El cristiano y la pornograf√≠a Por Rob Haskell


Cristianos y la pornografía

Fue en los a√Īos 90 que todo cambi√≥. Antes el que quer√≠a ver pornograf√≠a ten√≠a que tomar un paso p√ļblico: ten√≠a que comprar una revista, o ir a un cine, o quiz√°s comprar un canal en su cuenta de cable, el cual no se pod√≠a esconder del resto de la familia. Para muchos cristianos ese acto p√ļblico era lo suficiente como para contrarrestar la fascinaci√≥n con esa fruta prohibida de la pornograf√≠a. Pero todo cambi√≥ con el estreno del Internet, pues esa barrera social desapareci√≥ por completo. Ahora la pornograf√≠a es una experiencia que imita la imaginaci√≥n por ser totalmente privada. En anonimidad completa y en la privacidad de nuestras casas, oficinas y cibercaf√©s las barreras se han removido y la pornograf√≠a es hoy una concretizaci√≥n ubicua de nuestras obsesiones sexuales ocultas.

No es un secreto que la industria pornogr√°fica ha expandido exponencialmente en los √ļltimos 15 a√Īos y que todav√≠a est√° creciendo. Resaltemos algunos de los n√ļmeros:

  • En 2005 el n√ļmero de visitantes mensuales a sitios de Internet pornogr√°ficos fue 75 millones (fuente). Las tendencias indican que tiene que ser mucho m√°s ahora. Acord√©monos que hace 20 a√Īos esta avenida ni siquiera exist√≠a.
  • Videos pornogr√°ficos estrenados en 1988: 1,300. En 2005: 13,500. (fuente)
  • Varias encuestas informales dicen que entre 50-70 porciento de hombres cristianos usan pornograf√≠a en el Internet. (fuente)
  • Otras encuestas (ejemplo, una de la revista Christianity Today) dicen que entre 30-50 porciento de pastores en los EE.UU. usan pornograf√≠a. (fuente)
  • 70% de hombres usan pornograf√≠a cada mes. (fuente)
  • En una encuesta en los EE.UU. 57% de pastores dicen que adicci√≥n a pornograf√≠a en el Internet es el principal problema sexual en sus congregaciones. (fuente)

Ahora, estas estadísticas aplican primordialmente a los EE.UU. y tampoco las he verificado en fuentes académicas. Además vale notar que algunas seguramente no incluyen personas que no usan el Internet. Pero aunque no sean quizás exactas, todavía nos dicen algo y ese algo es que estamos experimentando una ola titánica de pornografía en el mundo hoy y que es mayormente debido a la existencia del Internet.

El impacto de este fen√≥meno sobre la iglesia es algo que espanta. La pornograf√≠a es algo tan presente que est√° seguramente cambiando formas de pensar y actuar a un nivel masivo sin que nos demos cuenta. La interacci√≥n entre hombres y mujeres, las expectativas sexuales que el hombre trae al matrimonio y los problemas relacionales que esto causa, la objetivizaci√≥n del cuerpo femenino en las mentes de hombres y muchachos cristianos, el tiempo gastado en b√ļsquedas de pornograf√≠a en el Internet, y el peso psicol√≥gico y espiritual de vivir con pecado oculto son solo algunos de los aspectos de este fen√≥meno tan debilitador. La ola de pornograf√≠a es tambi√©n una ola de pecado en nuestras congregaciones.

Lo peor es que casi nunca se discute. ¬ŅPor qu√©? Para el que usa la pornograf√≠a es por verg√ľenza y temor a que le miren como si fuera un monstruo; para el pastor o el l√≠der que usa pornograf√≠a es por temor a ser descubierto y perder su posici√≥n o destruir a su iglesia. Y claro, ese pastor no quiere predicar en contra de lo que √©l mismo est√° practicando. Ser√≠a muy inc√≥modo. Ser√≠a hipocres√≠a. Luego para los que est√°n libres del vicio es m√°s f√°cil ignorarlo, pues nadie lo menciona. O peor, como ellos mismos no experimentan el problema se da por sentado que es algo f√°cil de combatir. ‚ÄúNo lo hagas, y listo. ¬ŅCu√°l es el problema?‚ÄĚ El peor de todos es el que usa la pornograf√≠a en privado pero condena en p√ļblico a otros que lo hacen.

