Masturbacion: ¿Cuál es la salida? Por Brad Bigney


Necesitamos entender que todos los actos comienzan con un pensamiento

Alguien que lucha con masturbación no sólo debe tratar de evitar la masturbación, sino que también debe aprender a evitar los primeros pensamientos que conducen a eso. Por eso Proverbios 4:23 dice: “Guarda tu corazón [mente] con toda diligencia, porque de ella fluyen los asuntos de la vida”… Así son nuestras acciones. Proverbios 23:7 añade: “… porque como un hombre piensa en su corazón, así es él”. Tenemos que protegernos de pensamientos como: “Me merezco un poco de placer.” “Nadie me aprecia.” “Mi esposa no responde a mí de la manera que yo deseo”.

Somos nosotros los que decidimos dónde vamos a estacionar nuestras mentes. Demasiadas personas están viviendo sus vidas en una insensibilidad inconsciente, dando poca o ninguna atención en absoluto a lo que está pasando en su corazón y mente, pensando que realmente no importa nada de eso a menos que “actúen” en él. Pero esta forma de pensar y de vivir nos hace muy vulnerables: somos candidatos de alto riesgo para el pecado sexual grave si no nos aferramos a nuestra vida de pensamiento y lo tranquilizamos.

Es por eso que la Biblia enseña que tenemos que tomar el control de nuestros pensamientos, porque esos pensamientos alimentan nuestras emociones, y esas emociones a su vez impulsan nuestras acciones. Es por eso que la Biblia se enfoca en la mente. Colosenses 3:1-2 nos dice: “Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra”. La paráfrasis del Mensaje dice: “Así que si eres serio acerca de vivir esta nueva vida de resurrección con Cristo, actúa como él. Persigue las cosas en las que Cristo gobierna. No te camines arrastrando los pies, y con los ojos al suelo, absorbido con las cosas justo delante de ti. Mira hacia arriba, y estate alerta a lo que está sucediendo alrededor de Cristo, ahí es donde está la acción. Mira las cosas desde su perspectiva.”

Patrick Morley dijo: “Algunas personas tienen fracasos espectaculares porque en un instante estallaron abruptamente en llamas, se estrellaron y quemaron. Pero la forma más común en que la gente se mete en problemas se desprende de cientos de pequeñas decisiones (que no se detectan) que lentamente, como el agua que cae en una roca, desgastan el carácter de una persona. No descaradamente o precipitadamente, sino sutilmente, con el tiempo, nos quedamos atrapados en una red de deficiencias y compromisos, engaño propio y pensamientos equivocados, que no es cuestionado por nadie en nuestras vidas.” (Man in the Mirror).

Necesitamos entender que la masturbación y todo pecado sexual es sólo una falsificación de la intimidad real que comienza con Dios

Separados de la obra redentora de Dios, nos escondemos de Él, y de los demás, teniendo anhelo de intimidad, pero sintiendo miedo de ser conocidos. Los encuentros sexuales, privados o compartidos, nunca llenarán el vacío en forma de Dios que tenemos dentro de cada uno de nosotros. Es Dios lo que buscamos.

La relación sexual tenía por objeto demostrar la intimidad y la unidad que tenemos primero con Dios a través de Cristo. Génesis 4:1 dice: “Adán conoció a su esposa Eva, y ella concibió y dio a luz a Caín…” Con el placer individual de la masturbación, ¿estás “conociendo” realmente a la otra persona? El aislamiento de la masturbación en sí es una mala señal que nos hemos desviado del buen diseño original de Dios para el placer sexual.

En 1943, C.S. Lewis dio una crítica acerca de la confusión sexual que vio en su cultura, y tú podrías pensar que lo escribió la semana pasada.

“El apetito [sexual] está en ridículo y absurdo exceso de su función… Se puede conseguir una gran audiencia para un acto de strip-tease, esto es, para observar a una chica desvistiéndose en el escenario. Ahora, supongamos que se llega a un país donde se pudiera llenar un teatro simplemente poniendo un plato cubierto en el escenario y luego levantando con lentitud la cubierta para que todos pudieran ver, por un instante antes de que se apagaran las luces, que contenía una chuleta de cordero o un pedazo de tocino, ¿no pensarían ustedes que en ese país algo anda mal con el apetito por comida? Y cualquiera que hubiera crecido en un mundo diferente al nuestro, ¿no pensaría que hay algo igualmente raro en el estado en que se encuentra el instinto sexual entre nosotros?” (Mero Cristianismo, pág. 75).

Más tarde Lewis pinta una gran imagen de palabras para esto cuando dice: “No debes aislar el placer sexual y tratar de obtenerlo por sí mismo más de lo que deberías tratar de obtener los placeres del gusto sin tragar y digerir, masticando cosas y escupiendo.” (Mero Cristianismo, página 81).

Imagínese acercarse a la comida de esa manera… sólo queriendo masticarla por el sabor, pero luego escupirla de nuevo. No habría satisfacción y beneficio real. La comida no estaría haciendo lo que Dios quiso que hiciera, y lo mismo sucede con nuestro apetito sexual. El placer sexual a solas y otros pecados de la mente son un sustituto barato y falso para lo real. No pueden cumplir lo que Dios diseñó en la relación sexual para lograr en el contexto de un matrimonio amoroso y comprometido. Es como masticar tu comida y escupirla de nuevo.

Fortalecer nuestra relación con Dios por medio de Cristo

En un mundo quebrantado y pecaminoso, nuestra única esperanza para la verdadera intimidad y amor comienza con Dios. Sólo Dios puede conocernos y amarnos completamente. Jesús dijo en Juan 17:3, “Y esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo a quien has enviado”. De manera similar, en Juan 14:19-23 Jesús dijo: “…porque yo vivo, vosotros también viviréis. En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros. El que tiene mis mandamientos, y los guarda, aquél es el que me ama; y el que me ama, será amado de mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él… El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos con él morada.”

Hay intimidad real. Hay lo que el vacío en forma de Dios en nuestros corazones realmente anhela. Cristo en nuestra vida puede hacer más por nosotros que mil encuentros sexuales, individuales o no. De hecho, tratar de satisfacer nuestros apetitos sexuales es un callejón sin Cristo. Así que debemos mantener a Dios y nuestra relación con Él a través de Cristo en el primer plano de nuestra mente mientras luchamos por permanecer sexualmente puros en un mundo saturado de sexo.

Los primeros pasos hacia el pecado sexual no son el odio a Dios, sino olvidarnos de Dios. La Escritura nos advierte de este peligro en Romanos 1:28. “Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen.”

Unirse a la conversación

¿Qué principios bíblicos adicionales debe aplicar la gente para superar la masturbación y otros pecados sexuales?

ESCRITO POR:

BRAD BIGNEY

 

 

TRADUCIDO POR: MIGUEL LINARES

Fuente: Coalición de Consejería Bíblica

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