Enoc, el Hombre que Camino con Dios por pastor John Macarthur


Enoc es considerado un héroe de la fe porque se mantuvo imtegro durante un largo período de tiempo. La Biblia destaca que Enoc caminó con Dios, y que fue el hombre que junto al profeta Elías nunca murieron. Una predicación del pastor John Macarthur.

Algunos héroes se hacen en un momento; otros son definidos por toda una vida. Ese fue sin duda el caso del líder cristiano del siglo cuarto, Atanasio, cuyo heroísmo fue demostrado a lo largo de muchas décadas por su firme negativa a hacer concesiones cuando las personas que había en todo su mundo se unieron contra él.

Atanasio ministró en Alejandría, Egipto, durante una época de transición épica dentro del Imperio Romano. El emperador Constantino recientemente había puesto fin a la persecución contra los cristianos, cambiando la situación social para ellos drásticamente.

La aceptación y el descanso recién encontrados de la iglesia, sin embargo, fueron breves debido a los errores subversivos de un falso maestro llamado Arrio. En juego estaba nada menos que el entendimiento bíblico de la deidad de Cristo y, por tanto, la doctrina de la Trinidad.

La doctrina de la deidad de Cristo siempre había sido una verdad esencial para la iglesia, desde la época de los apóstoles. Pero el hereje Arrio desafió de forma arrogante esa realidad, afirmando con descaro que el Hijo de Dios fue meramente un ser creado que era inferior y no igual a Dios Padre. Para establecer una comparación moderna, Arrio fue el testigo de Jehová original.

Neg√≥ la deidad de Cristo y, por tanto, destruy√≥ el evangelio verdadero, cambi√°ndolo por un sustituto condenatorio. Aunque sus puntos de vista fueron denunciados abrumadoramente en el Concilio de Nicea, en el a√Īo 325, siguieron siendo populares incluso despu√©s de su muerte en el a√Īo 336.

En el a√Īo 321, Atanasio (que entonces ten√≠a solo veintitr√©s a√Īos de edad) comenz√≥ a escribir contra las falsas ense√Īanzas de Arrio.

Siete a√Īos despu√©s, en el 328, se convirti√≥ en el pastor de la iglesia en Alejandr√≠a, una de las ciudades m√°s influyentes en el Imperio Romano.

Apropiadamente conocido como ¬ęel santo de la terquedad¬Ľ, Atanasio dedic√≥ su vida y su ministerio de modo incansable a defender la deidad de Cristo y a derrotar la herej√≠a arriana; pero esa postura valiente demostr√≥ ser costosa.

Los arrianos no solo eran populares, sino que también tenían poderosos aliados políticos, e incluso a Satanás, de su lado. Como resultado, la vida de Atanasio estaba constantemente en peligro.

Fue desterrado de Alejandr√≠a en cinco ocasiones, pasando un total de diecisiete a√Īos en el exilio; todo ello porque se neg√≥ firmemente a hacer concesiones. El inquebrantable pastor muri√≥ en el a√Īo 373, despu√©s de haber guardado con toda diligencia la sana doctrina durante m√°s de medio siglo. Y el Se√Īor recompens√≥ su fidelidad, utilizando a Atanasio para mantener su dedo en el dique y retener la inundaci√≥n de herej√≠a en un momento cr√≠tico en la historia de la iglesia.

En los siglos desde entonces, un famoso dicho ha sido atribuido a Atanasio, aunque no puede demostrarse que √©l mismo lo dijese nunca. La frase en lat√≠n es Athanasius contra mundum. Significa ¬ęAtanasio contra el mundo¬Ľ y tipifica de modo preciso su postura durante toda la vida contra los errores tan extendidos del arrianismo.

Aunque, a veces, parec√≠a como si todo el Imperio Romano hubiera sido barrido por la falsa ense√Īanza, Atanasio no hizo concesiones. Durante aquellos largos a√Īos en el exilio, cuando se sent√≠a casi completamente solo, se neg√≥ a ceder. Y eso es lo que le hizo ser h√©roe.

Enoc es considerado adecuadamente h√©roe por la misma raz√≥n:¬†se mantuvo firme durante un largo per√≠odo de tiempo. Al igual que Atanasio, se opuso con valent√≠a a los falsos maestros de su √©poca, confrontando con coraje las opiniones p√ļblicas de la sociedad en la que viv√≠a (cp. Judas 14‚Äď15). Incluso en medio de una civilizaci√≥n corrupta y perversa (tan malvada que el Se√Īor decidi√≥ destruirla en el diluvio),¬†Enoc se neg√≥ a hacer concesiones.