Ense√Īanza b√≠blica

¬ŅQu√© dice la Biblia acerca del tema de la pornograf√≠a? Por un lado, es obvio que esto no se discute directamente. En tiempos b√≠blicos no exist√≠a la tecnolog√≠a para reproducir im√°genes que es necesaria para crear los materiales de la pornograf√≠a, sean impresos, video o digitales. Este es un vicio moderno. Pero por otro lado, la atracci√≥n entre los sexos y el deseo particularmente masculino de querer ver cosas ocultas no son algo nuevo. Solo menciono a David y Betsab√©. Todo comenz√≥ con un hombre mirando a una mujer desnuda (Ver 2 Samuel 11). Si consideramos a la pornograf√≠a como una extensi√≥n de la lujuria entonces la Biblia s√≠ tiene algo que decir acerca del asunto y es que es absolutamente inapropiado. Especialmente importante es el pasaje en Mateo 5:27-28 donde Jes√ļs dice:

Ustedes han o√≠do que se dijo: ‚ÄúNo cometas adulterio.‚ÄĚ Pero yo les digo que cualquiera que mira a una mujer y la codicia ya ha cometido adulterio con ella en el coraz√≥n.

Aunque deber√≠amos, quiz√°s, notar que la codicia a la que Jes√ļs se refiere puede incluir m√°s que deseo sexual, no puede ser menos que eso, y mirar a una mujer (u hombre) para codiciarla es precisamente lo que uno hace con la pornograf√≠a. Los materiales y los m√©todos de distribuci√≥n ser√°n nuevos, pero lo que ocurre dentro de la mente del ser humano es lo mismo que ha ocurrido por siglos: meditaci√≥n visual sobre deseo sexual il√≠cito. Jes√ļs est√° se√Īalando aqu√≠ que el adulterio es algo que ocurre en el coraz√≥n, no solo en el acto f√≠sico sexual. Y el acto en la imaginaci√≥n es el mismo tipo de cosa que el acto en vivo. Es el mismo tipo de pecado. Por eso digo que la pornograf√≠a es una extensi√≥n de nuestra imaginaci√≥n, pues nos ayuda a hacer mucho m√°s concretamente lo que estamos haciendo en nuestras mentes cuando deseamos poseer f√≠sicamente a otro ser humano. Este mensaje de Jes√ļs es un mensaje para los hip√≥critas que creen que como ellos no han tocado a una mujer no han hecho nada malo. No, dice Jes√ļs. Si la deseaste ya has cometido una especie de adulterio.

De todos modos creo que es menor el n√ļmero de cristianos que intentar√≠a afirmar que el uso de la pornograf√≠a no es un pecado, pues tenemos una intuici√≥n profunda de que esto no est√° bien. Es m√°s, una de las razones por la cual la pornograf√≠a fascina tanto es precisamente porque est√° mal, porque es fruta prohibida y que es por eso tanto m√°s dulce al paladar.

Pero más que condenar a la pornografía y su práctica con largas erudiciones y citas bíblicas, yo estoy interesado en explorar en estos artículos cómo se obtiene la victoria, pues otro problema que tenemos con este vicio es que somos muy buenos para condenar, pero no tan buenos con la compasión y restauración.

