√°n d√≠as‚ÄĚ, dijo, ‚Äúcuando el novio les ser√° quitado, y entonces ayunar√°n en aquel d√≠a‚ÄĚ.

El punto aqu√≠ es que el Mes√≠as ha llegado como novio a una fiesta de bodas. Ese momento es demasiado alegre, impresionante y emocionante como para mezclarse con el ayuno. ¬°Los padrinos de boda no ayunan en la despedida de soltero! La cena antes de la fiesta de bodas no es ocasi√≥n para estar triste. Jes√ļs est√° presente. El tiempo de celebraci√≥n est√° con nosotros. Cuando la fiesta de bodas haya terminado y el novio se haya marchado, entonces ser√° apropiado ayunar.


Publicado originalmente por Sam Storms. Traducido por Sam Ortiz

‚ÄčSam Storms es el pastor principal de predicaci√≥n y visi√≥n en la Iglesia Bridgeway, en Oklahoma City, Oklahoma.

Fuente: Google

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