A veces, sin duda se sinti√≥ solo, como si todo el mundo entero estuviese contra √©l; sin embargo, se mantuvo firme en el Se√Īor. El autor de Hebreos resumi√≥ el legado de Enoc con estas profundas palabras: ¬ętuvo testimonio de haber agradado a Dios¬Ľ (Hebreos 11.5). Sorprendentemente, lo hizo no solo durante varias d√©cadas, ¬°sino durante trescientos a√Īos!

UN HOMBRE QUE JAM√ĀS MURI√ď

Durante pasadas generaciones de historia humana, de los miles de millones de personas que han vivido en esta tierra solamente dos no murieron nunca. Aunque aquellos notables individuos estuvieron separados por muchos siglos, sus vidas comparten sorprendentes similitudes.

Ambos eran profetas de Dios; ambos advirtieron a los malvados del juicio que llegar√≠a; ambos vivieron en una √©poca en la que seguir al Se√Īor era totalmente impopular; y ambos se fueron al cielo sin experimentar la muerte f√≠sica.

El segundo de esos hombres, el profeta Elías, confrontó con valentía la adoración a los ídolos de su época, llamando y amenazando a Israel para que regresara al Dios verdadero. A veces, también se sintió solo, como si el mundo entero estuviese contra él (1 Reyes 19.10).

Sin embargo, permaneci√≥ fiel. Aunque vivi√≥ en constante peligro (y le habr√≠an matado si hubiera sido capturado), El√≠as sobrevivi√≥ hasta que Dios envi√≥ un carro de fuego para transportarle a su hogar eterno. Un d√≠a, mientras el experimentado profeta iba caminando con su alumno Eliseo,¬†¬ęhe aqu√≠ un carro de fuego con caballos de fuego apart√≥ a los dos; y El√≠as subi√≥ al cielo en un torbellino¬Ľ (2 Reyes 2.11).

Mientras el asombrado Eliseo observaba boquiabierto, su estimado compa√Īero fue arrebatado por Dios. En un momento, con una r√°faga de viento sobrenatural y un rel√°mpago de brillantez cegadora, desapareci√≥ para no ser visto en la tierra nunca m√°s; hasta que hizo una breve aparici√≥n en forma glorificada en la transfiguraci√≥n de Jes√ļs (cp. Mateo 17.1‚Äď9).

Un milenio antes, Dios hab√≠a arrebatado a otro hombre de la tierra en forma similar. Durante tres siglos, este piadoso predicador camin√≥ con el Se√Īor en una √≠ntima comuni√≥n y justa obediencia. Su viaje temporal termin√≥ un d√≠a mientras caminaba con Dios. Enoc, sin ver muerte, fue arrebatado repentinamente al cielo.

El relato b√≠blico concerniente a Enoc se reduce tan solo a un pu√Īado de vers√≠culos hallados en G√©nesis, Hebreos y Judas (junto con menciones a su nombre en 1 Cr√≥nicas 1.3 y Lucas 3.37). Aun as√≠, se nos da mucha informaci√≥n sobre √©l como para incluir su asombrosa historia en un libro de h√©roes.

Al estudiar su vida, encontramos a un individuo cuyo testimonio fue tanto ejemplar como extraordinario. Aunque las experiencias de Enoc fueron notables y √ļnicas, sigue estableciendo un convincente ejemplo para que nosotros lo sigamos: un ejemplo de una fe firme y una obediencia libre de compromisos.

UN HOMBRE CON UNA NATURALEZA COMO LA NUESTRA

El mundo de Enoc era muy distinto al nuestro. La tierra a√ļn no hab√≠a sido destruida y acomodada en su actual forma por el diluvio. La esperanza de vida se med√≠a en siglos en lugar de d√©cadas. Enoc mismo naci√≥ solo 622 a√Īos despu√©s de la creaci√≥n, en la s√©ptima generaci√≥n desde Ad√°n. Su hijo, Matusal√©n, vivi√≥ m√°s que ninguna otra persona (969 a√Īos); y su nieto No√©, el conocido constructor del arca, la termin√≥ a la edad de 600 a√Īos.