No juzgues ‚Äď ayuda

El que no tiene pecado que tire la primera piedra. Todos los hombres experimentamos tentaci√≥n sexual y todos los hombres a veces caemos en esa tentaci√≥n, a√ļn si esa ca√≠da no resulta en el uso de pornograf√≠a. El orador juvenil Lucas Leys cuenta que particip√≥ en una reuni√≥n en la cual otro orador hac√≠a una invitaci√≥n porque Dios le hab√≠a dado una palabra. Le hab√≠a dicho que hab√≠a tres j√≥venes en la audiencia que estaban experimentando tentaci√≥n sexual. La reacci√≥n de Lucas fue (as√≠ lo cuenta √©l) ‚Äú¬ŅSolo tres?‚ÄĚ Si hay cien j√≥venes en la audiencia hay 100 j√≥venes que experimentan tentaci√≥n sexual. Bueno quiz√°s exagero. Es posible (te√≥ricamente) que solo haya 99. No nos asombrar√≠a saber que pr√°cticamente todos los j√≥venes en la conferencia que Lucas describ√≠a vinieron al frente.

Todos experimentamos tentaci√≥n sexual. Yo lo experimento. T√ļ lo experimentas. Todos. (Disculpen, damas. Estoy hablando a los caballeros aqu√≠) Entonces no mires a una persona que tiene un problema con pornograf√≠a como si fuera un mutante asqueroso. Es tu hermano y la √ļnica diferencia entre t√ļ y √©l es que √©l ha ca√≠do, quiz√°s, un poco m√°s duro que t√ļ. Peor que la pornograf√≠a es el orgullo espiritual. Ac√©ptalo a tu hermano y ay√ļdalo. √Čl no necesita que le condenes, pues este es un pecado en el cual por lo general el que lo practica ya se ha condenado a si mismo rotundamente. Lo que dice Pablo parece escrito exactamente para la situaci√≥n: ‚ÄúHermanos, si alguien es sorprendido en pecado, ustedes que son espirituales deben restaurarlo con una actitud humilde. Pero cu√≠dese cada uno, porque tambi√©n puede ser tentado.‚ÄĚ (G√°latas 6:1) Me pregunto si quiz√°s Pablo se refer√≠a a una situaci√≥n particular en la cual alguien hab√≠a sido sorprendido en el acto de adulterio.

Pasos prácticos para combatir la pornografía

¬ŅQu√© podemos cortar?

No rechacemos soluciones pr√°cticas para este problema de la pornograf√≠a. A veces somos tan superespirituales que la √ļnica soluci√≥n que se nos ocurre es orar m√°s y leer la Biblia m√°s. O decir ‚ÄúDios te dar√° el poder.‚ÄĚ Aunque esto es seguramente importante y verdadero, no es la soluci√≥n completa, y estoy seguro que el que usa pornograf√≠a mayormente ya lo ha intentado. ¬ŅSuena escandaloso decir que leer la Biblia y orar no es suficiente para vencer el pecado? Bueno, Jes√ļs mismo recomienda acci√≥n pr√°ctica para superar el problema de codiciar una mujer, pues el pasaje que ya he se√Īalado en Mateo 5 contin√ļa con:

Por tanto, si tu ojo derecho te hace pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder una sola parte de tu cuerpo, y no que todo él sea arrojado al infierno. Y si tu mano derecha te hace pecar, córtatela y arrójala. Más te vale perder una sola parte de tu cuerpo, y no que todo él vaya al infierno. (Mateo 5:29-30)

Creo que todos nos damos cuenta de que esta es una imagen exagerada usada para resaltar bien el punto: no que practiquemos auto-amputaciones, sino que tomemos pasos extremadamente serios y concretos para no caer en estos pecados, pues al final de la trayectoria de esta pr√°ctica se encuentra un destino eterno terrible. Entonces, qu√© cosa pr√°ctica se puede hacer para evitar este pecado. ¬ŅQu√© podemos ‚Äúcortar‚ÄĚ? La primera que se me ocurre a m√≠ es el alambre del internet (bueno, algunos tienen el inal√°mbrico). ¬°Si no puedes vencerlo c√≥rtalo! Ya s√© que hay muchas otras cosas importantes que haces en el Internet, inclusive leer los buen√≠simos art√≠culos de Biblia.com. Pero ¬ŅQu√© es m√°s importante? ¬ŅEst√°s comprometido a cambiar, s√≠ o no? Mejor cortar el alambre ahora que tienes la mente clara que sentarte esta noche otra vez delante de tu pantalla y batallar con esas emociones tan fuertes que casi siempre te van a ganar. Quiz√°s este art√≠culo es la √ļltima cosa que deber√≠as leer en el Internet.

