Jehová Jireh; ¿proveedor de qué? Por Jacobis Aldana M


Hace unos días visité la casa de una familia cristiana, cuando entré me llamó mucho la atención un letrero que vi en la cocina; en letras muy llamativas decía: “JEHOVÁ JIREH ES NUESTRO PROVEEDOR.”

Debo decir que no era la primera vez que me encontraba con una escena similar, sin embargo ese día parecía ser uno de esos en los que eres mas sensible a la realidad de Cristo y el evangelio que de costumbre.

No creo que sea el primero que escriba al respecto del tema, sin embargo he querido dedicar estas lineas a  la reflexión sobre nuestro Dios como un soberano y fiel proveedor, al mismo tiempo que responder a la pregunta: ¿Jehová proveedor de qué?

El texto fuera del contexto

Muchos textos en la Escritura muestra a Dios como un fiel proveedor de nuestras necesidades diarias (Sal 37:25; Mt  6:11; Mt 6:26-34; Flp 4:6-7;  Flp 4:19 etc). Tiempo me faltaría para hacer énfasis en la manera en que Dios tiene cuidado de nuestras necesidades. Sin embargo, un problema que se suele cometer con  frecuencia, es el de interpretar los textos en la Escritura de manera aislada.

La hermenéutica bíblica es el arte y la práctica de interpretar los textos de las Biblia de manera correcta, y dentro de los principios establecidos como regla, uno de ellos, y quizás el más vital es: Nunca interpretar un texto fuera de su contexto.

Creo que es en ese sentido en el que debemos pensar en  Génesis 22:14 que es el texto en el cuál se encuentra expresa y únicamente la frase Jehová Jireh:

Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto.

En el contexto, Abraham, ya avanzado en años, es llamado por Dios a ofrecer en sacrificio a su único hijo como una prueba de su fe(Gen 22:2); la obediencia de Abraham es un reflejo de la extrema confianza en el Señor, así que Abraham toma al muchacho y en el momento en que va a ejecutar el sacrificio, el Ángel de Jehová se aparece para impedirlo (Gen 22:12).

Lo que sucedió es que Dios había provisto de un carnero que estaba enredado en una zarza, el cual vendría a tomar el lugar de Isaac para ser ofrecido.

La exclamación de Abraham es una señal que apuntaba hacia el futuro, a la forma en la que Dios también ofrecería, esta vez, a su propio hijo, su único hijo como un sustituto por el pecado de aquellos a quienes el habría de salvar.

Nunca debemos perder de vista el propósito general de las Escrituras, el cuál es revelar desde el principio el plan redentor de Dios; Un padre amoroso, compasivo y justo, que habría de reconciliar al mundo en la muerte de su propio hijo.

Una provisión profetizada

Esta manera de proveer un sustituto para llevar sobre sí el pecado de los hombres, no es casual, toda la Biblia.

Desde Génesis la Escritura anunciaba la venida de un redentor que sería propiciación como un ser inocente.

La gran mayoría de comentaristas bíblico concuerdan con el hecho de que una vez la caída del hombre se produce, Dios promete remisión por parte de la simiente de la mujer (Gen 3:15). Y más adelante, una vez Dios ve a Adán y a Eva intentando cubrir la vergüenza de su denudes con sus propios esfuerzos (Gen 3:7, él [Dios] decide vestirles con túnicas, hechas de pieles de animales (Gen 3:21), de donde se infiere la necesidad de la muerte de un animal inocente, para cubrir el pecado.

Esta es una verdad trascendental a lo largo de todas las Escrituras y se ve reflejada en los sacrificios de Abel (Gen 4:4) y todo el sistema de ofrendas durante el periodo de la ley.

Un provisión prefigurada

El anuncio de la provisión divina, es mas o menos prefigurado en el relato de Génesis 22. Tal y como lo hemos dicho; Abraham recibiría de parte de Dios un sustituto, que tomaría el lugar del pecador representado en Isaac y que dejaría satisfecha la justicia de Dios por medio de la fe.

Lo que Dios proveyó a Abraham no fue más que un cordero sustituto, tal y como Cristo lo sería.

Una provisión palpable

La verdad de un cordero sustituto no es una idea abstracta que quedaría ahogada en el Antiguo Testamento.  Cristo es identificado como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, y esta, es una afirmación gloriosa.

 El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. (Juan 1:29) ¡Aleluya!

Juan el bautista es quién descubre por primera vez y de manera explícita ésta gran verdad en el Nuevo Testamento. Cristo habría de ser la provisión que quitaría el pecado del mundo.

Conclusión

Varias cosas aprendemos de nuestro Jehová Jireh:

Él es compasivo, clemente y misericordioso, él ha provisto el el medio por el cual el mundo pecador y perdido, sería reconciliado con su justicia.

Nuestra salvación no es un “plan b”.  La palabra enseña que Cristo, el cordero, fue inmolado desde antes de la fundación del mundo (Apoc 13:8)

Si hay algún lugar de la casa en que Jehová Jireh  debe estar, no es en la cocina sino en nuestro corazón. Ardiendo como una llama que no se consume, fluyendo como ríos de agua viva.

Deseo que Dios te bendiga hoy.

Fuente: El evangelio y nada más

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