Los largos per√≠odos de vida de este tiempo eran posibles por las condiciones ideales que hab√≠a en este planeta antes del diluvio. Seg√ļn G√©nesis 1.6, una burbuja de agua cubr√≠a por completo la atm√≥sfera, protegiendo as√≠ la superficie de la tierra de los efectos destructivos de la radiaci√≥n ultravioleta del sol.

Tambi√©n creaba un entorno de tipo efecto invernadero que moderaba el clima y la temperatura, minimizaba los vientos y las tormentas, y creaba las condiciones m√°s favorables para la vida vegetal. Adem√°s, en este escenario tropical exuberante la lluvia no era necesaria porque todo el mundo estaba regado por un sistema de aspersores natural: un roc√≠o que sub√≠a de la tierra (G√©nesis 2.5‚Äď6).

Sin embargo, a pesar de su belleza y sus recursos naturales, la presencia del pecado en el mundo antes del diluvio hab√≠a corrompido todo lo que viv√≠a all√≠. Los efectos de la Ca√≠da se dejaron sentir de inmediato despu√©s de que Ad√°n y Eva se rebelaron contra Dios. El hijo mayor de Ad√°n, Ca√≠n, mat√≥ a su hermano menor ‚ÄĒAbel‚ÄĒ a sangre fr√≠a (G√©nesis 4.8). Y la historia empeora.

Uno de los descendientes de Caín, un hombre llamado Lamec, al igual que Enoc, nació en la séptima generación desde Adán. A diferencia de Enoc, no obstante, Lamec alardeaba francamente de ser asesino y polígamo (Génesis 4.23). Su flagrante anarquía era algo característico de la civilización en que vivía.

Tres generaciones despu√©s, cuando el Se√Īor vio ¬ęque la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del coraz√≥n de ellos era de continuo solamente el mal¬Ľ (G√©nesis 6.5), decidi√≥ inundar al mundo entero.

En términos de topografía, el mundo de Enoc tenía un aspecto muy distinto al de nuestros días. Pero la cultura en que vivía era la misma, caracterizada por una gran corrupción, decadencia moral en todos los sentidos posibles y rebeldía franca contra Dios.

El que la gente viviera tanto tiempo era a la vez una maldición y una bendición. Sus largos período de vida les permitía desarrollarse intelectualmente y culturalmente con mucha rapidez, lo cual al comienzo de la civilización humana era un elemento importante para habitar y cultivar las riquezas de la tierra (Génesis 1.28).

Sin embargo, al mismo tiempo, esa longevidad tambi√©n aceleraba la degradaci√≥n de la sociedad. En nuestros d√≠as, sabemos lo dif√≠cil que puede ser luchar contra la tentaci√≥n durante setenta u ochenta a√Īos. Pero quienes quer√≠an tener una vida piadosa en la era prediluviana ten√≠an que luchar contra el pecado y soportar su impacto durante muchos cientos de a√Īos.

Eso es lo que hace que ejemplos de hombres justos como Enoc sean tan notorios: él luchó contra la corrupción de su cultura, ¡y caminó con Dios durante tres siglos!

El legado de la fidelidad de Enoc no es solo un ejemplo monumental a seguir para todos los creyentes, sino también una influencia penetrante y duradera sobre su propia familia. Ese impacto es especialmente evidente en la vida de su bisnieto Noé.

Aunque No√© naci√≥ sesenta y nueve a√Īos despu√©s de que Enoc se fuese al cielo, el testimonio de Enoc le habr√≠a sido transmitido mediante su padre y su abuelo. Seg√ļn G√©nesis 6.9: ¬ęNo√©, var√≥n justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios camin√≥ No√©¬Ľ, as√≠ como lo hab√≠a hecho su abuelo Enoc.

Segunda de Pedro 2.5 describe a No√© como un¬†¬ępredicador de justicia¬Ľ, un modelo que √©l indudablemente aprendi√≥ de los relatos que oy√≥ del ministerio de su bisabuelo (cp. Judas 14‚Äď15).¬†Como Enoc, No√© confront√≥ la corrupci√≥n de su cultura, y as√≠ como a Enoc, Dios salv√≥ milagrosamente a No√© de su malvada sociedad.

La destacada vida de¬†Enoc¬†puede parecer, como la de¬†El√≠as, algo imposible para nosotros de emular. Pero no es as√≠. Al escribir sobre El√≠as, el ap√≥stol Santiago les dijo a sus oyentes:¬†¬ęEl√≠as era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras¬Ľ (Santiago 5.17a). Lo mismo podr√≠amos decir de Enoc.