El contexto importa

Tuve una conversaci√≥n recientemente con el presidente de un seminario en donde todo el campus ten√≠a inal√°mbrico, inclusive en los dormitorios. Pregunt√© si controlaban el Internet y me dijo que no, pues el problema de pornograf√≠a est√° en el coraz√≥n, no en la situaci√≥n del individuo. El que quiere ver pornograf√≠a, aseveraba, lo har√° de todos modos sin respecto a la situaci√≥n. De una manera u otra encontrar√° lo que busca. Por un lado estoy de acuerdo. Nadie puede decir ‚Äúno fue culpa m√≠a; fue culpa de la situaci√≥n‚ÄĚ. La situaci√≥n no es la que nos hace pecar. Cada uno de nosotros elige lo que hace. Pero por otro lado, me parece un poco cr√©dulo pensar que j√≥venes con acceso ilimitado al internet en sus habitaciones no se comportar√°n diferentemente a lo que har√≠an sin este acceso. ¬°No seamos tan abstractos que nos olvidamos de la naturaleza humana! No estoy de acuerdo con que ‚Äúsi lo quieren hacer lo har√°n de todos modos.‚ÄĚ Es que somos m√°s complicados que eso. A veces nuestras acciones s√≠ dependen de las opciones que est√°n disponibles. No nos olvidemos tambi√©n cu√°n f√°cil es ver pornograf√≠a en el Internet. Est√° ah√≠, tan cerca y tan fascinante.

Imaginemos que antes de la era de Internet nos encontr√°ramos con alguna persona cristiana que en el caj√≥n de su escritorio ten√≠a una pila de revistas pornogr√°ficas y que, de acuerdo a √©l (o ella), nunca las usaba, pero de todos modos por alguna raz√≥n las guardaba all√≠. ¬ŅQu√© le dir√≠amos a esta persona? Seguramente algo as√≠: ‚Äú¬ŅEst√°s loco? ¬ŅTe est√°s tentando a ti mismo por alguna perversa raz√≥n? ¬ŅC√≥mo vas a vivir as√≠ con esa tentaci√≥n tan cerca y a tu alcance? ¬ŅNo sabes que el deseo sexual es una de las fuerzas m√°s dif√≠ciles de controlar en el ser humano?‚ÄĚ Tiene sentido esa respuesta ¬Ņno? Creo que s√≠. Pero en el Internet tenemos una monta√Īa de revistas pornogr√°ficas al alcance de nuestros dedos y nadie piensa que esto es loco. ¬ŅQui√©n podr√° resistir esa tentaci√≥n, hermanos? De acuerdo a las estad√≠sticas, no muchos.

Dice un terapista sexual que hasta el 80% de gente que usa pornograf√≠a lo hace de una manera adictiva que afecta a sus relaciones personales y a su trabajo y que antes de descubrir el cibersexo esta gente no ten√≠a ning√ļn problema con adicci√≥n sexual (fuente). No me digas que nuestro comportamiento no est√° relacionado a la disponibilidad de los materiales.

