Entendiendo y Obteniendo la Santidad


¿Qué significa la Santidad?

La santidad significa básicamente ser apartado. Apartar significa dos cosas. En el aspecto negativo, significa estar separado del pecado. En su aspecto positivo, significa ser consagrado a Dios. Estos dos conceptos, la separación del pecado y la consagración a Dios, constituyen la santidad. Este llamado a la santidad es un compromiso para toda la vida y para todas las áreas de la vida, en la fe y la práctica, y es el deber de cada cristiano el ocuparse de ello.

La santidad no es una opción sino un mandato divino

“La voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación; que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor …Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación”
(1 Tesalonicenses 4:3-4, 7).

“Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:14-16).

¿Cómo debe el cristiano buscar la santidad?

 Aquí hay seis sugerencias bíblicas breves que ayudarán al creyente:

1.Conocer la Biblia. Este es el medio principal de Dios para guiar a sus hijos a la santidad. El Espíritu Santo bendice Su Palabra. Jesús oró: “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad” (Juan 17:17). De manera similar, el salmista escribió, “¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra” (Salmo 119:9). El creyente debe memorizarla, estudiarla y perseverar en la gracia para ponerla en práctica.

  1. Asociarse con mentores en la santidad.Pablo escribió, “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1 Corintios 11:1). El hablar con otros creyentes cuya conducta santa es admirable puede ser de mucha ayuda porque, “el que anda con sabios, sabio será” (Proverbios 13:20). Este verso enseña que la asociación genera asimilación.
  2. Orar por la santidad.Nadie es capaz de hacer limpio a lo impuro, excepto Dios (Job 14:4). Por lo tanto, se debe orar como David: “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio” (Salmo 51:10).
  3. Perseverar en la disciplina personal.Jay Adams sabiamente dice, “Los antiguos patrones pecaminosos, a medida que van siendo descubiertos, deben ser sustituidos por los nuevos patrones de la Palabra de Dios. Ese es el significado de una vida disciplinada. La disciplina requiere primero un auto-examen, luego significa la crucifixión de la vieja y pecaminosa manera de vivir (diciendo “no” diariamente), y por último, la práctica de seguir a Jesucristo en nuevas formas por la guía y la fuerza que el Espíritu Santo ofrece a través de su Palabra.”

Las palabras de Jonathan Edwards son muy alentadoras: “He resuelto nunca darme por vencido, ni en lo más mínimo aflojar mi pelea con mis corrupciones. Aunque me encuentre sin éxito.”

¿Qué sucede cuando el cristiano fracasa? El creyente reconoce que a menudo falla, pero él busca cultivar la perseverancia incluso a través de sus fracasos. El fracaso no lo hace renunciar, “Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse; más los impíos caerán en el mal.” (Proverbios 24:16).

  1. Desarrollar una fórmula bíblica para actuar santamente.Este es un ejemplo extraído de 1 Corintios:  ¿Esto glorifica a Dios? (10:31) ¿Es esto compatible con el Señorío de Cristo? (7:23) ¿Es esto compatible con ejemplos bíblicos? (11:1) ¿Es esto legítimo y beneficioso para mí, físicamente, espiritualmente, mentalmente? (6:9-12) ¿Esto ayuda a los demás de manera positiva y a no herir a los demás innecesariamente? (10:33; 8:13) ¿Esto me trae bajo algún poder esclavizante? (6:12).
  2. Guardar la Mente.Pablo dijo a los corintios que debían llevar “cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Corintios 10:5). La Escritura indica que nuestras “vidas de pensamiento” en última instancia determinan nuestra carácter: “Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él” (Proverbios 23:7). Un antiguo dicho dice así: Siembra un pensamiento y cosecharás un acto, siembra un acto y cosecharás un hábito; siembra un hábito y cosecharás un carácter. Sigue el consejo de Pablo a los Filipenses: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (4:8).

La santidad comienza con un compromiso total en nuestras mentes para que así la santidad obre hacia afuera en nuestras acciones.

Nota: Este artículo fue escrito con la ayuda de los siguientes recursos:

Santidad a través de la Disciplina de Jay Adams
La Cruz y la Salvación de Bruce Demarest
Teología Sistemática de Wayne Grudem
La Santificación de Joel Beeke

Fuente: Teología en llamas

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