Dominando nuestra emociones y sentimientos por Moreiba Cabrera


El Dominio Propio es la capacidad natural y dada también por el Espíritu Santo de Dios como uno de sus frutos que nos permite controlar nuestros pensamientos, nuestras emociones y nuestros actos.

Hemos aprendido en la lección anterior sobre el dominar nuestros pensamientos. Dios quiere que tengamos buen criterio, seamos razonables, que seamos equilibrados en toda nuestra manera de pensar; pero sobre todo quiere que tengamos su mente. Al aprender a dominar nuestros pensamientos, llevándolos cautivos a la obediencia a Cristo, derribando argumentos y fortalezas que se forman en nuestras mentes; Dios nos renovará nuestra mente y pondrá su mente y pensamientos, en nuestra mente.

Ahora veamos el siguiente paso que Dios quiere que demos:

DOMINANDO NUESTRAS EMOCIONES Y SENTIMIENTOS.

Las emociones y los sentimientos a menudo son confundidos por muchas personas, debido a que estos conceptos comparten ciertas similitudes; incluso en algunos casos se usan estas palabras de manera indistinta para referirse a lo mismo. Vamos a conceptualizarlos para luego analizar sus diferencias.

EMOCIONES:

Etimológicamente, el término emoción viene del latín “emotĭo”, que significa “movimiento o impulso”, “aquello que te mueve hacia”.

La emoción está asociada con el temperamento, la personalidad y con la motivación de las personas.

Los estados emocionales son causados por la liberación de hormonas y neurotransmisores, que luego convierten estas emociones en sentimientos.

Los neurotransmisores más importantes son: la dopamina, serotonina, noradrenalina, cortisol y la oxitocina. Se puede decir que las emociones provienen especialmente de la forma en cómo trabaja nuestro organismo y nuestro cerebro. El cerebro es el que se encarga de convertir a las hormonas y neurotransmisores en sentimientos.

El investigador Ekman y sus colaboradores en 1983 hicieron una investigación donde presentaban 6 grandes emociones, las cuáles declararon que son universales y biológicamente básicas, las cuales son: La sorpresa o asombro, el asco, la tristeza. la ira, el miedo, la alegría/felicidad.

SENTIMIENTOS:

La palabra sentimiento viene del verbo “sentir” y ésta viene del Latín “Sentire”. Desde su origen significó: “Experimentar una sensación que te llega por los sentidos, y a la vez el sentimiento, reflexión o acto de decisión que esta percepción conlleva o provoca”. Puede decirse que su sentido más primitivo es tomar una dirección por haberse orientado por los sentidos, significado que aún conservamos cuando hablamos de un movimiento o de las agujas del reloj.

DIFERENCIAS ENTRE SENTIMIENTO Y EMOCIÓN.

Las emociones son reacciones psicofisiológicas ante diversos estímulos, mientras que los sentimientos son evaluaciones conscientes de nuestras emociones.

Un Sentimiento es un estado del ánimo que se produce por causas que lo impresionan, y éstas pueden ser alegres y felices, o dolorosas y tristes. El sentimiento surge como resultado de una emoción que permite que el sujeto sea conciente de su estado anímico.

RELACIÓN DE LOS PENSAMIENTOS Y LOS SENTIMIENTOS.

El Sentimiento lo podemos definir también como una reacción física a un Pensamiento.

Si no tuviéramos cerebro no sentiríamos, con algunas lesiones en el cerebro no se siente ni el dolor físico.

Todas las sensaciones llegan precedidas por un pensamiento y sin la función del cerebro no se pueden experimentar sensaciones. Si se controlan los pensamientos, entonces ya se es capaz de tener un dominio propio o autocontrol; porque las sensaciones y sentimientos vienen de los pensamientos. Somos lo que pensamos y si aprendemos a controlar nuestros pensamientos también así podremos controlar nuestras emociones.

Las ocasiones en las que surgen las emociones son frecuentes y comunes en todas las personas. El mero hecho de conducir parece incitar la ira contra los demás conductores, así como los embotellamientos, los juegos competitivos, los impuestos, la falta de puntualidad o el haber cometido un error o un olvido.

En cualquier caso, la pérdida del dominio propio no sólo resulta molesta e inútil para aportar soluciones, sino que incluso nos impide disfrutar del momento y de la situación y es aquí cuando nuestras emociones dominan nuestros actos.

Fuente: Central de Sermones

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