Pr√°ctico sin legalismo

Entonces debemos tomar pasos pr√°cticos, pero por otro lado no podemos tampoco crear cercas legalistas demasiado estrictas. Cuando hacemos esto la tendencia humana es siempre reemplazar los conceptos b√≠blicos de justicia y santidad con nuestra obediencia a las cercas. En este caso, por ejemplo, el tener un filtro de internet que bloquea pornograf√≠a puede convertirse en algo moral en s√≠ mismo, y el no tener un filtro en algo que crea alguna duda acerca de tu integridad. El balance a la idea de que la situaci√≥n s√≠ importa es que nunca podemos controlar la situaci√≥n por completo y que intentar ese nivel de control en el nombre de pureza espiritual siempre ha engendrado un esp√≠ritu amargo, sospechoso y sectariano. Desde esa perspectiva entiendo lo que me dec√≠a este hombre del seminario: cercas legal√≠stas no te paran de pecar. El pecado est√° dentro de ti, como dijo Jes√ļs: ‚ÄúNada de lo que viene de afuera puede contaminar a una persona. M√°s bien, lo que sale de la persona es lo que la contamina.‚ÄĚ (Marcos 7:15). Y ah√≠ es donde lo debemos enfrentar, no en el exterior. Entonces, cuando yo recomiendo pasos pr√°cticos son s√≥lo eso, ideas espec√≠ficas para cada situaci√≥n que pueden ser diferentes para cada uno y no son leyes morales.

Quizás puedo resumir estas dinámicas así: La respuesta no es removernos totalmente de toda posibilidad de pecar. Eso es imposible. ¡Pero tampoco pongamos la fruta prohibida en la mesa antes de cenar! Un poco de balance, hermanos.

Ideas

Las cosas pr√°cticas que podemos hacer para distanciarnos de la pornograf√≠a son sinf√≠n, pues var√≠an con las circunstancias. Por ejemplo, que la computadora siempre est√© en un lugar bien p√ļblico. ¬ŅTienes una oficina? Arregla los muebles para que se pueda ver la pantalla desde la puerta. Mejor todav√≠a: S√°cale la puerta si puedes. Un h√°bito com√ļn para los que usan pornograf√≠a es hacerlo tarde a la noche cuando el resto de la familia se ha ido a la cama. Entonces, quiz√°s la computadora deber√≠a estar en tu cuarto para que no puedas hacer esto, pues ah√≠ est√° tu esposo y tu esposa. O, si tienes que hacer mucho trabajo en la computadora a la noche, cons√≠guete una mesa con ruedas y pon el Internet en tu cuarto, pero luego para trabajar en otras cosas te llevas la mesa a otro cuarto.

No uses inal√°mbrico si te ayuda a encontrar un lugar privado donde nadie puede ver lo que est√°s haciendo. Dile a tu c√≥nyuge que est√°s tentado en esta √°rea y que necesitas ayuda pr√°ctica (no tienes que decirle todo en este momento, solo que te sientes tentado o tentada, pues es la pura verdad). Para el soltero la situaci√≥n es diferente. Quiz√°s ser√≠a bueno no vivir solo o sola. Una cosa que me preocupa es el cibercaf√©. Estuve en uno en Per√ļ hace unos meces en que cada computadora ten√≠a su propia cabina y era completamente privado. Bueno, obviamente ser√≠a bueno evitar ese tipo de cibercaf√© y encontrar uno en el cual las pantallas son m√°s p√ļblicas.

En cuanto a instituciones cristianas con redes y muchos usuarios, una posible soluci√≥n es crear alg√ļn sistema de monitoreo donde se guardan todos los sitios que todos los usuarios han navegado. Cuidado con crear un ambiente hostil o de sospecha. No es realmente necesario que un ser humano monitoree esto estrictamente. El mero hecho de que esta informaci√≥n existe y puede ser investigada ser√° una barrera muy buena, pues ¬Ņqui√©n quiere tomar el riesgo de ser descubierto?

