El Sexo Debe Ser Espiritual Por Melissa Edgington


Dios dise√Ī√≥ el sexo dentro del matrimonio como un acto sagrado, placentero y espiritual. A menudo no nos detenemos y pensamos en lo asombroso que es realmente que Dios invent√≥ el sexo y le dio tal potencial para construir una uni√≥n f√≠sica y espiritual entre dos personas en la seguridad y devoci√≥n de un matrimonio cristiano. El sexo es un regalo asombroso, una oportunidad de ser unido en cuerpo, mente y esp√≠ritu. Una carne. Sin embargo, en todas partes a las que volteo, las personas cristianas parecen estar luchando con el sexo.

Parece que hemos tomado lo que debería ser una verdadera bendición en nuestros matrimonios y lo hemos convertido en una ardua tarea. Las mujeres están bromeando constantemente acerca de tratar de salir de tener relaciones sexuales con sus maridos. Los maridos están bromeando constantemente sobre cómo no reciben suficiente sexo. Y, en medio de toda la conversación casual, hay dos personas, desnudas y vulnerables en la tranquilidad de su propio dormitorio, que luchan por descubrir cómo conectarse espiritualmente mientras hacen el amor.

Vivimos en un mundo que es incre√≠blemente sexual. Cada comercial, programa de televisi√≥n, libro y revista est√° poniendo im√°genes sexuales e ideas en nuestra mente todos los d√≠as. La cultura pornogr√°fica ha deformado nuestra idea de lo que es el sexo. No es una uni√≥n de dos cuerpos y almas, sino una oportunidad de conseguir lo que queremos. Poco a poco la noci√≥n ha penetrado en nuestras mentes que necesitamos satisfacci√≥n por cualquier medio necesario, incluso en el matrimonio cristiano. Por lo tanto, llegamos al lugar sagrado donde debemos estar experimentando una uni√≥n espiritual con nuestro c√≥nyuge, y traemos muchos a√Īos de im√°genes y fantas√≠as que no tienen nada que ver con ellos. Y en vez de estar completamente presentes en este hermoso momento, en lugar de entregarnos totalmente a nuestro c√≥nyuge, nos apartamos y buscamos estas im√°genes, y la uni√≥n espiritual se debilita en el mejor de los casos.

No es de extra√Īar que los matrimonios cristianos tengan problemas sexuales.

La pornograf√≠a es una gran parte del problema. Pero, tal vez no ves pornograf√≠a. Usted ha visto un mont√≥n de pel√≠culas, ha le√≠do un mont√≥n de libros, ha creado un mont√≥n de fantas√≠as en su mente que no implican a su c√≥nyuge. La verdad es que, a menos que seamos diligentes al respecto, todos permitiremos que nuestras mentes vaguen a escenas que hemos visto o imaginado, incluso cuando estamos en medio de hacer el amor con nuestro c√≥nyuge. Puede que ni siquiera nos demos cuenta de lo que estamos haciendo, invitando a otras personas a este momento santo. Dejando que las ideas e im√°genes exteriores se agolpan en el hermoso acto de entregarnos el uno al otro. ¬ŅC√≥mo podemos esperar lograr una uni√≥n de alma a alma con nuestro esposo o esposa cuando estamos escapando a alguna escena de amor o imagen pornogr√°fica? En poco tiempo nos olvidamos de c√≥mo estar realmente presentes en este momento divino, en esta experiencia espiritual de amar a la persona frente a nosotros, de la manera que s√≥lo nosotros podemos. Tenemos que mantenernos anclados el uno al otro durante el sexo, y la √ļnica manera de hacerlo es desterrar las im√°genes externas de nuestras mentes. No solo eso, sino que tenemos que tener cuidado de no traer nuevas im√°genes a nuestras mentes, guardando lo que vemos, o√≠mos y leemos.

S√© que muchos de ustedes est√°n pensando que esto no es un gran problema, o que es imposible tener relaciones sexuales sin traer im√°genes e ideas que han despertado en el pasado. Pero, si fuera imposible, ¬Ņpor qu√© nos aconsejaba Pablo que llevemos cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo? (2 Corintios 10:5) Si no es gran cosa, ¬Ņpor qu√© nos dice que pensemos en lo noble, lo correcto, lo puro, lo admirable, lo excelente y lo digno de alabanza? (Filipenses 4: 8) ¬ŅPor qu√© Jes√ļs nos dijo que cualquiera que mira a una mujer (o un hombre) para codiciarla (o) ya ha cometido adulterio en su coraz√≥n? (Mateo 5:28)

La verdad es que cuando permitimos im√°genes de otras personas en nuestras mentes cuando estamos teniendo relaciones sexuales con nuestro c√≥nyuge, estamos pecando, y nuestra vida sexual nunca alcanzar√° la profundidad espiritual y la cercan√≠a emocional para la cual Dios la dise√Ī√≥. Hay una mejor manera de tener sexo en el matrimonio cristiano. Y, no es s√≥lo sexo bien. Es vivificante, conmovedor, y te conecta a tu c√≥nyuge de maneras que ni siquiera te diste cuenta que eran posibles. Echa fuera todo los dem√°s de tu cabeza. Este momento es para ustedes dos solos, cuerpo a cuerpo, alma a alma. Cualquier otra cosa llevar√° a una vida de vac√≠o sexual, conexi√≥n f√≠sica sin v√≠nculo espiritual. Y, a pesar de lo que este mundo te dice, eso nunca ser√° realmente satisfactorio.

Fuente: Evangelio.Blog

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