Como miembro de la raza humana pecaminosa, Enoc lidió con las mismas tentaciones, temores y debilidades que han plagado a todos los hombres y las mujeres desde la Caída. Aun así, pudo demostrar una justicia persistente, no porque no tuviera pecado sino porque confió en los recursos divinos.

Era un pecador que fue salvo por gracia y capacitado por el Esp√≠ritu Santo para vivir mediante una fe obediente. As√≠, el caminar justo de Enoc no deber√≠a intimidarnos, sino m√°s bien, como testigo de una vida de fe (Hebreos 12.1), su ejemplo debiera motivarnos a una mayor fidelidad y una resoluci√≥n m√°s profunda en nuestro caminar con el Se√Īor.

UN HOMBRE QUE CAMIN√ď CON DIOS

Volvamos al principio de la historia de Enoc. Se le menciona por primera vez en el registro geneal√≥gico de G√©nesis 5, un cap√≠tulo que traza los descendientes justos de Ad√°n desde Set hasta No√©. Como se podr√≠a esperar de una genealog√≠a, se nos presenta a Enoc de una forma puramente pr√°ctica:¬†¬ęVivi√≥ Jared ciento sesenta y dos a√Īos, y engendr√≥ a Enoc¬Ľ (G√©nesis 5.18). Pero la breve biograf√≠a de Enoc solo unos vers√≠culos despu√©s deja claro que su vida fue de todo menos com√ļn. Seg√ļn G√©nesis 5.21‚Äď24:

Vivi√≥ Enoc sesenta y cinco a√Īos, y engendr√≥ a Matusal√©n. Y camin√≥ Enoc con Dios, despu√©s que engendr√≥ a Matusal√©n, trescientos a√Īos, y engendr√≥ hijos e hijas. Y fueron todos los d√≠as de Enoc trescientos sesenta y cinco a√Īos. Camin√≥, pues, Enoc con Dios, y desapareci√≥, porque le llev√≥ Dios.

En menos de cincuenta palabras todo el relato del Antiguo Testamento de la vida de Enoc queda completo. Aun así, aquí hay mucho más que datos genealógicos.

La genealogía de Génesis 5 es muy importante al menos por dos razones.

En primer lugar, indica que G√©nesis 1‚ÄĒ9 es¬†historia real, y aporta una cronolog√≠a precisa de ese per√≠odo de tiempo.¬†Es el registro verdadero de la humanidad desde Ad√°n hasta No√© (desde la creaci√≥n de Dios del mundo del agua hasta su destrucci√≥n mediante agua).

En segundo lugar,¬†la genealog√≠a hace una cr√≥nica de muertes, ya que cada obituario termina con las palabras: ¬ęy muri√≥¬Ľ. La maldici√≥n est√° en su pleno esplendor (G√©nesis 2.17), y para todos los enumerados en el √°rbol geneal√≥gico, el final es siempre el mismo; con una destacada excepci√≥n.

Enoc es un caso aparte porque ¬ęcamin√≥ con Dios¬Ľ y porque¬†¬ędesapareci√≥, porque le llev√≥ Dios¬Ľ. Examinemos los lac√≥nicos, aunque cargados, elementos de su vida.

Dos veces en solo cuatro vers√≠culos se nos dice que Enoc camin√≥ con Dios. De hecho, esa corta frase es todo lo que G√©nesis 5 nos dice del car√°cter de este hombre. Pero es suficiente. Enoc vivi√≥ de tal forma que, despu√©s de 365 a√Īos en este mundo, su vida se podr√≠a resumir verazmente con una brevedad repetida y sublime.

Casi siete siglos despu√©s del huerto del Ed√©n, cuando Ad√°n y Eva hab√≠an caminado con Dios en perfecci√≥n (cp. G√©nesis 3.8), finalmente hay alguien que tiene comuni√≥n con Dios de forma √≠ntima y diaria. Y lo hizo durante m√°s de trescientos a√Īos.