Los diferentes programas que limitan acceso al internet pueden ser √ļtiles y puede ser que en muchas situaciones son exactamente lo debido. Otra estad√≠stica dice que la mayor√≠a de j√≥venes ve pornograf√≠a en el Internet por primera vez entre las edades de 11 y 13 mientras hacen sus tareas, por accidente. Entonces quiz√°s haya una responsabilidad de crear cercas como estas usando programas de filtraci√≥n. No he podido encontrar programas en espa√Īol, pero listo aqu√≠ algunos en ingl√©s que son gratuitos (si alguien conoce otros por favor mencionar en los comentarios). Por lo general se bloquea contenido para todos los idiomas principales:

  • OpenDNS
  • K9 Web Protection
  • SafeFamilies
  • B-Gone
  • Covenant Eyes (cuesta)

Pero estos programas también tienen el problema de que bloquean sitios basados en el uso de palabras y a veces bloquean cosas buenas. También, nadie nunca puede asegurarse de haber bloqueado todo material malo.

Las mejores soluciones son las que nos ayudan a confiar en otros y nos fortalecen para poder sobrepasar la tentaci√≥n en cualquier situaci√≥n. La pornograf√≠a nos divide con exquisita precisi√≥n. Abre un lugar totalmente privado en el cual no tenemos el apoyo de nuestros hermanos y fuera del cual estaremos demasiados avergonzados para pedir ayuda. Entonces creo que lo ideal es tener un amigo o un grupo o alg√ļn arreglo personal en el cual podemos ser responsables a un ser humano, hermano o hermana en Cristo.

Condenación y gracia

Si estás metido en este pecado de pornografía hay dos tendencias que debes resistir. Una de ellas es la tentación secundaria de justificar tus acciones. Frecuentemente el uso de la pornografía viene en parte de frustración con la experiencia sexual, sea por ser un joven soltero o por insatisfacción en la relación sexual o emocional del matrimonio. Y muchas veces esa frustración se convierte en una justificación. Por ejemplo,

  • ‚Äúes verdad que est√° mal usar la pornograf√≠a. Pero el caso m√≠o es diferente. Yo estoy en una situaci√≥n en la cual es extremadamente dif√≠cil obedecer y por eso no est√° tan mal. Dios entender√°.‚ÄĚ
  • O, ‚Äúmi esposa nunca est√° disponible para m√≠. ¬ŅQu√© voy a hacer? Por lo menos as√≠ obtengo la satisfacci√≥n que como hombre merezco. No es ideal, pero no es tan malo tampoco. Es parte de mi naturaleza.‚ÄĚ
  • O, ‚Äúdespu√©s de todo, es mejor que haga esto que cometa el adulterio en vivo. Realmente me est√° ayudando a ser m√°s fiel a mi marido.‚ÄĚ

Sin negar que quiz√°s tengas raz√≥n y que quiz√°s no est√° bien el tratamiento que recibes de tu c√≥nyuge, o que eres soltero desde hace a√Īos y quieres casarte pero no puedes, o alguna otra situaci√≥n, debes de todos modos reconocer que no est√° bien usar la pornograf√≠a. Son dos cosas separadas. Tus frustraciones, tus des√°nimos personales ‚Äď eso es una cosa. Afirmo que son importantes y que debes resolverlos de una manera u otra. Pero el uso de la pornograf√≠a es otra cosa totalmente diferente que siempre est√° mal, sin referencia a tus circunstancias. Es m√°s, si tienes un problema relacional en tu matrimonio la pornograf√≠a solo har√° las cosas peores. Pues ahora no est√°s solo comparando a tu esposa o marido con lo que quisieras que fuera, sino con mujeres y hombres totalmente ideales que solo existen en el ciberespacio y en la imaginaci√≥n sexual del ser humano. Solo est√°s garantizando que nunca estar√°s satisfecho en tu situaci√≥n. Si eres soltero te est√°s preparando para una brusca sorpresa cuando te cases, pues tu experiencia sexual no ser√° nada como lo que has visto en la pantalla. Tu querida mujer u hombre ser√° un ser humano precioso, no un objeto sexual.

T√ļ sabes que est√° mal, no te mientas a ti mismo, no inventes excusas y justificaciones. Ac√©ptalo por lo que es (pecado). ¬†Emp√©√Īate en obtener la victoria, pues te est√° debilitando.¬†Tr√°elo a Dios y acepta su gracia para cambiar.

Esto me lleva a la segunda tendencia que debes resistir. No te dejes estar tan cargado con este pecado (que es muchas veces dif√≠cil de conquistar) que no puedes progresar. No te quedes ah√≠ en el piso como un pedazo de plomo derretido y recongelado. ¬ŅCu√°ntas veces crees que Dios te perdonar√° este pecado de usar la pornograf√≠a? ¬ŅDos veces? ¬ŅSiete veces? ¬ŅTreinta veces? Jes√ļs nos dice que nosotros deber√≠amos perdonar un sinf√≠n de veces (Mateo 18:21-23). ¬ŅTe crees que Dios te perdonar√° menos veces a ti cuando cometes alg√ļn pecado? Su gracia es suficiente para ti. Es suficiente para que crezcas y salgas de esto mientras que tambi√©n tropiezas y caes y tengas que repasar los mismos pasos otra vez. Dios no se cansa de darnos su gracia y su perd√≥n. No vivas como si fueras condenado, pues no lo est√°s. La sangre de Cristo te ha limpiado y todav√≠a te limpia. El riesgo no es que Dios deje de perdonarte, sino que el pecado te tuerce y te distorsione tanto que no quieras ya recibir su perd√≥n y su gracia. Es decir, el pecado te puede cambiar a ti (es un riesgo muy serio), pero nunca cambiar√° a Dios. √Čl es m√°s misericordioso de lo que sabes y siempre puedes volver a √©l.

Entonces, está mal y no deberías hacerlo. Pero es solo a la oscura luz de de tu insuficiencia que podrás ver el poder de Dios cada día. Vivir entremedio de estas dos realidades (tu pecado y Su gracia) es quizás la dinámica más difícil y más profunda de la vida espiritual.  Debes trabajar. Debes orar, humillarte, poner tus deseos al lado, debes meditar en las escrituras. Y sobre todo debes pedir la gracia de Dios sin la cual no puedes hacer ninguna de esas cosas. La victoria está a tu alcance, pues está al alcance del Dios que está obrando dentro de tí. Lo que estoy diciendo es:

…lleven a cabo su salvación con temor y temblor, pues Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el hacer para que se cumpla su buena voluntad.  Háganlo todo sin quejas ni contiendas, para que sean intachables y puros, hijos de Dios sin culpa en medio de una generación torcida y depravada. En ella ustedes brillan como estrellas en el firmamento (Filipenses 2:12-15).

Saquémoslo a la luz

Finalmente, hablemos m√°s acerca de esto. Muchas veces un buen serm√≥n acerca de alg√ļn problema nos ayuda mucho, pues la pr√≥xima vez que se presenta una oportunidad nos acordamos que no estamos solos, que es importante no caer en la tentaci√≥n, que a otros les importa.

Por buena raz√≥n Dios nos ha dado el comando de predicar la palabra, pues es ‚Äú√ļtil para ense√Īar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia.‚ÄĚ (2 Timoteo 3:16) Pero ¬Ņcu√°ndo fue la √ļltima vez que o√≠ste o predicaste un serm√≥n acerca de la pornograf√≠a? Hermanos, esto es real. Est√° con nosotros, aunque no queramos admitirlo. Debemos sacarlo a la luz, aunque nos duela, o nunca tendremos la victoria. Pastores, les doy el reto: ¬°prediquen acerca de esto! Prediquen la ley pero prediquen mayormente la gracia.

Director del ministerio de capacitación pastoral Senderis. También es autor del libro Hermenéutica: Interpretación Eficaz Hoy, de Editorial CLIE.

Director del ministerio de capacitación pastoral Senderis. También es autor del libro Hermenéutica: Interpretación Eficaz Hoy, de Editorial CLIE.

Fuente: Ayudarme Pastoral
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