Caminar con Dios es otra forma de decir que Enoc agrad√≥ a Dios. De hecho, la Septuaginta (la traducci√≥n griega del Antiguo Testamento hebreo) escribe la frase exactamente as√≠:¬†¬ęEnoc agrad√≥ a Dios¬Ľ. El escritor de Hebreos sella este significado cuando describe la vida de Enoc:¬†¬ętuvo testimonio de haber agradado a Dios¬Ľ (Hebreos 11.5b). Como Enoc busc√≥ agradar a Dios, a Dios le agrad√≥ estar en comuni√≥n con √©l.

¬ŅQu√© aspecto pr√°ctico podemos aprender en cuanto a caminar con Dios para que podamos seguir el ejemplo de Enoc? Las Escrituras, en donde este tema se reitera y se ampl√≠a, revelan que caminar con Dios incluye al menos tres componentes. Comienza con el perd√≥n del pecado, consiste en la fe en el Se√Īor y resulta en frutos de justicia. Entender estos tres aspectos abre la puerta al abundante tesoro espiritual que hay detr√°s de las sencillas palabras de G√©nesis 5.

EL PUNTO DE INICIO: PERD√ďN DEL PECADO

La Biblia aclara muy bien que para que las personas pecadoras puedan tener comuni√≥n con un Dios santo, primero deben reconciliarse con √Čl a fin de arreglar su alienada condici√≥n pecaminosa.

En Am√≥s 3.3, el profeta pregunt√≥ ret√≥ricamente: ¬ę¬ŅAndar√°n dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?¬Ľ El ap√≥stol Pablo estableci√≥ un punto similar en¬†2 Corintios 6.14: ¬ęporque ¬Ņqu√© compa√Īerismo tiene la justicia con la injusticia? ¬ŅY qu√© comuni√≥n la luz con las tinieblas?¬ĽPara que los pecadores est√©n en acuerdo y armon√≠a con el Se√Īor contra quien se han rebelado (y, por tanto, para disfrutar de comuni√≥n con √Čl) sus pecados deben ser perdonados as√≠ como sus corazones limpiados y hechos nuevos.

Puede parecer obvio, pero es importante decir que Enoc era un hombre salvo. Por la gracia divina, todos sus pecados le habían sido perdonados y había pasado de ser enemigo de Dios a amigo.

¬ŅSobre qu√© base puede perdonar un Dios santo? ¬ŅDe qu√© forma es esto coherente con su justicia perfecta? Para obtener la respuesta, debemos ir a Hebreos 11 donde se destaca el ejemplo de la fe salvadora de Enoc inmediatamente despu√©s de la de Abel.

El autor de Hebreos dice esto del segundo hijo de Ad√°n: ¬ęPor la fe Abel ofreci√≥ a Dios m√°s excelente sacrificio que Ca√≠n, por lo cual alcanz√≥ testimonio de que era justo¬Ľ (Hebreos 11.4a). Como demuestra el ejemplo de Abel, los pecadores deben acudir a Dios como √Čl requiere.

En el caso de Abel, Dios requería un sacrificio animal (Génesis 4.4), el cual ofreció Abel con fe. Tales sacrificios eran necesarios como un vivo recordatorio de que el pecado trae muerte y que la comunión con Dios requiere una expiación (o cobertura) del pecado. Aunque el pecador debía morir, se mataba un animal como sustituto para ocupar su lugar.

El sacrificio de Abel, como ocurr√≠a con todos los sacrificios del Antiguo Testamento, se√Īalaba a la cruz, donde Jesucristo muri√≥ una vez para siempre a fin de hacer la √ļnica expiaci√≥n plena y satisfactoria por el pecado. Gracias a la muerte de Cristo en su lugar, los pecadores pueden recibir perd√≥n y ser declarados justos por Dios independientemente de cualquier bondad moral que haya en ellos.

Con sus pecados redimidos mediante el sacrificio de Jes√ļs, est√°n cubiertos con la misma justicia de Cristo. Esa justicia imputada establece la reconciliaci√≥n y permite que los seres humanos ca√≠dos disfruten de comuni√≥n con un Dios santo.

Al igual que Abel, Enoc era un hombre que entendió su propia indignidad y la necesidad de un sacrificio adecuado. A medida que la verdad era transmitida de generación en generación entre los justos descendientes de Set, Enoc habría aprendido de la ofrenda sacrificial de Abel.

Claramente, √©l recibi√≥ la verdad que hab√≠a en ello encerrada, entendiendo que era un pecador inmerecido que necesitaba un sustituto ordenado por Dios para llevar el castigo en su lugar. Su relaci√≥n personal con el Se√Īor comenz√≥ cuando sus pecados fueron perdonados y fue cubierto por la justicia del Salvador que llevar√≠a los pecados de Enoc en la cruz y pagar√≠a el castigo completo de todos ellos. Como todos los creyentes a lo largo de todas las √©pocas de la historia, el testimonio de Enoc fue de salvaci√≥n por gracia mediante la fe.

Adem√°s,¬†la vida de Enoc¬†no se caracteriz√≥ por un duro legalismo, sino por el gozo de la √≠ntima comuni√≥n con su Creador. La gente supone err√≥neamente que el Antiguo Testamento se enfoca solamente en reglas, rituales y ceremonias. Pero como demuestra el ejemplo de Enoc, el coraz√≥n de la verdadera religi√≥n siempre se ha centrado en la comuni√≥n constante con Dios. El Se√Īor era el compa√Īero de Enoc y su confidente; por lo que Enoc disfrutaba diariamente de una comuni√≥n personal con √Čl.

De igual modo, el t√©rmino caminar expresa la idea de una comuni√≥n momento a momento con el Se√Īor. Y en los primeros cap√≠tulos de la Escritura, es la forma principal en que a alguien se le identifica como una persona que ha recibido perd√≥n de pecados y que ha sido reconciliada con Dios. Como No√© camin√≥ con Dios, escap√≥ del juicio (G√©nesis 6.9).

Como Abraham caminó con Dios, recibió bendición (Génesis 17.1). Como Enoc caminó con Dios, evitó la muerte.

Ese tipo de comuni√≥n es lo que Dios desea y provee. Ese mismo tipo de relaci√≥n es la que sigue ofreciendo hoy a los pecadores. Como Jes√ļs les dijo a las multitudes a las que predicaba: ¬ęVenid a m√≠ todos los que est√°is trabajados y cargados, y yo os har√© descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de m√≠, que soy manso y humilde de coraz√≥n; y hallar√©is descanso para vuestras almas¬Ľ (Mateo 11.28‚Äď29).

Incluso ahora, el Se√Īor est√° buscando personas que acudan a √Čl pidiendo perd√≥n ‚ÄĒen base a su sacrificio sustitutorio‚ÄĒ, y que caminen con √Čl.

LA BASE: FE EN EL SE√ĎOR

El autor de Hebreos, en su relato de la vida de Enoc, proporciona m√°s luz para saber lo que significa caminar con Dios.

Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios. Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. (Hebreos 11.5‚Äď6)

Aqu√≠ el √©nfasis est√° en la base espiritual del caminar de Enoc, es decir, la fe en Dios. Sin esa fe, el pecador no puede reconciliarse o tener comuni√≥n con √Čl. Como dice tan claramente Efesios 2.8‚Äď9: ¬ęPorque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se glor√≠e¬Ľ.

Hebreos 11.6¬†denota dos caracter√≠sticas descriptivas de aquellos que, como Enoc, poseen una verdadera fe salvadora. Primero,¬†¬ęel que se acerca a Dios crea que le hay¬Ľ. En otras palabras, el pecador debe afirmar al Dios verdadero tal como √Čl realmente es. Creer en un dios que es producto de nuestra propia imaginaci√≥n, o en el concepto gen√©rico de un poder superior, no es suficiente.¬†La fe salvadora encuentra su sentido solo en el Dios verdadero como lo revela la Escritura.

¬ŅC√≥mo podemos conocer la verdad sobre Dios y la salvaci√≥n? Solo porque √Čl ha revelado tanto el camino como a s√≠ mismo en su Palabra. Incluso en los d√≠as de Enoc, en el primer milenio de la historia de la humanidad, el Se√Īor hab√≠a revelado la verdad salvadora sobre s√≠ mismo y sus justos requisitos a la gente de ese tiempo (cp. Judas 14‚Äď15).

Enoc recibi√≥ esa verdad y puso su fe firmemente en el Dios verdadero. Para usar el lenguaje de Hebreos 11.6: Enoc crey√≥ que Dios es, queriendo decir que recibi√≥ a Dios de todo coraz√≥n como √Čl se hab√≠a revelado a s√≠ mismo. Si queremos caminar con el Se√Īor, nosotros tambi√©n debemos poner nuestra fe en √Čl tal como √Čl mismo se ha dado a conocer en la Biblia.

Fuente: sigueme.net

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